Amor a primera vista

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Canción: Sólo a tu lado - A.5

—¿Por qué me pasa esto a mí? —replicaba el rubio montado en la motocicleta del local—. Llego tardísimo a las entregas, además... esa pesadilla de nuevo... —esto último lo dijo con un hilo de voz, se notaba que aquello era un tema serio y le dolía mucho.

Estaba cerca de una esquina y no iba prestando demasiada atención a la calle, más bien, iba pensando en aquel sueño, algo que hace muchos años había sucedido en su vida, cuando aún era un niño.

—Cielos... espero que en este lugar él no me encuentre... —decía una chica, la cual caminaba muy rápido hacia una esquina y tras ella llevaba una maleta con ruedas, que se veía un poco pesada. Parecía estar huyendo de algo o alguien, pues se lucía muy nerviosa.

Al llegar a la esquina, un fuerte grito llamó su atención.

—¡Cuidado! —se escuchó la voz y, al voltearse, pudo ver como un motociclista -con el casco puesto- se dirigía a ella. Fue tan grande su susto que cayó desmayada antes de que el vehículo en cuestión pudiese si quiera rozarle.

Naruto frenó de golpe la motocicleta, haciendo que toda la comida que llevaba se desparramara por el suelo, pero no le dio importancia.

—¡Oh, no, creo que la maté! —el chico se levantó exaltado y muy asustado, estaba nervioso porque creía haber cometido un crimen. Se acuclilló junto a la joven y la observó—. Wow, es hermosa... —dijo, ciertamente era una chica guapa; su cabello era largo y liso, de color azulado, caía armoniosamente hasta su cintura y debajo de su corta falda se podían apreciar sus piernas largas y bien contorneadas, además, poseía dos grandes atributos. Naruto se reprendió mentalmente por pensar esas cosas y fue entonces cuando la joven comenzó a reaccionar.

—¿Q-qué pasó? —se preguntó la chica despertando de su letargo, se trató de sentar para acomodarse mejor puesto que el suelo era muy duro y al voltear se encontró de frente con aquel chico, al verlo con el casco puesto se asustó un poco y se alejó de él—. ¿Q-quién eres?

—¿Eh? —Naruto no había entendido por qué ella se asustó, hasta que notó que traía puesto el caso—. Ah, disculpa —dijo quitándoselo. La joven se quedó sorprendida al ver lo guapo que era, ese cabello rubio, esos ojos azules, definitivamente era el chico soñado, además, sonreía como nadie. Lo mismo sucedió con él, aquellos ojos como la luna le recordaban a alguien, pero más aún, eran hermosos, como dos perlas, la chica era preciosa y eso lo dejó impactado—. Soy Naruto Nami... —se detuvo—. Es decir, Naruto Uzumaki —habló con una enorme sonrisa de oreja a oreja—. Rayos... todavía me presento con mi antiguo apellido —pensó, un poco contrariado por este hecho—. ¿Y tú quién eres?

El tiempo pareció detenerse en el instante en que esas miradas se cruzaron, como si fuese un deja vú ambos sentían que se conocían de alguna parte. Era como si un cúmulo de sentimientos se arremolinara en sus pechos, provocando que sus latidos se aceleraran incesantemente.

—S-soy Hinata, m-mucho gusto —saludó la joven ojiperla un poco ruborizada, aquella mirada la ponía muy nerviosa y no pudo sostener la suya por mucho tiempo.

—Oye, ¿podrás perdonarme? —preguntó Naruto, poniéndose de pie y ofreciendo una mano a Hinata para ayudarla a levantarse también.

—S-sí —respondió la nerviosa chica. Estrechó su mano para recibir la ayuda y finalmente se puso de pie.

—No eres de aquí, ¿verdad? Desde muchos años que vivo aquí y nunca te había visto, no es que la ciudad sea pequeña, pero este sector es bastante comunicativo.

El Error de AmarteDonde viven las historias. Descúbrelo ahora