Alcanzando objetivos 1/2

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Advertencia: Contenido +18.

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Aquellas manos se movían intrépidas desde su cintura hasta su espalda, subiendo y bajando, acariciándola con esmero.

Su corazón no dejaba de latir a un compás vertiginoso y casi salvaje, estaba demasiado abrumada por todas las sensaciones que él provocaba en su cuerpo al momento de tocarla.

—N-Naruto-kun... —logró articular con dificultad, pues los constantes besos del rubio en sus labios no la dejaban hablar. Él no dijo nada, sólo bajó sus labios por el cuello de la chica, deleitándose con la suavidad de su piel.

Estaba harto de reprimirse, harto de que cada vez que la viera, esos deseos de poseerla le quemaran por dentro y él no pudiera hacer nada. Esta noche se olvidaría de todo por un momento y simplemente la haría suya de una vez.

Naruto la empujó hasta cruzar el umbral de la puerta de su habitación. La había llevado hasta su departamento y ella había ido sin objeción alguna.

—Hinata... —susurró Naruto a su oído, tan dulce que ella sintió como se derretía en sus brazos—. Te he extrañado tanto, Hinata...

—Yo también... no sabes cuánto —respondió la ojiperla, enredando una vez más sus dedos entre los cabellos dorados. En ese momento, para ella todo estaba olvidado, el que Naruto hubiese sido hostil y altanero desde el momento en que se habían reencontrado, la tenía sin cuidado, sólo quería estar con él una vez más y recordar junto a sus besos y caricias aquella mágica noche en que se entregó a él por primera vez.

Naruto no esperó demasiado para comenzar a quitar los botones de la blusa de Hinata, lo hizo rápido, no tenía deseos de parar, así que finalmente arrojó la prenda al suelo, mientras besaba los hombros de la chica y luego su cuello nuevamente.

Hinata también comenzó a quitar los botones de la camisa de Naruto, pero ella lo hizo uno por uno, disfrutando de aquel momento, de poder quitarle lentamente la ropa. Desde hace seis años, había guardado aquel recuerdo de la noche que pasó con él, no la había podido olvidar jamás y, ahora más que nunca, no quería olvidarla, ahora que ambos la estaban reviviendo. Y mientras sentía sus suaves caricias, se dejó empujar hasta la cama, en donde ambos cayeron sin separar sus labios y por un momento se miraron directo a los ojos, sin decir nada por un eterno segundo.

—¿Por qué, Hinata? —cuestionó Naruto, observándola fijamente, clavando tan potentemente su mirada en ella, que Hinata se sintió completamente perdida, hundida en el más profundo mar, simplemente no podía apartar su vista.

—¿Por qué, qué?

—¿Por qué... a pesar de todo, no he podido olvidarte? —preguntó mientras acariciaba la mejilla de ella. Hinata esbozó una pequeña sonrisa, era demasiado obvio que ella tampoco lo había olvidado, si no, no estaría así con él en este momento.

—Porque... lo que sentimos es más fuerte —respondió justo antes de besarlo, de forma apasionada y demandante. Naruto no podía creerlo, pero sus besos le volvían loco, tanto así, que ya no era capaz de pensar en nada más, sólo quería sentirla su mujer, quería hacerla sentir, quería que ella fuese suya y nunca de nadie más.

Aquel odio y esos deseos de venganza, en este momento no importaban.

*·_·_·*·_·_·*·_·_·*·_·_·*·_·_·*

Momentos antes, en el hospital...

—¿Qué pasa, Sakura? —preguntó Sasuke, soltándose de la mano de la peli rosa, quien lo había jalado hasta quedar afuera del edificio del hospital y lo llevó detrás, donde había un pequeño parque.

El Error de AmarteDonde viven las historias. Descúbrelo ahora