Desastroza mañana 1/2

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Canciones: 

Sabes - Reik

Start of Something Good - Daughtry

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—Ya veo, con que eso sucedió... —dijo el hombre de aspecto cansado, bajando la mirada, mientras el chico de cabellos negros estaba sentado frente a él, observándole con seriedad.

Sai lucía tranquilo, aunque por dentro, deseaba con todas sus fuerzas golpear a ese hombre, podía que él no fuese el culpable de un asesinato, pero sí lo era de haberse quedado callado respecto a las cosas que sabía, de no haber hecho nada, cuando pudo evitar tantos desastres.

—Aquí la pregunta es, ¿por qué encubriste los hechos de la muerte de Minato Namikaze? —interrogó sin ninguna duda, mientras apretaba sus puños. Si tan sólo esa muerte no hubiese sido ocultada, su hermano no se habría obsesionado con conocer la verdad y aquello no le habría conducido a su muerte. Danzou, a fin de cuentas, era tan culpable como el verdadero asesino—. Tú sabes a la perfección que ese hombre no se suicidó, fue asesinado, tú tapaste las huellas del criminal.

Danzou era un hombre viejo, que había vivido muchísimo, que ya no tenía nada más que ofrecerle a la vida ni la vida a él, quizás era por eso que decidió hablar, ya no tenía a dónde huir ni ganaría nada con ello, estaba cansado de esconderse de la justicia.

—Me obligaron a hacerlo —confesó, sorprendiendo un poco a su receptor—. Todo fue para proteger a mi familia.

El ceño de Sai se frunció, no entendía nada, pero no pensaba quedarse con esa explicación tan vaga.

—Dímelo todo.

*·_·_·*·_·_·*·_·_·*·_·_·*·_·_·*

No sabía en qué momento había acabado ya casi desnuda, sólo traía puestas sus bragas, mientras Naruto acariciaba una de sus piernas y le besaba el cuello, apresándola contra el sofá de la oficina. Soltó un dulce gemido cuando una de las manos del rubio se coló entre sus piernas, acariciando con dos de sus dedos su zona sensible, por encima de la tela de su ropa interior.

—Naruto... —la chica se mordió el labio inferior, era vergonzoso gemir, le hacía sentir vulnerable, aunque a Naruto le encantaba oírla.

Sabes, no pido nada más
Que estar entre tus brazos
Y huir de todo el mal
Que a todo he renunciado
Por estar junto a ti

El rubio detuvo por un momento sus besos, para poder incorporarse y mirarla. La imagen de Hinata semi desnuda, sonrojada y agitada debido a él, lo volvía loco, Naruto sentía que estaba en total éxtasis en ese momento, nada más en el mundo le podía importar.

—¿Qué? —le preguntó en un susurro, presionando sus dedos contra la entrepierna de Hinata, lo cual la hizo jadear. Naruto no le tenía ni un poco de compasión, no le daba tiempo a reaccionar, a quejarse o a alejarse, él sabía bien que ella no se le podía resistir.

—N-no deberíamos... —mientras ella hablaba, Naruto sonrió de modo malicioso, metiendo su mano bajo la tela de la ropa interior, Hinata pronto se volvió a morder el labio al sentir cómo él acariciaba su botoncito de nervios de manera descarada—. N-no, Naruto... mh...

—Shhh —el rubio se acercó a sus labios, robándole un beso lento y profundo, que cada vez iba cogiendo mayor ritmo. Podía sentir cómo la humedad de la mujer impregnaba sus dedos y no se resistió a dibujar círculos sobre la entrada, que parecía cerrarse y contraerse cuando la tocaba—. No hagas eso —le dijo, refiriéndose a que se relajara un poco, ella estaba muy tensa—. Hinata, no voy a hacerte daño esta vez —le aseguró, al mismo tiempo que introducía uno de sus dedos con cuidado.

El Error de AmarteDonde viven las historias. Descúbrelo ahora