Impacto 2/2

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Canciones:

Hoy quiero verte otra vez - A.cinco

Supervisor de sueños - A.cinco

Un minuto de silencio - Beto Cuevas

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Shikamaru se dirigía a la oficina de Gaara con su típica indiferencia hacia el mundo, aunque una vez cerca de la puerta, notó la cara que tenía su amiga de la infancia, lo que no le gustó nada, tomando en cuenta que ella era como un corderito al sacrificio del mujeriego de Gaara. Seguro que le hizo algo y por eso ella ahora se sentía mal.

—¿Qué tienes, Matsuri? —preguntó con el ceño fruncido, con muchas ganas de reclamarle a Gaara, sin embargo, cuando ella lo miró, sólo pudo notar confusión en su mirada, pero no tristeza o enojo. Era muy raro verla en ese estado.

—No me pasa nada —respondió la chica, pero se le notaba desanimada, ¿y cómo no estarlo? Si por culpa de un hombre al cual le daban igual los sentimientos de las mujeres, estaba dudando de todo lo que creyó sentir por su prometido. Tenía miedo de darse cuenta de que todo lo que se construyó con Sasori había sido como un espejismo que se podría llevar en cualquier momento el viento.

Shikamaru sólo frunció el ceño ante la respuesta que no lo dejó nada conforme, pero decidió no prestar demasiada atención y terminó por entrar a la oficina del pelirrojo, el cual lo sorprendió al encontrarlo casi en el mismo estado que el de su amiga.

—Gaara —lo llamó, para sacarlo de su ensoñación—. Traigo lo que te prometí.

De un momento a otro, Gaara adoptó una postura seria. Era increíble cómo lograba en un solo instante pasar de ser un casanova, a un experimentado hombre de negocios, sin un fallo en sus cálculos, pero así era Gaara, como si tuviera una personalidad demoníaca dentro de sí.

—¿Es sobre Naruto Uzumaki? —preguntó con tranquilidad, recibiendo un asentimiento de cabeza por parte de su compañero, el cual se sentó frente a él.

—Temari los recopiló por mí, tengo que admitir que es muy lista —dijo lo último en un susurro, que parecía más bien molestarle bastante, pero volvió su vista al pelirrojo en cuanto éste carraspeó su garganta.

—Te he visto demasiado cerca de mi hermana —comentó de pronto Gaara, cambiando totalmente el contexto de la conversación, pero aun así sonando tan amenazante como siempre. Para él, su hermana era intocable, nadie, aunque se tratara de un amigo suyo, tenía derecho de acercarse a ella—. Espero no se repita.

—Descuida —fue todo lo que dijo respecto a ello. La verdad era que a veces pensaba que Gaara se metía demasiado en lo que pasaba entre él y Temari, y no es que pasara mucho considerando su problema de venusfobia, aunque en realidad sólo Temari se lo provocaba. ¿Sería que era ella la única mujer que le parecía realmente hermosa?

Justo después de eso, se puso de pie dispuesto a irse, pero cuando fue a jalar la manilla de la puerta, ésta se abrió antes, dejando ver la imponente figura de Naruto Uzumaki, el cual sólo tenía sus ojos azules puestos sobre el pelirrojo.

—Vine a hablar contigo —dijo sereno, casi ignorando la presencia de Shikamaru, aunque, a éste no le interesó mucho, simplemente salió de la oficina sin más. Naruto no esperó una respuesta y se sentó frente a Gaara, el cual le miraba con afrenta. Tenía que admitir que, desde el primer momento, Naruto no le agradó para nada, siempre le pareció demasiado sospechoso—. Supe que tenías un asunto conmigo, ¿no es así?

—Es como dices —afirmó Gaara, cruzando los brazos y sosteniendo su mirada fría—. Quiero saber qué asunto tienes tú con Hinata.

—¿Es eso de tu incumbencia? —cuestionó Naruto arqueando una ceja, puesto que no le parecía que él debía meterse en cosas que no tenían que ver con él, sus asuntos con Hinata eran sólo suyos.

El Error de AmarteDonde viven las historias. Descúbrelo ahora