Mikaela ortega
Me meto en la casa dejándome caer en el sillón con dolor de cabeza, es increíble que todos esos niños sean un montón de inútiles que no saben técnicas muy básicas de combate, pero claro tienen sus peculiaridades que hace todo el trabajo, me froto la sien con mis manos cuando sienta una presencia frente a mi abro un de mis ojos y veo a Aizawa delante de mí-
—Tu amiga vino a dejarte esto junto con Midnight.
Me deja una bolsa con ropa —Solo espero que no sea ropa ajustada.
—Yo tampoco soy muy fan de lo ajustado, es incómodo y además no puedes moverte muy bien, te ayudo a llevarla a tu habitación.
—Gracias.
Entra a mi cuarto dejando la bolsa yo me despido haciéndole una seña con la cabeza antes de cerrar la puerta detrás de mí, me pongo a hurgar en la bolsa y me encuentro con un bonito conjunto de ropa interior color rojo me lo pongo y me miro en el espejo
—Tenía tiempo que no me ponía algo así— toco cada parte de mi cuerpo sobre todo mis pechos
—Linda ropa interior.
Me sobresalto al ver a un tipo rubio con alas en su espalda ¿Qué mierda? Busco en mi pantalón mi navaja y le apunto con ella.
—¿Quién eres y que haces aquí?
—Wow tranquila preciosura creí que esta habitación estaba sola— levanta las manos y yo doy un par de pasos hacia atrás —Y respondiendo tu pregunta, soy Hawks el héroe número dos.
—Niño no conozco sobre ustedes ¿Qué quieres aquí en la residencia?
El entra en mi cuarto extendiendo sus alas que son enormes y del mismo color que mi ropa interior, me pongo un camisón para cubrirme de su mirada.
—Solo vine a dar una vuelta por este lindo lugar y mira que me encuentro con una belleza latina como tu.
—¿Cómo sabes que soy latina?
—Solo las latinas tienen un cuerpo tan bello como el tuyo, además de tu acento al hablar japones.
Se me acerca reduciendo la distancia que hay entre nosotros, doy algunos pasos atrás hasta chocar con la puerta no sé porque, pero este tipo me intimida mucho y eso que he visto personas peores a esta, lo empujo con fuerza.
—Sera mejor que te vayas de aquí si no quieres que te deje sin bolas.
—Tranquila pequeña solo estaba jugando, no soy esa clase de hombre, pero no voy a negar que eres muy linda.
Con esas palabras se retira de mi habitación dejándome un mal sabor de boca, veo en el suelo una de sus plumas que recojo, que raro este tipo, pero si me lo vuelvo a encontrar vera de lo que soy capaz.
Al día siguiente salgo de la academia para recorrer las calles de este lugar y así conocer un poco más de mi nuevo "mundo" si es que lo puedo llamar así, siento que no pertenezco aquí.
Zaida
— ¡¿Cómo que no hay rastros de ellos?! ¡¡Búsquenlos y no regresen hasta que los encuentren!!
—Señora ellos entraron al portal y ya no se puede abrir otra vez.
—Pues busquen una puta forma de abrir el portal ¡¡ahora!!
Todos salen corriendo o transformándose en animales para alejarse de mí, me giro para contemplar la máquina que fue destruida por la explosión, si no encuentro la forma de ir por ellos el amo me quitara cada parte de mi cuerpo para luego matarme.
—Tengo que encontrarlos y rápido— algo se mueve de entre los escombros y lo levanto para ver a uno de los hombres de mi hermana.
—Ayuda por favor.
—Vaya vaya. — sujeto su cabeza y la levanto a mi altura —Tu me ayudaras a encontrarlos.
—Primero muerto, a-antes que ayudar a una perra traidora como tú.
Me rio a carcajadas — ¿Quién dijo que hablarías? No necesito que abras esa boca para obtener información, todo está aquí —digo esto último señalando a su cráneo o más bien al interior de este.
Mikaela Ortega
—No sé porque accedí a acompañarte.
Acompaño a mi querida cuñada a esta tienda de lencerías que me incomoda con solo ver lo que venden aquí, una tal Midnight también nos acompaña y esta tan emocionada que siento que tendrá un orgasmo en cualquier momento con todo lo que tiene delante.
—¿Por qué no te animas y te pruebas algo Mikaela? Según tengo entendido tienes un buen escote que atraería a muchos hombres.
—Prefiero mantenerme alejada de atraer a los hombres por un tiempo— camino a la salida de la tienda cuando la voz de Mérida me retiene.
—Mikaela espera —Me giro y me encuentro con sus ojos ámbar — ¿crees que seré buena para tu hermano?
—Eso depende ti, ¿Qué tan buena quieres ser para mi hermano?
Dejo a ambas mujeres dentro de la tienda mientras yo salgo a fumar un poco, observo a la gente pasar y algunos de ellos me miran con curiosidad por mi brazo de metal incluso alejan a sus hijos de mi como si fuera un fenómeno, me apago el cigarro en el cuello y tiro al suelo la colilla que queda.
—¡¡Auxilio salven a mis hijos!!
Me incorporo para mirar mejor que es lo que ocurre, una mujer grita pidiendo ayuda para sus dos hijos que están siendo sometidos por un extraño hombre con la mano convertida en espada, los niños lloran pidiendo ayuda no superan ni los diez años. En estos momentos no estoy para traumas, yo en esta historia si actuare.
Me muevo entre la gente hasta llegar a ellos pero la policia me gana y se interpone en mi camino.
—Aléjese de aquí señora, no se meta.
Me enojo y le quito el arma de las manos empujándolo, me adentro en el círculo de oficiales apuntándole al hombre que me mira con una asquerosa sonrisa.
—No tienes forma de héroe ¿Quién eres tú?
—Alguien que te volará la puta cabeza si no te alejas de esos niños.
El tipo se ríe a carcajadas —¿Tu? Se ve que no eres capaz de matar ni una mosca.
Tenso mi mandíbula guardando el arma en pantalón, decidí retar al hombre a una pelea a puño limpio y el acepta soltando a los niños que ven corriendo a los brazos de su madre escucho la voz Mérida detrás de mí.
— ¡Mikaela no lo hagas!
— ¡No te metas Mérida!
Todos a nuestro alrededor están observando y lanza el primer golpe, pero lo esquivo para luego sujetar su brazo y romperlo de una patada causando un grito de dolor de su parte, mi puño golpea su mejilla sacando unos cuantos dientes de su boca.
—¡¡M-maldita perra!!
Una de sus manos es rápida y me atraviesa la garganta haciendo que mucha sangra salga de mi boca, pero por alguna extraña razón y aprovecho para yo hacer lo mismo, pero al final el termina muriendo.
Mi brazo tiene la sangre aun, me limpio en la ropa cuando de pronto alguien se para detrás de mí yo me volteo para encontrarme con un hombre de al menos dos metros y con llamas en el traje que lleva puesto, sus ojos azules me contemplan.
— ¿Qué hiciste?
ESTÁS LEYENDO
𝐋𝐚𝐳𝐨𝐬 𝐝𝐞 𝐨𝐭𝐫𝐨 𝐌𝐮𝐧𝐝𝐨| 𝐀𝐢𝐳𝐚𝐰𝐚 𝐒𝐡𝐨𝐭𝐚
FanfictionUn mundo donde la paz dejó de existir hace mucho tiempo, un lugar lleno de caos, muerte y guerras... de pronto somos enviados a un lugar completamente diferente, donde las personas tienen habilidades impresionantes, son fuertes y son llamados ¿héroe...
