|M I K A E L A|
—Ni se te ocurra abrir esa estupida boca rubito.
Le apunto con mi dedo índice a Present Mic que estaba a punto de decir algo que me hubiera sacado de quicio, desde hace varios días estoy de mal humor y eso a causado que todo los chicos a los que les doy clase me teman, esta vez fui muy dura con ellos no sé lo merecen pero al parecer no les molesta, incluso han mejorado bastante.
—¡Holis cuñada!— siento las enormes caderas de Merida chocar con las mías.
—Cierra la boca tú también— le lanzo una muy dura mirada —¿Qué haces aquí en el bar? No deberías estar con Sasha?
—¡E-eh si! Es solo que tenía ganas de salir sola un poco.
La escucho reírse algo nerviosa y eso me da mala espina pero decido hacer como que no lo noto, miro a todos lados en este lindo bar que Midnight me ha invitado para relajarnos un poco, ya es fin de semana y los lugares están llenos de gente.
—Midnight honey, ¿qué te dijo shota?
—Dijo que si vendría solo que llegaría un poco más tarde, ya sabes que le gusta mucho acostar a Eri.
—¿Quién es Eri?— pregunto mirando a ambos con una ceja levantada.
Ambos se miran el uno al otro pensando en si decirle o no, Present Mic habla ganándole a Midnight.
—Es una pequeña que él rescató en una misión junto con varios alumnos de la U.A, es una niña muy especial y en la quiere mucho como si fuera su hija.
—Ya veo...— me vuelvo a mi vaso de cerveza que está a la mitad.
Sin prensarme lo dos veces me lo bebí de un solo trago atrayendo la mirada de algunos comensales del lugar, pido otra un poco más grande que la que me acabo de terminar cuando siento una presencia detrás de mi.
Me volteo para encontrarme con los ojos oscuros y penetrantes de Aizawa que me salida de un movimiento de cabeza, yo le regreso el gesto para luego mirar a Merida que ya no está.
—¿Dónde está esa mujer?— susurro para que nadie me escuche.
—Hey, hey, hey, pero miren a quien tenemos aquí.
Esa voz, me levanto de mi silla para toparme con el idiota de alas Rojas que entró en mi cuarto la otra vez.
—¿Que haces aquí pollito?— me cruzo de brazos.
—Vine a pasar un buen fin de semana y que mejor forma de empezarlo que encontrarme con una belleza como tu.
—Muy gracioso.
Decido ignorarlo dándole la espalda pero entonces siento sus dedos acariciar mi espalda desnuda gracias a una blusa que tengo puesta, mis mejillas se tornan rojas.
—Que linda te ves roja tigresa...
—Déjala en paz Hawks.
La voz de Aizawa me sorprende, nunca la había escuchado así parece molesto e irritado a punto de soltar todo, sus ojos son fríos que me causan escalofríos ¿qué es esto? ¿Por qué me palpita tanto el corazón?
—No molestes a Mikaela, déjala en paz— lo sujeta del brazo.
—Tranquilo Erased solo está a jugando con ella ¿no tigresa?
—Jamás jugaría contigo gallinita— me levanto de la silla —Mejor me voy no quiero romperle la mandíbula a este idiota.
Tomo mi chaqueta y me salgo del bar para sentir ese delicioso aire fresco que acaricia mis mejillas, este día no podía ser peor, mis tacones resuenan por la acera de la calle, quiero volver a casa. Siento una mano en mi brazo y sorprendida alzo el puño para atacar a quien se atrevió a tocarme.
—¡Wow Mikaela tranquila soy yo!
Aizawa levanta las manos y yo bajo mi brazo —No hagas eso greñas, pude haberte noqueado.
—¿A donde te vas?
—No lo se, tal vez vaya a caminar un poco ¿por qué?— me cruzo de brazos y una pequeña sonrisa se dibuja en sus labios.
—Ye invito a venir a mi casa para beber algo tranquilos sin que nadie te moleste ¿que dices?
Su manos es tan fría pero me reconforta, sus dedos tan largos y finos me hacen imaginar demasiadas cosas ¡contrólate Mikaela! Le acepto la invitación y caminamos tranquilos y en completo silencio pro las calles de la ciudad.
Media hora después llegamos a una casa muy fría por fuera, abre la puerta y me invita a entrar primero lo hago sin añadir nada, pensé que sería una casa muy fría pero no lo es, es cálida y acogedora podría quedarme dormida muy cómoda si quisiera.
—Toma asiento y no hay que hacer mucho ruido, mi hija está dormida.
—¿Eri?— pregunto mientras me siento —Present Mic me contó un poco sobre ella.
—¿Y que te dijo?
—Me dijo que la rescataste junto con algunos alumnos de la escuela, no me dijo nada más.
No se escucha respuesta seguro debe estar pensando si decirme lo que ocurrió o no de todas maneras no me importa si me cuenta o si no lo hace, lo veo salir de la cocina con dos botellas de cerveza y me entrega una mientras se sienta a mi lado.
Nos quedamos sin decir nada durante un buen rato solo el silencio y nuestras respiraciones, bebo un trago a mi botella y en eso llega un pequeño hato negro que se acurruca en mi pecho.
—Que hermosa criatura... hace bastante años que no veía a un gato— le acaricio la cabeza con amor.
—¿No había animales en tu mundo?
—Muy pocos, solo el ganado pra darnos que comer, los demás se extinguieron por culpa de las guerras.
—Debieron pasar por mucho en ese horrible lugar— volteo a verlo y le sonrío un poco.
—Fue muy traumaste pero te vas acostumbrando querido— bebo un trago.
—¿Cómo te sientes? Después de lo que ocurrió hace días atrás.
Miro a la nada y después le contesto sin mirarlo a la cara —Me siento regular, sin vida, uno se acostumbra a que lo llamen monstruo o que lo rechacen por ser diferente.
—Eres una mujer increíble no tienen porque hacerlo.
|A I Z A W A|
Ella sonríe un poco antes de voltearme a ver, nuestros ojos se encuentran y nos quedamos así durante unos momentos que me parecen eternos, por extraño que parezca sus ojos verdes me cautivan tanto y me hipnotizan pero parece que ella no se da cuenta de el efecto que produce en los hombres.
—Gracias por el cumplido pero solo no lo soy, mate a mucha gente inocente por órdenes de mi gobierno.
—¿A qué te refieres con eso?— ella suspira y se psa una mano por el cabello.
—No tengo ganas de hablar de eso greñas prefiero que eso quede en el pasado.
Me recargo en el sofá sin dejar de mirarla y ella está acariciado a mi gato que se ve que encariño mucho, me acerco un poco a ella para mirarla mejor, no sé si sea el alcohol o no pero al verla así de cerca la veo aún más hermosa que antes.
—¿Puedo tocar tu cabello?
Se sorprende pero al final acepta, mi mano sujeta un mechón de su cabello que es tan suave y huele muy bien.
—Estás ebrio viejo, déjame llevarte a tu cama.
Se levanta del sofá y con sus manos me carga como si fuera una princesa, me siento extraño pero es agradable esta sensación. Me lleva hasta mi cuarto y me acuesta en la cama.
—Descansa y nos vemos el lunes en la escuela.
Me cubre con la sabana y deposita un beso en mi frente, sus labios son tan cálidos y suaves. Se va dejándome solo con esta sensación extraña en el corazón.
—¿Qué es este sentimiento?
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𝐋𝐚𝐳𝐨𝐬 𝐝𝐞 𝐨𝐭𝐫𝐨 𝐌𝐮𝐧𝐝𝐨| 𝐀𝐢𝐳𝐚𝐰𝐚 𝐒𝐡𝐨𝐭𝐚
FanfictionUn mundo donde la paz dejó de existir hace mucho tiempo, un lugar lleno de caos, muerte y guerras... de pronto somos enviados a un lugar completamente diferente, donde las personas tienen habilidades impresionantes, son fuertes y son llamados ¿héroe...
