🍂CAPÍTULO 30 "Todo termino"🍂

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|M I K A E L A|

«El tiempo... es el peor enemigo del hombre, porque no sabes en qué momento se puede acabar y entonces llega tu hora, arrepintiéndote de cada mala decisión que tomaste pero no hay marcha atrás, tu tiempo se ha agotado.»

Esas palabras fueron las que mi maestra me enseñó horas antes de irse, y ahora puedo entenderlo, no me queda mucho tiempo de vida y debo ganar esta batalla antes de que mi peor enemigo me gane a mi. Aquí me tienes destrozándole cada parte del cuerpo de mi padre, se retuerce de dolor pero de un golpe me quita de encima suyo.

—Maldita... me las vas a pagar.

Corro para ir a buscar a Hawks, puedo oler su sangre debe estar al menos a unos quinientos metros. Consigo escaparme y ocultarme para sanarme pero el me atraviesa el estómago alcanzándome.

—¿A dónde vas querida? Esto es solo le comienzo.

Me levanta del suelo, me retuerzo del dolor y después me lanza a unos metros lejos de él.

—¡Mikaela...!

Escucho a los lejos la voz de Aizawa, levanto la cara y lo veo correr hacia mi dirección con algo en sus manos. Lo lanza, no se de donde saco fuerzas pero logro levantarme y alcanzar lo que me arroja desde lejos.

Es un arma, no lo entiendo... observo las balas que son de plata, antes de reaccionar me toman del cuello y nos elevamos del suelo.

—¡¡Mikaela!!

No suelto el arma mientras más nos alejamos del suelo veo como todo se vuelve pequeño incluyendo a mi novio que parece que le va a dar un ataque.

—¡Ahora si verás que lo que soy capaz maldita!

|M E R I D A|

Todo sucede en cámara lenta a mi alrededor ya nada importa solo estoy yo y la enorme pantalla que deja ver a mi cuñada ser atacada por ese maldito monstruo en el aire. Le está arrancando todos los órganos que le quedan en su interior.

—No... tu puedes por favor Mikaela...— las lágrimas resbalan por mi rostro.

De la nada escuchamos la detonación de un arma que es la de ella, la suelta y ambos caen desde una altura sorprendente.

|M I K A E L A|

Aquí estamos, cayendo hacia el suelo desde una larga distancia que me matará en cuando mi cuerpo choque contra el concreto. Por fin pude acabar con el mal, creo que ahora podré descansar. Suelto el arma y dejo que la brisa acaricie mis mejillas , veo todo borroso y siento una gran pesadez en mis ojos.

|A I Z A W A|

Mis vendas me llevan hasta donde está Mikaela que falta poco para que llegue a tierra pero por suerte la atrapo antes de que eso suceda, la sujeto con fuerza mientras escucho a lo lejos el laboratorio siendo destruido por los explosivos, le doy un beso a mi chica en su cabello y llegamos al suelo sanos y salvos.

—Lo logramos gatita... ¿gatita?— descubro a Mikaela para poder ver su rostro.

Su cuerpo está pálido, las venas de su cara van desapareciendo poco a poco, su cuerpo no se regenera y eso me está preocupando demasiado.

—Mikaela no te vayas... que no te vayas por favor— reviso su pulso pero nada, nada —¡Carajo maldita no me hagas esto!

Las lágrimas comienzan a salir de mis ojos resbalando por toda mi cara, la abrazo con fuerza y me arrullo susurrándole que por favor no se vaya de mi lado.

—Mikaela por favor no me dejes, te necesito conmigo sin ti yo me muero mujer.

|A L L M I G H T|

—Mikaela...

Abrazo a Merida que solloza al ver la escena de su mejor amiga, que muere en brazos de Aizawa, a mi también se me rompe el corazón y el nudo se forma en mi garganta. Por favor Mikaela, respira un poco regresa a nosotros.

—No nos dejes por favor...— añado sin dejar de mirar la pantalla.

|A I Z A W A|

Recuerdo que tengo la sangre que Merida me dio y la saco lo más rápido que puedo de mi bolsillo, con mis manos temblorosas abro la boca de Mikaela para introducir el líquido en su boca pero este se derrama.

—¡Una aguja, necesito una aguja!

—¿Te sirve la punta de una de mis plumas?

Le agradezco al pájaro rojo y tomo un poco de lo que queda del tubo, lo inyecto en el antebrazo de mi mujer, la levantó en brazos como princesa sin dejarla de mirar.

—Vámonos a casa por favor.

[...]

Todo vuelve a la normalidad, la ciudad se reconstruye, la noticia de lo sucedido se esparce por cada rincón del mundo y la prensa muere con poder hablar con la héroe que salvo a todos de una guerra mundial entre monstruos y humanos. Lamentablemente eso no podrá ser.

—Aizawa... es hora de irnos.

Merida me sujeta del brazo mirándome con tristeza. Asiento y ambos caminamos por las calles de la ciudad escuchando como todos ahora ríen ya han pasado tres meses desde eso, no he podido dormir desde entonces y tuve que renunciar a mi labor de ir como profesor de la U.A.

—¿Quieres comprar unas flores?

—Claro, será un lindo detalle.

Las compramos y seguimos caminando hasta llegar al hospital, entramos para dirigirnos a una de las habitaciones del último piso la zona más exclusiva del lugar donde solo los héroes son curados con la mejor tecnología. Estoy frente a la puerta con las flores  nervioso pero al final abro la puerta.

La veo mirando a la ventana como la primera vez que la conocí solo que esta vez al mirarme puedo mirar su rostro que lo acompaña un parche en el ojo que fue lastimado hace ya tiempo.

—Hola Mikaela... ha pasado un tiempo.

Ella me hace una seña para que me siente a su lado en una silla, me entrego las flores en sus manos. Me hace una seña de agradecimiento.

—¿Aún no te han dicho cuando te restaurarán tus cuerdas vocales?

Mikaela niega con un movimiento en la cabeza, durante la pelea recibió mucho daño en el ochenta por ciento de su cuerpo, entre ellos la pérdida del habla.

Ella saca una libreta y un lápiz, comienza a escribir en el y luego nos lo muestra.

¿Cómo van las cosas en la ciudad? ¿Aún van a juzgarme esos miserable?

—Piensan que aún eres un peligro pero All Might se está encargando de todo.

¿Saben donde está Zaida?— en sus ojos puedo ver la tristeza y preocupación.

—No querida, la han estado buscado por todos lados— Merida añade acercándose a ella con amor —La van a encontrar.

𝐋𝐚𝐳𝐨𝐬 𝐝𝐞 𝐨𝐭𝐫𝐨 𝐌𝐮𝐧𝐝𝐨| 𝐀𝐢𝐳𝐚𝐰𝐚 𝐒𝐡𝐨𝐭𝐚Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora