—Solo por curiosidad —Yeonjun carraspeo—. Si llegáramos a casarnos y tener hijos ¿cómo harías para educarlos?
Le respondí en lenguaje de señas; no estaba diciendo nada concreto, solo quería que supiera que esa sería mi alternativa. Aunque yo no quisiera tener hijos.
—Vale...
Se calló unos segundos, dibujaba con mi bolígrafo en la pared algo que yo no podía ver por el ángulo en el que me encontraba, recostado sobre su regazo.
—Tengo otra pregunta.
No hice nada, lo que siempre significaba que podía proseguir.
—No pienses que soy un pervertido —advirtió.
Trague saliva, asintiendo a eso.
—Tu... —tosió falsamente— se que no has tenido novio o novia, probablemente nunca has hecho nada... ya sabes... de eso, pero —volvió a toser— si tu lo hicieras, quiero decir, si te encontraras en esa situación, ¿gemirías? ¡N-no es que piense en ello todo el tiempo! No... Pero tu sueles controlar tu risa y los sonidos más mínimos, en esa situación ¿crees que serías capaz de no soltar ni un gemido?
Vaya pregunta.
Me encogí de hombros.
—Claro —resopló— debí suponer que responderías así. Lo siento.
"Con la canción correcta lo haría" pensé, pero no puede expresarlo.
Tarde o temprano se daría cuenta de que soy ese tipo de persona que se imagina su primera vez con musica sexy de fondo impulsando el ambiente.
Se trata de mi, de quien llena el silencio con música. El sexo no sería una excepción.
Cherry de Lana del Rey, o quizás Sweater Weather de The Neighbourhood. Tan sencillo de imaginar...
Unas manos recorriendo all the way, la música volviéndose más lenta y sensual. Besos y toques, todo lo que implicaba poseer y ser poseído, potenciado por las melodías de una canción sensual. O, en el caso de que todo se sumiera en intensidad tosca, un bit rudo y castigador, de esos que en el trap te funden con la codicia.
Gimme More de Britney Spears podría ser. Una canción que sonara a arremetidas rudas. Sería una buena opción, o quizás...
—¿Estás pensando en eso? —me miró con diversión, sus curiosos ojos muy cerca de mi sonrojada cara— Te estas mordiendo el labio ¡estás pensando en eso! ¡Gyu!
Dios, que mortificante. Quise huir, pero sus brazos me sostuvieron contra la madera de la banca.
—¿Será que puedo hacerte gemir? —susurró en mi oreja.
Eso sí que me hizo entrar en pánico, patalee para que me dejara en libertad, él se alejó riendo, como si nada hubiera salido de su boca, como si no hubiera pasado de ser el chico con el que compartía besos de vez en cuando, al protagonista de un próximo sueño húmedo con la rapidez de un pestañeo.
—De acuerdo, cambiemos de tema —dijo totalmente tranquilo— dejemos eso para cuando subamos un par de escalones más.
Asentí, aún recostado en la banca tratando de recuperar mi estabilidad mental.
—De seguro te preguntas qué hago cuando no estoy aquí contigo.
"¡Sí!"
Me interesaba muchísimo saberlo. No podía preguntar como quería, por eso tuve que esperar esos dos meses a que él se dignara a decírmelo.
Colocó mi cabeza en su regazo de nuevo, sus ojos risueños recorrieron todo mi rostro, sus dedos delinearon mi mandíbula dulcemente.
—Tengo dos trabajos de medio tiempo, el primero es por la mañana en una tienda de verduras, y el segundo es al medio día en el negocio de unas amigas de mi universidad. Ellas diseñan ropa y yo me encargo de tomar medidas a sus clientes.
Se aglomeraron en mi cabeza miles de preguntas. Seguro se notó en mi cara el esfuerzo por ordenarlas todas.
—¿Qué? ¿Te preguntas qué hago en la tienda de verduras o cómo es que terminé tomando medidas?
Mostré dos dedos, indicando que era la segunda opción.
—Estudié diseño industrial y ellas diseño de modas. Como no conseguía trabajo me ofrecieron unirme a ellas como ayudante y es lo que llevó haciendo los últimos tres años. La verdad es más divertido de lo que parece.
Imaginarme a Yeonjun haciendo el trabajo de un sastre era como menos una sorpresa. Pensaba en él como alguien de artes, sí, pero no precisamente como un diseñador. Más bien como un bailarín, sobre todo después de sus movimientos hace tan solo unos días.
Al final, fuera como fuera, me resultaba ideal. Arte haciendo arte.
—Ya sabes a quién llamar si necesitas un traje a medida —me guiñó el ojo.
"No tengo a nadie más a quien llamar para nada" mi madre no contaba, por supuesto. Y no es como si las llamadas funcionaran para mi.
Todo el tema de los amigos, de las relaciones sociales, y mis años en la escuela, junto con el tema del sexo, sería mejor guardarlos para un escalón muy superior. Uno que quizás ni existiera.
ESTÁS LEYENDO
Amado silencio. | yeongyu
FanfictionBeomgyu se hace pasar por mudo. Todo bien, hasta que conoce a alguien que lo incentiva a hablar. ➳ Romance soft ➳ Yeonjun + Beomgyu ➳ Capítulos cortos? ➳ Sin corregir ➳ Portada realizada por @tddiih ♡ ➳ NO se aceptan adaptaciones
