Capítulo 24

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La noche de la fiesta Macaria llevo a Alcíone al inframundo para que lo cuidaran Minos, Éaco y Radamanto. Busco entre la ropa de su madre y encontró lo que estaba buscando. Se arregló porque esa Noche sería especial, esa noche le diría a Ares que lo amaba, que siempre había sido así y que nunca quiso que fuera diferente. Pero ese mismo día se enteró que él había invitado a Artemisa y que de hecho ella iria. Macaria lanzó a su rostro una pizca de polvos de Morfeo para tranquilizarse.

—Siempre logras tu cometido de ser la Diosa más bella en el lugar—le dijo Ares a lado de Macaria.

Ella usaba un vestido negro de manga larga, era completamente mate y a juego llevaba unos diamantes que sus padres le había obsequiado como regalo de divorcio. Perséfone había dicho "Bueno perdiste un esposo pero ganaste unos Diamante" lo cual quiere decir que tu siempre ganas.

—Agradezco el cumplido, sé que soy hermosa.

—¿Trabajando en el autoestima?—Preguntó Ares.

—Ayer fui con un terapeuta, funciona hablar de lo que siento con alguien fuera de mi círculo de amigos y familia.

—Me parece asombroso. Ya es hora que salgas de los problemas—Ares le tomo la mano—si me disculpas debo irme.

Ares fue a buscar al portero y la dejó ahí de pie, ella fue a buscar a Adrestia quien le dijo que habían invitado a Apolo y a Artemisa.

—¿Ya llego la señorita Artemisa?—preguntó Ares al portero mientras bebía su tercer whisky.

—Me temo que no, pero aún es temprano.

—Ares acompañame—le dijo Macaria tomándolo del brazo—, ¿cuando planeabas decirme que invitaste a Artemisa?

Llegaron a la pista y al haber tantos invitados Ares se sintió un tanto incómodo.

—Ah señor ella es su hermosa novia ¿cierto?—preguntó un hombre alto, de cabello castaño y ojos verdes

—Soy Macaria, lamento decepcionarle pero no soy esa excepcional mujer, me atrevería a decirle que es una Diosa.

—Maca, él es el señor Robinson uno de los mayores accionistas en la bolsa de valores.

—Lo sé, lo vi en el periódico, ¿viudo cierto?

—¿Nos disculpa?—Ares alejo a Macaria del lugar—¿estas drogada?

—No, tu lo estas—ella comenzó a reír.

—Debí quitarte los polvos de Morfeo—susurraba— ¿como le explicaré a tus padres?

—Ya te dije que no estoy drogada, ese hombre no me agrada, era un don nadie, su esposa era millonaria y murió en circunstancias extrañas—Macaria bebió del whisky de Ares.

—Pues te pido que finjas que te agrada, pronto haré negocios con él.

—¿Por qué te importa tanto? en unos años el hombre estará muerto y tu seguirás siendo un Dios.

—Me importa porque ya no quiero ser un Dios

Macaria abrió los ojos y miró a Ares, en su mundo no existía la posibilidad de que Ares no formara parte de su vida.

—¿Cuánto tiempo llevas planeando esto? ¿planeabas decirme?

—Aún no lo decido, si Artemisa quiere nos volveremos mortales.

—Artemisa, Artemisa, siempre Artemisa. Basas tu vida y tus decisiones en ella, si me hubieses dicho que esto lo hacías por ti lo entendería pero resulta que esto lo estás planeando en caso que los castiguen.

Tolerate it (Macaria x Tánatos)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora