La chica invencible

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Diciembre 2021

Habían pasado ya varios meses desde que Kendall obtuvo su nuevo trabajo. Sin embargo, las promesas de cambio nunca llegaron. Cansada de esperar y de cargar con el mismo papel de siempre, decidió poner un alto.

— Chica, anda, ve por mi café y vacía mi agenda, hoy me iré temprano.

— ¡No!

— ¿Disculpa?

— No iré por su café ni vaciaré su agenda. Usted me prometió una oportunidad y han pasado meses sin una respuesta. No estudié para ser secretaria. Soy abogada, y no pienso moverme un solo centímetro hasta que me reconozca por lo que soy realmente.

Alexander la miró con desdén, cruzando los brazos mientras una sonrisa irónica se dibujaba en su rostro.

— ¿De verdad crees tener la fortaleza para dejar de ser una niñita que juega a las muñecas? Está bien. — El hombre buscó entre varios folders hasta encontrar uno azul marino con el escudo de la policía federal en la portada.

— ¿Qué es esto? — preguntó Kendall, tomando el expediente.

— Tu primer caso, muñeca. Ha estado en pausa durante años. Libera al cliente, consigue reducirle la sentencia, haz algo importante y te daré lo que tanto exiges: una oficina decente, casos reales y, obviamente, un mejor sueldo. Pero si no logras nada... pondré en tela de juicio tu permanencia en este despacho. Tienes cuatro meses.

Kendall comenzaba a sentir la presión, cuatro meses era muy poco para dar una buena defensa, pero no titubeó, aceptó el caso y bajo al área de investigación para comenzar.

— ¿Qué haces aquí, bonita? — preguntó Max al verla llegar, sorprendido. — Creí que nos veríamos hasta el mediodía.

— Por fin tengo un caso.

— ¡Genial, felicidades!

— No, Max, no lo es.

— ¿Por qué lo dices?

— Le reclamé a tu tío que solo me trataba como secretaria… y ahora me dio esto. — Kendall levantó el folder con fastidio. — Lo poco que leí dice que llevan aplazando el juicio cinco años.

— ¿De qué se le acusa?

— Homicidio doloso en primer grado a una. Y a otras dos, de ser cómplices.

Max silbó con asombro, negando con la cabeza.

— Eso está complicado.

— Lo sé… ¿Estás ocupado?

— No mucho. Ya entregué las últimas evidencias del caso en curso a la fiscalía.

— Entonces… ¿me llevas al penal?

— Claro, dame quince minutos.

— Gracias, Max.

El joven la miró fijamente antes de responder, con un dejo de incomodidad.

— Kendall… llevamos saliendo algunos meses. ¿Por qué sigues siendo tan fría conmigo?

—No creo que sea el mejor momento para discutir eso, Max, solo tenme ...

*Say When...* (Rewrite the stars II)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora