A veces quería ser una ardilla. Llevaba un rato con la atención fija en la ventana, vigilando una.
Primero ella descendió del árbol que estaba plantado frente al edificio, la perdí de vista un momento y regresé al trabajo durante un rato hasta que volví a verla, no en el árbol, sino abajo, en las mesas al aire libre de una cafetería. Había pastelillos sobre ella, dos amigas compartían un café y la charola en la que descansaban los postres se mantenía ignorada por ambas mujeres; pero no por la ardilla. Incluso desde arriba y siendo capaz de únicamente apreciar su tupida cola, podría jurar que le brillaban los ojos al contemplar la comida. Hmmm... lo entendía, también mataría por algo dulce ahora mismo.
La miré acomodar sus patas sobre la superficie en la que se encontraba y doblar las piernas, anticipando el impulso que necesitaría para saltar. Las mujeres giraron la cabeza hacia la calle, el lado opuesto desde el que acechaba el animalillo..., entonces este aprovechó su oportunidad, saltó a la mesa, eligió un pastelillo, lo tomó y se fue corriendo. Un minuto después estaba de vuelta en el árbol, ahora devorando el pastelillo. Y yo la envidiaba.
—¿Julia? —sacudí la cabeza, perdiendo la concentración en la ardilla.
—¿Eh? Perdona, ¿qué dijiste?
—Te pregunté si piensas que sería mejor utilizar la fanfarria —reclamó Jack amablemente. Él estaba encargado de la música del proyecto, pero le gustaba tener mi aprobación a pesar de que yo no sabía nada de música.
—Ah. Sí, eso creo. —Asentí varias veces—. Es deporte y el enfoque es clásico, quieren dar a entender que la marca lleva muchos años siendo líder, así que sí.
—Bien.
Él me dio una sonrisa y se alejó tarareando la fanfarria. Di un nuevo vistazo a la ventana, pero la ardilla ya no estaba allí. Mentalmente, le dije adiós y le deseé suerte, esperaba que encontrara más pastelillos... Sí, ese día estaba más sentimental de lo normal. Deja el hecho de que mi periodo estaba a punto de comenzar (si no es que comenzaba hoy, más al rato), no, eso no lo era todo...
Venía conduciendo después de dejar a Marie en la escuela cuando una enorme marquesina casi me hace estamparme contra un poste de luz. Esa herida en mi pecho que nada más no terminaba de cicatrizar por mucho que lo intentara, se desgarró nuevamente. Esa era mi publicidad, la publicidad del maldito vino, pero no era todo, abajo, en la esquina, alguien había añadido un efecto para que pareciera la esquina de una página levantándose, y lo que mostraba era el nombre de la compañía que distribuía la publicidad, algo cero común —espera, sí que sabía: obviamente era para que, donde quiera que yo estuviese, pudiera recibir el golpe—. Era el logotipo de Joule's. Pero no el viejo logotipo que había estado intentando rediseñar, no. Era la nueva propuesta que yo misma había boceteado y casi terminado hace meses, la que James me había visto idear en su cara... ¡El truhan malparido me había robado los diseños también!
Pegué un grito de coraje que asustó hasta al miedo.
—¡Asqueroso..., maldito..., sanguijuela desvergonzada, hijo de...! —continué gritando mientras golpeaba el volante con fuerzas. De repente atinaba al claxon y este sonaba estrepitosamente, alertando a los demás conductores de mi histeria y a la vez, ganándome varias respuestas bastante groseras que, en ese mismo momento, se me resbalaban.
Apreté los dientes mientras el aire abandonaba mis fosas nasales, cual toro listo para cornear al torero. Puse mi coche de nuevo a andar sin considerar que quizás manejar en ese estado de humor no era mi mejor decisión. ¡¿Pero eso a quién le importaba?! ¡Qué inocente de mi parte pensar que allí se había acabado todo! El asqueroso carapán de Hume y su hija chupasangre me las iban a pagar... pero James..., ese hombre plañiría el resto de su asquerosa vida de chacal, iba a ser condenado al maldito ostracismo, eso quedaba escrito en las estrellas, en el sol y en el acero como que mi nombre era Julia Blackburn.
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PISTAS DE QUIÉN SOY (Saga Pistas #1)
Lãng mạnSer una mujer de negocios y una madre soltera no puede ser sencillo. Es por eso que nadie sabe cómo es que Julia Blackburn consigue manejar su vida. La realidad es que los eventos negativos de su pasado la mantienen atada de manos en sus relaciones;...