Te maldigo

306 57 2
                                        

Al llegar a la academia, Nora se dedicó a trabajar para el profesor Jones como secretaria. Entre idas y venidas a la biblioteca, Helga, la directora del área de archivos, decidió proponerle ser archivista nacional. Pero su carencia de estudios podría impedirlo, por ello estudió sin descanso y con las credenciales de Jones y Helga, accedió a los exámenes pasándolos con éxito, colocándose entre los 10 mejores estudiantes.

Su camino fue duro desde el inicio pero todo iba mejorando a su favor. Nora acababa de cumplir los veinte años y como era costumbre, sus compañeros de trabajo decidieron hacerle regalos. Estaba feliz y creía que esa felicidad ciega sería perdurable. Estando en la sala de archivos, el orbe la guió hasta una estantería al fondo en la sección de arqueología y lenguaje arcaico.

Encontró varios libros que parecían indecifrables y se los llevo con ella para leerlos en su habitación. En los libros, describían su situación con la brújula en su brazo y que con el paso de los años, fue adquiriendo forma definida.

-...Un sentimiento, un sueño que se arraiga en aquellos que estan destinados a volver al firmamento. El niño de la luna cantará una canción de cuna...No busquen romper el hilo del destino o el castigo será terrible en todas sus vidas...- Nora estaba anonadada, le estaban diciendo que su marca era un símbolo divino y no le gustaba la idea

[Si lo muestras, de seguro te lastimarán. Pero mirando el lado amable, si lo hacen, pagarán muy caro su error siendo maldecidos y sufrirán por el resto de la eternidad buscando tu perdón]- el espíritu estaba leyendo el libro a la par que Nora y expresaba su opinion al aire

-[Es mejor que lo ignores y hagas tu vida por tu lado. Nada bueno sale de querer convertirte en un niño de la luna, muchos tratarán de apoderarse de ti y caerán por ello. Sino mirame a mí, ese cobarde obedeciendo a su amante, me asesino sin piedad..ohh pero apuesto que lloró sangre cuando se enteró quien era yo, jajaja hijo de perra, se lo merece]

**

Nora estaba en la biblioteca ordenando las últimas devoluciones, cuando un muchacho se acercó para preguntar sobre un libro. Ella le indicó donde hallarlo y continuó con sus deberes. Después de algunas horas, el muchacho regresó a agradecerle y terminaron charlando un rato sobre sus intereses en libros y otros temas. Ambos se sentían felices al charlar, sin notar que había una mujer rubia de ojos azules observándolos furiosamente.

El joven se retiró y la mujer llegó para reclamarle a Nora. La joven se presentó como la princesa Carlota, luego indicó que el joven con quien charlaba era su prometido, Jeremy Lafinour.
Comenzó a insultarla y llamarla de maneras despectivas frente a todos el estudiantado para luego cachetearla. Nora no sabía que hacer con dicho problema, concluyó que la joven se equivocó de contrincante e intentó apaciguarla desviando la discusión a un entorno menos hostil.

Carlota la empujó y Nora casi cayó al suelo, pero terminó sujetándose de la ropa de Carlota por instinto, haciendo que fuera la princesa quien cayera al suelo. Los testigos de la pelea, en vez de salir a defender a Nora, optaron por complacer a la princesa en su berrinche a pesar de haber permanecido impasible en todo momento y no haber atacado a Carlota.

Los ataques de celos por parte de Carlota eran frecuentes y siempre salía victoriosa. Jeremy al hacerce eco del asunto, acudió al rescate de Carlota. Todo el mundo acusaba a Nora de haber cometido un acto aberrante al atacar a un miembro de la realeza. Pero la situación no se detuvo allí.

La princesa creaba alborotos cerca de Nora y la hacia parecer artifice de planes descabellados en su contra ya sea; rompiendo sillas, arreglando escalones para resbalar en las escaleras y colocando pulgas en los dormitorios.

Jeremy encaró a Nora y le advirtió que se detuviera, caso contrario, la enviarían a prisión por atentar contra la vida de la princesa. Nora desestimó seguir lidiando con él, por ello, Jeremy lanzó una amenaza contundente.

-Eres una mujer desagradable, envidiosa y codiciosa. Aléjate de mi prometida o juro que te mataré.- empujando a Nora, ella cayó al suelo lastimándose el brazo.

Jeremy empezó a sentirse terrible por su comportamiento y tratando de olvidar el sentimiento de culpa, se dirigió a encontrarse con Carlota. Nora estaba frustrada, era la primera vez en años que tenía un sentimiento de perdida terrible en su corazón.

En su habitación, el orbe comenzó a descontrolarse asustando a Nora. Con los años empezaron a entenderse y le estaba indicando que se preparara para partir mientras, señalaba el armario. Mañana sería un día terrible y ella debía tener listas las maletas.

Al día siguiente, se dirigió con sus maletas a la biblioteca. Helga y Jones, tuvieron que darle las malas noticias sobre su despido y notaron que Nora ya estaba cargando con sus bolsos de viaje. Le entregaron su último cheque, una carta de recomendación y la abrazaron deseándole buen viaje.

Cuando estaba caminando rumbo al portón de salida, el orbe se movía de atrás para adelante, avisándole sobre un desagradable encuentro. Frenando sus pasos y sin mirar atrás, se dirigió a la persona detras de ella.

-Ya estarán satisfechos. Tú y tu novia, solo me han traído problemas. Desearía no haberte conocido y espero que algún día, paguen por el daño que me causaron- Nora terminó de hablar y siguió adelante

Jeremy quería detenerla y pedirle perdón, pero Carlota apareció y le impidió hacerlo, entonces desistió de siquiera intentarlo. Vió alejarse la espalda de alguien que muy en el fondo, parecía entenderlo. Nora nunca se arrepintió de sus palabras y maldijo a la pareja.

El espíritu estaba muy molesto, no creyó posible encontrar tal mierda de personas luego del asunto del ducado. Nora tomó el tren y se dirigió al Este. Trataría de rehacer su vida y continuar con su investigación.

Pasaron más años y cada encuentro con personas nuevas, sería de mal en peor. La gente no solo empezó a traicinarla sino que incluso, la atacaban sin piedad. Pero por cada ataque que recibía, la maldición de mala suerte recaía sobre ellos.

Su destino, se propuso cruzarla con las personas menos indicadas y que fueron los causantes de la temprana muerte de su esposo y serían también del suyo.

El Príncipe de la familia real de Rubins, se topó con ella un día en la feria de esclavos y descubrió por accidente la marca de la brújula. Queriendo llevársela con él, comenzo un plan descabellado para hacerla su esposa.

Las negativas reiteradas de Nora solo potenciaron en el Príncipe el ansia de poseerla, y ante sus acosos constantes la terminó encerrando para luego violarla salvajemente.

Viendo una vía de escape gracias al orbe, aprovechó para huir. Corrió con dolor y como pudo llegó al borde de un acantilado pero eso sería lo último que vería.

Una bala le atravesó la cabeza y cayó al vacío. El Príncipe furioso, había ordenado encontrarla y matar a quien osó llevarsela pues creyó que alguien se había colado en su mansión. Los guardias dispararon a quemarropa y sin darse cuenta, asesinaron a Nora.

En su lecho de muerte maldijo al príncipe, a su familia y deseó haber tenido una vida más agradable junto al hombre que una vez amó. El orbe flotaba a su alrededor y se posó sobre ella. Nora empezó a visualizar a una mujer idéntica a ella acariciándole la cabeza mientras lloraba.

-Lo lamento tanto. Te juro que si pudiese, resolvería este asunto y los mataría a todos y cada uno...lo siento mi niña, ahora ve a descansar-

Después de despedirse de su compañera de viaje, el espíritu comenzó a desvanecerse.

Dulce DomingoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora