Sunday Pontiac despertó una noche y terminó por entender su situación.
-Voy a hacer lo que se me canta-
Y con eso dicho comenzó un plan de salvataje y venganza.
-Milady recapacite, si hace eso será tratada de loca-
-Tienen razón, así que mejor...t...
Dos días después del inicio del festival. Polaris seguía celebrando la victoria y un rumor extraño comenzó a propagarse entre la gente común en todas las provincias. Se hablaba de la quema pública de una efigie que marcaría un punto de inflexión en cuestiones políticas y económicas pero pese al ser un secreto a voces, cierta gente no llegó a escucharlo.
Los Rubins que permanecían encerrados en su castillo, poco y nada sabían de qué ocurría en el exterior. No salían por miedo a ser atacados por el pueblo que los consideraba engendros ya que al intentarlo, fueron apedreados sin piedad. Únicamente podían ver a través de las ventanas como todos continuaban con sus vidas mientras ellos, estaban obligados a quedarse apartados como prisioneros sin grilletes.
-¿Algún mensaje de mis hijos? Responde maldita!!! Plast!- propinando una cachetada a la última sirviente que les quedaba, Alesoa se desquitaba
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-Sal y averígualo vieja loca!!!- arrojándole un vaso envuelto en su delantal, la mucama la agredió
-Regresa aquí malagradecida. Ahhh!!!- buscando retenerla de los pelos, la muchacha bestia le encajó las uñas para zafarse y le propinó un puñetazo
-Tú no eres mi dueña. El emperador dijo que soy libre! Púdranse en el infierno!-
-Así agradeces que te diéramos trabajo? Mordiendo la mano que te dió de comer? Vuelve aquí desgraciada!!! Prost!- lanzándole un jarrón, Alesoa falló en lastimarla
*Pum!*
Un disparo disipó la pelea. Los militares a cargo de la custodia, llegaron para llevarse a la chica zarigüeya que automáticamente, cambió su actitud a la de una víctima lastimera.
-¡Sáquenme de aquí! Esa desquiciada quiere matarme como hizo con las otras!- echándose a llorar, obtuvo resguardo
-¡¿Cómo se atreve a ir contra la ley imperial?! Si considera su vida, ni se le ocurra atacar a nuestra gente!!!- la oficial la amenazó con el rifle
-¡Hiii! ¡¿Me levantas la voz como si fuese menos sabiendo que soy la reina de Rubins?! Asquerosas criaturas que no conocen su lugar, te crees en posición de mandonear...-
-¿Y usted? Le recuerdo que los Rubins han caído. No representa nada salvo aquello que ha muerto con la ascensión del emperador. Es un vestigio de las masacres y un recordatorio de que la inmundicia debe bajar la cabeza ante nosotros!-
Insultada y agredida, Alesoa rechinaba los dientes de la rabia. Nunca pensó terminar siendo motivo de burla de aquellos a los que consideraba basura esclavizable.
-Si el imperio cayése, dudo que dirían eso. Algún día, la justicia prevalecerá porque dios así lo quiere- Antonio vino a llevarse a su hija
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