Las armas no matan, las personas si

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El invierno había regresado más furioso que nunca y Polaris lo sabía. Luego de la conquista de Sarlino como último bastión para llegar al mar, el imperio no ocultó su deseo por devorarse todo el continente y para demostrarlo, envió las misivas militares a Bridgestone, Inster y Rubins.

Exigiendo la rendición "pacífica" y la cesión de sus territorios como compensación justa para enterrar a sus muertos por los daños causados por Rubins y sus aliados, les dieron una fecha límite para postrarse ante Polaris

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Exigiendo la rendición "pacífica" y la cesión de sus territorios como compensación justa para enterrar a sus muertos por los daños causados por Rubins y sus aliados, les dieron una fecha límite para postrarse ante Polaris.

La corona de Bridgestone enfurecida ante la amenaza; sin vergüenza alguna, no sólo insultó al emperador y su gente llamándolos bastardos inmundos sino que se jactó de poder arrasar fácilmente con el ejército imperial al considerarlos basura repleta de gente bestia, esclavos y demonios.

Esa misma tarde, Bridgestone recibió la declaración de guerra con el bombardeo sin piedad de sus campos de cultivo para mover a sus ciudadanos a la capital. La población desconocía los motivos tras la refriega pero con el paso de las horas, un hórrido rumor comenzó a extenderse como un incendio.

Rubins había conspirado para contaminar Zondek y expandir una terrible plaga incurable para matar a los imperialistas. Polaris ni soso ni perezoso, tomó represalias contra los perpetradores y gracias al "esfuerzo" de sus médicos, se logró dar con la cura, misma que no pensaban entregar a menos que optasen por ser absorbidos por el imperio.

Los bridgestenios indignados y asqueados, consideraron a su propio gobierno un asesino macabro capaz de matar a su pueblo con tal de ganarle a Polaris. La plaga había azotado con tal potencia que muchos murieron sufriendo hasta quedar petrificados y los ciudadanos lloraban por su salvación.

El escenario perfecto fue creado y no tardó ni una semana para que todo Bridgestone saliera a las calles a reclamarle a su rey. La autoridad estaba perdiendo los estribos y la ruin represión fue su respuesta ante los rumores y chismes que cada día se volvían más siniestros.

Desde manejar enfermedades, torturar y experimentar con esclavos hasta secuestrar a niños polarianos para hacerlos juguetes sexuales o descuartizarlos por placer de los nobles

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Desde manejar enfermedades, torturar y experimentar con esclavos hasta secuestrar a niños polarianos para hacerlos juguetes sexuales o descuartizarlos por placer de los nobles. Cada cosa aberrante que se le podía ocurrir a alguien fue sacando los trapos sucios al sol de la corona de Bridgestone y Rubins.

Dulce DomingoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora