El nacimiento de una gran nación

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Hace 15 años, Simon Bouchard, fue un funcionario de uno de los tantos feudos del ducado Inster, específicamente la baronía Malsag. Su trabajo era ayudar como contador a su señor el barón Kirk Malsag, pero luego de detectar un desvió irregular y uso indebido sin declarar del presupuesto anual para la zona de las canteras, dió aviso a la autoridad auditora de Hacienda entregando los libros de cuentas.

El barón pensó que se vería acorralado con la intervención pero resultó que los auditores eran enviados del duque Inster. Los negocios sucios de ambos se verían afectados si llegara a saberse públicamente sobre los esclavos que trabajaban sin cesar en las canteras, entonces para librarse de alguien que sería una molestia más adelante, decidieron darle un escarmiento digno de su error.

Los asesinos del duque llegaron hasta la casa de Bouchard y aprovechando que este estaba fuera, ingresaron por la fuerza. Cuando regresó, lo golpearon y maniataron, no conformes con el ataque, le arrancaron un ojo, para que con el que le restaba, fuera testigo de la violación salvaje y en manada de sus hijas. Su esposa había recibido el mismo trato antes que llegara pero fue desmembrada para poner su cabeza sobre las piernas de Simon.

Los llantos de terror y pedidos de socorro lo empezaron a volver loco y una vez terminaron su trabajo, colgaron a las jóvenes del techo para cerrar el macabro show con un incendio.

Lo arrastraron por las calles para que sirviera de ejemplo a otros empleados y en un estado agonizante, lo pusieron frente a frente de las mentes maestras de su desgracia; el barón y el duque.

Le dieron un último mensaje antes de ser enviado como prisionero a las canteras: "El castigo por entrometerte, acaba de comenzar".

Esas palabras bastaron para que su mundo colapsara completamente. Pasó 5 años en las minas siendo azotado sin descanso como castigo a pedido del barón, para luego ser llevado a la feria de esclavos y comprado por la hija del vizconde Chade, que lo usó como juguete por 3 años hasta el hartazgo.

Vivió como basura esperando morir pero el día que tocaron a la puerta del vizconde, el verdadero terror se desataría frente a él. Sunday,  acompañada de los hombres de Don Tony, se presentó como dueña de la tierra donde residía Chade y exigió que se la devolvieran.

Cuando estaba siendo tratada como una niña lunática, el vizconde fue retenido y arrastrado al patio exterior. Todos los esclavos fueron invitados a observar lo que ocurriría a continuación después de ser liberados.

La hija arrogante del vizconde, estaba por cachetear a Sunday, que permanecía quieta a propósito, pero uno de los mafiosos la tomó del brazo y se la rompió. La fractura expuesta se veía dolorosa y Sunday solo aplaudía.

-Maldita mocosa! Deja de aplaudir!- la vizcondesa fue azotada y golpeada con palos envueltos en alambres de púa al gritarle

El vizconde empezó a temblar y entró en pánico cuando sintió que un brazo le envolvía el cuello.

-Sonría para que todo el mundo esté contento. Hoy es un día para recordar jaja- el matón a sueldo de Don Tony, Vico Gorgi, reía al son de las palizas a la vizcondesa

-Oh! Tienes miedo?... jajaja!- Sunday se movió frente a Chade, sacó un soplete portátil y un cuchillo dentado

-Sujétenlos y preparen la plancha con el fuego todo para que nuestra señorita juegue a la casita de muñecas- la sonrisa macabra del líder sindical, Piero Rosso, heló las venas de los esclavos cuando vieron un brasero

La hija de Chade fue sujetada para evitar que se moviera mientras gritaba del dolor por el brazo roto. Sunday se movió con rapidez para cortar de manera limpia el brazo colgante y encendió el soplete

Dulce DomingoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora