CAPÍTULO 11. DISCULPAME

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Terminaron de cenar y salieron del restaurante hacia una floristería que uno de los meseros les dijo que quedaba cerca, al llegar Christopher se sintió extraño, se pregunto porque estaba haciendo eso por una chica que prácticamente es una desconocida, no le importo su voz interna y continuo con la compra, vio un ramo de lirios blancos y rosas rojas, se veía hermoso. Sin preguntar el precio le indico al encargado que lo compraría, pago y salieron de ahí. Fueron a una tienda de detalles a comprar unos chocolates y luego fueron de regreso al hotel. Cuando se bajaron del auto Chris vio que Dulce y Any iban de salida, Chris tomo el ramo y los chocolates y se apresuro a alcanzar a Dulce.

Chris: Dul... Dulce, espera... - dijo caminando a paso rápido detrás de la pelirroja-

Dulce se detuvo al reconocer la voz del hombre que pronunciaba su nombre, pensó que había sido una alucinación, se giro y miro sin poder creer que Christopher estuviera detrás suyo.

Chris: Me permites un minuto por favor, quisiera hablar contigo – dijo acercándose a ella-

Dulce: Pero señor Uckermann no entiendo de que quiere hablar conmigo, mi turno ya termino y mi amiga y yo ya vamos de regreso a casa, lo que tenga que decirme de su estancia en el hotel lo podemos hablar mañana con gusto. – dijo mirando a Chris sonriente-

Chris: No, no es nada de mi estancia, es algo personal. Por favor no me digas señor Uckermann, dime Christopher o Chris, como prefieras y por favor no me hables de usted, tutéame.

Dulce: -Sin entender- De acuerdo Chris, dime que quieres hablar conmigo.

Enseguida llego Poncho quien empezó a hablar con Any y la alejo para darle a su amigo la privacidad que necesitaba para hablar con Dulce.

Chris: Mira Dulce estos sencillos detalles son para ti... por favor discúlpame por lo de esta tarde, no quiero que pienses que soy un exhibicionista o algo así, fue un accidente que causo la perilla de la puerta. No quiero que tengas una mala impresión de mí.

Dulce: - Recibiendo el ramo y los chocolates sin creer que eso estuviera pasando- Muchas gracias Chris, son mis favoritas como supiste - dijo aspirando el delicioso olor que salía de las flores mientras sonreía- respecto a lo que paso esta tarde no te preocupes, quién debe disculparse soy yo, no suelo ser mirona pero no sé qué me paso -dijo apenada-

Chris: No te preocupes Dulce... Que te parece si para olvidar el malentendido vamos a tomarnos algo.

Dulce: Me da pena Chris, ya íbamos de salida con Any. – hablo mirando a su amiga-

Chris: Bueno pues vamos los cuatro, así ninguno se queda solo, ¿te parece? – llamo a Poncho terminando la frase-

Poncho: Dime bro, ¿Qué pasa? -hablo llegando de la mano de Any-

Chris: Bueno, estaba invitando a Dulce a tomarnos algo pero ella no quiere dejar a Any sola, ¿Qué dices si vamos los cuatro?

Poncho: Que buena idea, dijo pasando su brazo por la cintura de Any. ¿Qué dices güera?

Any: Me encanta la idea.

Dulce: Bien, pero ¿a dónde vamos?

Poncho: No pues eso lo deciden ustedes, son las que conocen la ciudad, ¿no?

Any: Bueno si, pero para saber donde vamos lo primero es saber ¿qué vamos a tomar?

Poncho y Chris hablaron al tiempo

Chris: Un café

Poncho: Una cerveza

Las chicas se quedaron mirándolos,

Any: Por mi esta perfecto una cerveza tengo una sed que no te imaginas honey.

Dulce: Por mi estaría bien un café, mañana hay que madrugar y me cae increíble para el frio.

Poncho y Chris se quedaron viéndose.

Any: Dul no seas aburrida, vamos por la cervecita please.

Dulce se sintió incomoda, ir a tomar cerveza no era su plan ideal en medio de una semana de trabajo, Chris se dio cuenta de la incomodidad de Dulce ante el comentario de Any.

Chris: Pues si quieren Poncho y Any pueden ir por la cerveza mientras yo voy con Dulce por un café. Así todos estaremos cómodos. ¿Qué dicen?

Todos asintieron, Christopher y Dulce tomaron un taxi hacia una cafetería que había en el centro al tiempo que Poncho y Any tomaron un taxi hacia la zona social de la ciudad. Al llegar a la cafetería Christopher bajo primero del auto y le abrió la puerta a Dulce, le dio la mano y le recibió el bolso ayudándola a bajar. Entraron y el camarero les indico una mesa disponible en un bonito balcón donde se podía apreciar perfectamente la noche. Tomaron asiento y recibieron la carta para hacer su pedido.

Chris: - dirigiéndose al camarero- Para mi por favor un Café Latte grande y una tarta de zanahoria.

Dulce: - leyendo la carta aun- Mmmm... yo quiero un cappuccino mediano y... una tarta de chocolate, por favor.

El mesero se retiro hacia la cocina en busca de su orden.

Chris: -mirando a Dulce - La luz de la luna te hace ver mas bella o es mi percepción?

Dulce: -sonriendo mientras miraba la luna- ¿Su esplendor es algo mágico no? -bajo la mirada para ver a Chris y retomar la conversación- Gracias por el cumplido, pero creo que necesitas lentes -hablo riendo- Cuéntame, ¿Qué te trajo a Ciudad de México?

Chris: Soy médico, igual que mi amigo Alfonso y mañana iniciamos un simposio bastante interesante así que por eso estamos aquí, dura un par de semanas. ¿Tu llevas mucho trabajando en el hotel?

Dulce: No, solamente un mes y algunos días. Estuve de suerte que encontré trabajo al día siguiente de llegar aquí, mi amiga Any empezó hace un par de semanas.

Chris: Entiendo, ¿Qué tal te la llevas con Maite?

Dulce: Muy bien de hecho ha sido un gran apoyo en todo lo que estoy aprendiendo, la aprecio mucho, ¿la conoces?

Chris: Si, la verdad aquí entre los dos te contare solo porque me generas confianza, Maite es mi prima, por eso me ayudo con la reserva y sobre todo con la tarifa.

Dulce: Ahora entiendo, ella nunca recomienda tanto un huésped como lo hizo contigo, pero ahora entiendo porque quería que estuvieras lo mejor atendido.

En ese momento entra una llamada al celular de Dulce, ella contesta la llamada sin levantarse de la mesa.

Dulce: Hola ¿bebé, como estas?

Christian: Hermanita, ¿extrañándote mucho y tú?

Dulce: Muy bien, hoy fue un día pesado ya pronto llegare a casa. Yo también te extraño demasiado.

Christopher se quedo mirando a Dulce mientras escuchaba parte de la conversación que ella sostenía, sin saber quien estaba al otro lado de la línea no dudo en pensar que podía ser su novio o quizás su esposo esperando que ella llegara a casa. Se sintió mal por haberle hecho la invitación, pero... ¿por qué ella no se negó si tenía quien la esperara? Tendría que averiguar sin querer entrometerse de fondo en la vida de la chica.


Hoola, gracias por el apoyo y por favor no olviden las estrellitas y los comentarios. Bye. Déjenme saber en los comentarios si les gustaría un maratón pronto.  

No es para tanto, solo para siempreDonde viven las historias. Descúbrelo ahora