No tenía opción, pero no tenía el valor suficiente para elegir una. No podía matar a su amigo pero tampoco quería dispararle a su amor de ese momento.
—¡Por favor Volkov! ¡Vete de aquí! —Gritó mientras soltaba sollozos desesperados. Tenía apuntado a Pogo pero también apuntaba al comisario. —¡Yo lo resolveré sólo! ¡Ve a la sede y yo volveré luego!
Su superior hacía oídos sordos y le seguía ordenando que matara al contrario. Cerró los ojos con fuerza pensando en una solución pero en respuesta de ello, apretó el gatillo.
El disparo retumbó por todo el claro en donde se encontraban. Abrió los ojos y observó lo qie había hecho. Le disparó en la pierna. Lo había inmovilizado.
En ese momento todo alrededor de Horacio había desaparecido, todo era oscuridad y lo único que podía ver era a Volkov en el suelo sangrando.
Las aves no cantaban, el viento no corría y ningún coche pasaba por la carretera. Un silencio total. De repente escuchó jadeos de dolor. Venían del ruso. Intentó acercarse pero no podía hacerlo. Cada vez estaba más y más lejos.
Finalmente llegó a su lado pero el ruso temblando lo detuvo.
—¡Detente! ¡N-no des un paso más! ¡Tú me disparaste! —Se sorprendió del que el más alto estaba sollozando desesperado y temeroso. —¡E-esto es tu culpa! ¡Todo esto es por tu...!
Fue interrumpido por unos disparos. Aquellos disparos que atravesaron los órganos del comisario.
Horacio estaba petrificado en su lugar sin poder hacer nada. Vio como otras balas traspasaban otras partes del cuerpo hasta que vio que Pogo estaba detrás de él.
—¿Has visto tu obra de arte? —Le susurró al oído y se estremeció. —Tu has hecho esto Horacio, con tus propias manos. —Tomó sus manos que tenían la pistola y lentamente apuntó al cuerpo casi muerto de su amado. —Tu lo comenzaste y ahora lo tienes que terminar.
El moreno sollozaba descontroladamente y no podía para de temblar. No quería disparar, pero tampoco podía pararlo.
—Recuerda que esto es tu culpa.
Y dio el tiro de gracia.
Despertó gritando. El sudor corría por todo su cuerpo. Miró a su alrededor desesperado. Todo estaba en completa oscuridad y luego recordó en donde estaba.
Se tiró de nuevo en la cama suspirando cansado. Tomó su celular y se fijó que hora era.
Tres de la madrugada.
Intentó volver a dormir pero era imposible. Ese sueño se sintió tan real que hasta podía escuchar esos gritos desgarradores que daba su pareja.
Sería una larga noche.
...
Estaba en la nieve. Todo estaba completamente blanco. Respiró aquel aire helado y sonrió de nostalgía. Había extrañado ese sentimiento.
Siguió caminando por aquella carretera abandonada mientras miraba a su alrededor. Grandes árboles llenaban los laterales de la calle.
Dio unos pasos más pero de pronto vio como todo era más grande. Su vista estaba más cerca del suelo pero seguía estando de pie. Frunció el ceño y observó sus manos. Eran muy pequeñas y en ese momento se dio cuenta de que había ocurrido.
Era un niño pequeño.
Corrió por la carretera sabiendo que al final de esta estaba su hogar. Aquella granja pequeña que tanto amaba.
Al llegar vio una figura en la entrada. Era su madre.
—¡Vitya! ¿Dónde estabas? Me tenías preocupada. —Abrió sus brazos recibiendo al pequeño con un cálido abrazo.
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Some Volkacio And Something Else
RomanceRecopilación de Oneshots Volkacio que he publicado en Twitter. (@HalfCorvus)
