Era un día soleado. Ni tanto frío ni tanto calor.
Un día perfecto para salir, según Horacio.
Un día perfecto para quedarse en casa, según Volkov.
—¿Qué te parece ir a pasear en bicicleta? —pregunta de repente el moreno mientras ambos desayunaban. Volkov levanta la mirada y lo mira.
—¿Y sí mejor nos quedamos en casa a ver alguna serie? —pregunta de vuelta mirando la ventana hacia el patio. Para él, hacía mucho calor.
—¡Oh vamos! ¡Necesitas ejercitar esas piernas de fideo! —exclama con una sonrisa señalando las piernas blancas que llevaban unos pantalones cortos.
—¡Mis piernas no son fideos, Horacio! —farfulla molesto llevando la taza a su boca.
—¿Y entonces por qué siempre te gano en las carreras? —le muestra una sonrisa socarrona—. Eso te pasa por no salir a correr conmigo en las mañanas —dice dando un bocado a su tostada.
—¿Quién carajos va a correr a las cinco de la mañana? Yo ya no estoy para esas andadas.
—Oh, ¿Acaso el señor mayor le teme al ejercicio? —comienza a molestarle ya que eso siempre funcionaba—. ¿Ya no puedes andar en bicicleta? ¿Quieres que te lleve en brazos? —dice divertido viendo como la expresión de Viktor pasa a una irritada.
—¡Bien! Pero déjame terminar el desayuno al menos —dice gruñón y Horacio ríe complacido—. ¿A dónde iremos?
—Mmm… podríamos ir a pasear a algún monte. Que no sea tan complicado para principiantes como tú —Volkov entrecierra los ojos hacia el moreno y este suelta una carcajada.
—Me parece bien —acepta terminando el café y se levanta—. Iré a vestirme.
—Bien —cambia su semblante a uno mas suave con una pequeña sonrisa.
Observa como el ruso se separa y se dirige hacia las escaleras. Todavía llevaba parte del pijama que le había regalado en la primera navidad que pasaron juntos. Era una camiseta roja con un gran reno en el medio. Horacio no entendía como es que le gustaba tanto.
Suspira aún con la sonrisa en su rostro y lleva el vaso con jugo de naranja a su boca terminando de desayunar.
Había pasado un año luego de descubrir que Gustabo estaba muerto. Fue difícil para Horacio pero poco a poco fue superándolo y siguiendo adelante.
Luego de eso, con Viktor apoyándolo, decidió buscar ayuda profesional.
Y fue una de las mejores decisiones que había tomado.
Después de todo, no podía quedarse estancado para siempre por una muerte. Apreciaba y extrañaba a Gustabo pero debía seguir adelante por la gente que estaba viva.
Estar en el presente y dejar atrás el pasado.
Sonríe ligeramente llevando el vaso y el plato al lavavajillas. Se estira un poco y acaricia a Nauta en el camino antes de subir por las escaleras pero se topa con el ruso que se acomodaba la camiseta. Lo mira de arriba a abajo y lanza una carcajada.
—No vas a durar ni diez minutos con esa ropa —dice entre risas.
—Pero si es ropa cómoda para pasear —murmura mirándose a si mismo. Llevaba un pantalón de chandal con una camiseta holgada.
—No está mal pero tu piel se va a lastimar con el roce —explica acercándose a él y poniendo una mano en su hombro—. Ven, creo que tengo algunas prendas para ciclismo.
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Some Volkacio And Something Else
RomantikRecopilación de Oneshots Volkacio que he publicado en Twitter. (@HalfCorvus)
