A night together

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Por fin tenía una noche libre.

Había estado tres semanas con puro trabajo y estrés, por lo que se había descuidado bastante con sus cuidados de la piel.

Incluso le había salido alguna que otra espinilla.

Así que luego de cenar algo rápido y saludable. Fue a buscar todas las cremas y mascarillas que tenía.

Para él, su piel era un templo así que si había algún desperfecto no podía dejarlo pasar.

Abrió el agua para llenar la bañera mientras encendía una de las velas aromáticas que tanto le gustaba. Una vez la bañera estuvo llena, se adentró a esta y suspiró de satisfacción.

Extrañaba este tipo de baños en donde lo único que había que preocuparse era en no quedarse dormido.

Estuvo así por media hora y cuando pensó que ya tenía que salir, tomó su toalla y la enrolló en su cintura.

Estuvo unos minutos buscando la mascarilla que quería usar pero escuchó una notificación en su celular.

"Hola, ¿Estás en casa? Te busqué en la sede pero tus agentes me dijeron que ya te habías ido."

Sonrió tontamente y rápidamente le escribió una respuesta al comisario.

"¡Si! Ya acabé todo el trabajo del caso así que decidí salir de servicio más temprano, si quieres puedes venir y vemos alguna película."

Luego de enviarlo, unos segundos después recibió su respuesta.

"De camino."

Lanzó una risilla. Era una buena noche y solo iba mejorando a medida que pasaba el tiempo.

Abrió el pequeño pote de crema y cubrió todo su rostro. Tenía que dejarla secar así que salió del baño y se dirigió a la cocina.

Unas rodajas de pepinillo nunca vienen mal.

Cuando por fin lo encontró el pepinillo, sacó un cuchillo y comenzó a cortarlo en rodajas del mismo tamaño. Antes de terminar, fue interrumpido por el timbre.

Ya sabía quien era así que se acercó a la puerta con tranquilidad y con una pequeña sonrisa en su rostro. Cuando abrió la puerta, se encontró con un Volkov agotado.

-¡Hey! ¿Qué tal ha ido el día? -Preguntó el moreno animado invitándolo a entrar. El ruso frunció el ceño al verlo con la cara verde. -¿Qué pasa?

-¿Qué tienes en la cara? -Preguntó curioso con sus ojos en él y el moreno solo lanzó una carcajada.

-Es una mascarilla. Es para limpiar la piel. -El más abrió los ojos y levantó una ceja. Así que por esa razón su pareja tenía la piel tan suave. -¿Quieres probar?

Luego de colgar su chaqueta lo pensó unos segundos y asintió. Iba a ser la primera vez pero quería probarlas.

Horacio solo sonrió y se dirigió al baño pero se asomó por el umbral de la puerta.

-¡Oh! Si quieres puedes tomar ropa mía para estar más cómodo.

En respuesta a eso, el ruso solo asintió y se dirigió a la habitación del menor, aunque antes hizo una parada en la cocina. Tomó unos pantalones cortos y una camiseta.

Antes de terminar de cambiarse, el de cresta entró con un paquete rectangular.

-Estuvo difícil elegir una mascarilla pero creo que esta te vendría perfecta. -Se sentó a su lado esperando a que terminara de cambiarse.

Le entregó el paquete y lo recibió observándolo cautelosamente. Lo abrió y se encontró con una cosa frágil y algo viscosa.

-¿C-cómo se pone esto? -Ladeó hacía una lado su cabeza confundido y Horacio lo miró con ternura. Parecía un cachorro.

-Mira, es así. -Se lo sacó delicadamente de sus manos. -Cierra los ojos. -Se acomodó en la cama quedando de frente de el moreno y cerró los ojos con fuerzas. -Pero no los cierres con fuerza bobo.

Solo tardó unos segundos para colocárselo. El ruso se estremeció al sentir la mascarilla tan fría.

-Es... es muy frío. -Abrió los ojos sorprendido ante aquella agradable sensación.

-Y eso que todavía no has probado con pepinillos. -Comentó divertido.

-Uh... ¿los pepinillos que estaban en tu cocina? -Preguntó el más alto desviando la mirada.

-¡Si! ¿pasó algo con ellos?

-Yo... mmm, puede que me los haya comido. -Susurró rápido y Horacio lo miró sorprendido.

-¿Enserio? -Preguntó aún sin creérselo y Volkov asintió rápido. El de cresta lanzó una carcajada. -Joder, que bueno que no corté todo. -Se levantó de la cama. -Bueno, iré a cortar otras rodajas. Si quieres ve a ver como te quedó esa mascarilla espectacular, gatito.

-¿Cómo que gatito? -Preguntó frunciendo el ceño pero su pareja no le contestó.

Se levantó de la cama y se dirigió al baño. Este estaba llena de productos y cremas que no reconocía. Se miró al espejo y casi deja salir un grito.

-Eh... ¡Horacio! ¿Qué mierda tengo en la cara? -La mascarilla que tenía puesta, tenía un dibujo de gato. Solo escuchó una risa como respuesta.

Salió del baño con pasos largos hacia donde se encontraba el moreno y lo encontró cortando el pepinillo.

-Horacio... ¿me puedes decir por qué tengo una cara de gato y no una normal? -Preguntó de nuevo colocándose detrás de él.

-Era la única que tenía para hidratar la piel. -Contestó el moreno desinteresado mientras seguía con su tarea.

El ruso apoyó su mentón en el hombro del contrario mientras él cortaba las rodajas. Estiró su brazo para sacarle una pero Horacio le pegó en la mano para separarlo.

-Los gatos no tienen que comer eso. -Comentó divertido comiendo una rodaja y dandose de vuelta. En respuesta a eso, el de tez pálida soltó un gruñido. -Que llorón eres, anda saca una.

Mostró una pequeña sonrisa victoriosa y le hizo caso.

Estuvieron así por varios minutos en donde Volkov le sacaba los pepinillos que se ponía Horacio en el rostro.

-Creí que eso se hacía solo en la películas. -Se habían ido a sentarse en el sofá mientras buscaban algo para ver. Ya se habían quitado las mascarillas.

-Yo también creía eso pero después lo probé y es super refrescante. -Busca una almohada para colocarlo en sus piernas así Volkov apoye su cabeza en ellas.

-Demasiado refrescante. -Murmuró algo cansado. La mano del moreno terminó en su cabello y comenzó a masajearlo lentamente. -Mmm. -Cerró los ojos disfrutando de las caricias y Horacio solo lanzó una risilla por lo bajo.

Pusieron una película al azar y comenzaron a verla. El moreno estaba muy concentrado en esta pero el ruso estaba casi dormido. Las caricias le relajaban demasiado.

Cuando el de cresta terminó de ver la película, llevó su mirada a su pareja pero al notar que su respiración era regular suspiró y apagó la televisión.

Con sumo cuidado se levantó y pasó sus manos debajo del cuerpo del más alto para cargarlo. Este se despertó ligeramente por el movimiento.

-Shh, tranquilo. Te llevaré a la cama, ¿si? -Le susurró al oído con una voz suave y él solo asintió adormilado.

Flexionó sus brazos y lo cargó. Aunque fuese más alto que él, no se le dificultaba cargarlo. Caminó por el pasillo y giró para entrar a su habitación. Lo dejó delicadamente en la cama y bostezó.

Salió de la habitación para apagar todas las luces y cuando volvió, se encontró con un Volkov dormido metido en las sábanas.

Sonrió con ternura y se metió también a su lado. Se apoyó en sus codos y dejó un pequeño beso en su mejilla.

-Buenas noches. -Susurró y recibió como respuesta un pequeño balbuceo.

Rodeó su cintura con sus brazos pegando su pecho a su espalda y cerró los ojos.

Amaba pasar aquellas noches juntos.

『 Fin 』

Some Volkacio And Something ElseDonde viven las historias. Descúbrelo ahora