They will never be alone

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Se levantó apresurado y adormilado al escuchar los sollozos.

Aún con la luz apagada, recorrió los pasillos a paso rápido hasta que llegó a la habitación de los niños. Se acercó a su cuna y la acunó en sus brazos.

Su nena había tenido una pesadilla.

—Hey Alek —susurró con dulzura—. Ya estoy aquí. Papi esta aquí —murmuró al ver que seguía llorando y la abrazó contra su pecho.

Poco a poco Aleksandra se fue calmando al escuchar los latidos de su papá. Horacio sonrió aliviado y con dulzura, desde que era una bebé que hacía eso y ya se había vuelto costumbre.

—Papi está aquí —siguió repitiendo suavemente mientras la mecía un poco—. ¿Quieres contarme que soñaste Petite étoile?

—¡Soñé que Willy era atacado por un gran dragón! —balbuceó entre sollozos—. Papá lo iba a salvar pero no pudo y Papi se caía a la lava.

—¿Me caía a la lava? —ella asintió contra su pecho—. ¿Cómo me caí? ¿Así? —dió vueltas sobre sí con la niña en brazos e hizo equilibrio con un pie.

Alek rió divertida y se abrazó al cuello del moreno.

—¡No! —exclamó en voz fuerte junto con una carcajada.

—Shh —Horacio la calló con una sonrisa divertido—. Papá y tu hermano están durmiendo.

—Me olvidé —escondió su rostró en el cuello de su padre avergonzada.

—¿Papi? —preguntó una voz y ambos giraron la cabeza a él. Willy se encontraba de pie en su cuna con sus manitas restregando sus ojos.

—Creo que es hora de dormir —susurró al ver que era mejor que se fueran a dormir antes de despertarse completamente.

—¡Pero tengo miedo papi! Es muy oscuro —dijo con su tono infantil aferrándose a él.

—¿Y si pongo las estrellitas? —caminó hacia el interruptor y prendió las luces en donde se podía ver unas estrellas danzando en el techo. Willy levantó la cabeza y lo miró embobado. Amaba las estrellas.

—¡No! —siguió negándose y apretó sus bracitos sobre su cuello.

—Bien —suspiró derrotado. Tenía sueño y no era muy bueno contradecir en la madrugada—. ¿Quieres dormir con nosotros?

—¡Si!—balbuceó emocionada dando saltitos.

—¡Yo también! ¡Yo también! —exclamó el niño levantando sus bracitos para que su padre lo sacara de la cuna.

Con una risilla, acomodó a Alek en un brazo y el otro lo extendió a Willy. Inclinándose un poco, el niño pudo abrazarse a su cuello.

—No hagan mucho ruido, ¿Si? —le dijo mirando a los dos niños y estos asintieron efusivamente.

Caminó por el pasillo con cuidado de no pisar ningún juguete y entró a su habitación a pasos silenciosos. Se sentó en la cama y los dejó a su lado.

Aleksandra comenzó a gatear rápidamente hacía Volkov y se tiró encima de él. El ruso jadeó sorprendido a abrió los ojos pero, al cruzarse con los ojos de su niña, se relajó y sonrió.

—¿Otra pesadilla? —preguntó devolviendo el abrazo y ella asintió.

Por otro lado, Horacio se rescostó de lado con Willy en brazos que ya se había vuelto a dormir.

El moreno escuchó de nuevo la historia de su nena y observó el rostro de su esposo. Tenía un brillo especial en sus ojos y la escuchaba con suma atención. Acarició el cabello de Willy y sonrió.

Some Volkacio And Something ElseDonde viven las historias. Descúbrelo ahora