Salió del baño con su bata puesta y una gran sonrisa. Estaba muy emocionado.
Junto con Viktor, habían planeado tener una de sus típicas citas luego de semanas de tanto trabajo.
A veces necesitaban un momento de relajación para ellos dos.
Luego de colocarse la ropa interior, pensó en que ponerse. Quería algo cómodo pero también quería un poco más extravagante.
Muchas prendas lanzadas a la cama después, se decidió por una chaqueta roja de cuero junto con unos vaqueros y camiseta oscura. Con respecto a los zapatos, no estaba muy seguro si ponerse botas militares o botas rojas con tacón.
No tardó mucho en decidir las botas rojas y se las colocó apresurado. Volkov lo estaba esperando en la sala de estar así que, con prisa, se delineó los ojos y se colocó unos cuantos piercings.
Posó frente al espejo y silbó. Estaba guapísimo. Desordenó un poco su cresta roja que combinaba con su atuendo a la perfección.
Salió de la habitación trotando y se encontró con Viktor recostado en el sofá con su celular en manos. Los pasos fuertes de su pareja lo asustaron haciendo que el aparato cayera en su rostro.
—¡Horacio me asustaste! —Exclamó escuchando la estruendosa risa del moreno. —¿Listo? —Asintió observando como se levantaba pero lo miró extrañado.
—¿Qué pasa? —Enarcó una ceja.
—Hay algo… diferente en ti. —Dijo entrecerrando los ojos analizando a su novio. —¿Estás más alto?
—¡Oh, si! —Exclamó divertido y levantó una pierna apoyándose en el respaldar del sofá para mostrarle sus zapatos. —Me apetecía algo alto así que esta noche llevo tacones.
—¿No es incómodo? —Preguntó asombrado, pues nunca había visto al de cresta con tacones.
—¡Para nada! —Respondió con una sonrisa saliendo de casa con Viktor detrás de él. —Incluso he tenido que hacer persecuciones con estos debido a algunas infiltraciones fallidas.
—¿Enserio? —Estaba muy sorprendido.
—¡Claro! El taco es cuadrado y tiene mucha plataforma así que es como una bota normal. —Escondió sus manos en los bolsillos de su chaqueta roja mientras lo miraba. El ruso tuvo que levantar la mirada para verlo a los ojos.
—Te quedan muy lindos la verdad. —Murmuró avergonzado mirando hacia otro lado.
Horacio sonrió resplandeciente y acunó el rostro del contrario para dejarle un beso en los labios y luego muchos en todo su rostro. Volkov rió por las cosquillas que le hacía y pasó sus brazos por la cintura del otro.
Unos cuantos besos más se separaron y se dirigieron al coche. Tenían planeado pasear por toda la ciudad así que estacionaron y, tomados de la mano, comenzaron a caminar.
Hablaron de todo lo que había ocurrido en su día, algunos eventos graciosos y anécdotas del pasado.
La noche iba cayendo a medida que caminaban y las estrellas podían verse en lo alto del cielo. Sin importar la hora siguieron caminando juntos y con una sonrisa boba bajo la luz de los faroles.
La gente que pasaba a su lado los miraba sorprendido. No porque Horacio usara tacones, sino que por la gran altura de la pareja. Ambos medían dos metros e intimidaban bastante aunque el moreno un poco más por su peculiar peinado y piercings.
Ellos solo reían ignorando cualquier murmullo y comentario. Esa noche era de ellos y de nadie más.
Las horas pasaron y decidieron volver al auto para ir a uno de sus restaurantes favoritos.
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Some Volkacio And Something Else
RomansaRecopilación de Oneshots Volkacio que he publicado en Twitter. (@HalfCorvus)
