COMIENDOTE CON LA MIRADA (19)

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Kirishima jamás sintió que unos 20 minutos fueran tan tortuosos y largos, siempre se la paso genial con sus acompañantes o pareja de turno.

Pero el cuidar no solo a Izuku sino a Ochako, lo estaba dejando agotado. Ya que jamás creyó que hubieran tantos cazadores en busca de cogerse a su vaquita ni mucho menos a Izuku.

Aunque no podía culparlos, ya que la forma tan sensual de bailar de Izuku con su amiga castaña, hacia que fueran el centro de miradas de todos esos calenturientos que buscaban mojar su polla en el agujero de uno de los dos.

- Vamos amor, ¿No te gusta bailar? - pico Ochako al ver que Kiri estaba rígido a su lado, mientras veía por todos lados como buscando algo.

-¿Eh? Ah no yo - al no tener excusa alguna, soltó un suspiro pesado antes de empezar a mover sus pies de manera sosa.

Ochako sonrió antes de empezar a restregar su cuerpo en el de Kiri, eh Izuku la imitó. Ambos bailaban de una manera que Kirishima movia su cintura para no ponerse erecto por el restriego de esos culos sobre él.

Pero es que era tan difícil cuando ambos estaban tan ebrios y excitados, y lo peor es que si alejaba a Izuku para bailar con Ochako. Alguien más ocuparía eso para jalar al pecoso y bailar con él hasta cogerselo en la pista si era posible oh en algún baño del lugar.

Así que aguantando lo mejor posible, seguía en medió de la pista, hasta que sintió un escalofrío recorrerle todo el cuerpo.

Cuando giro la cabeza, vio como muchos que parecían lobos hambrientos lo miraban con profundo odio al ver que tenía a dos monumentos y él evitaba tocarlos o cogerselos.

Frunció su ceño lo mejor que pudo para mostrar que no estaba dispuesto a ceder a ninguno de sus dos acompañantes. Y menos cuando al parecer, había éxtasis de por medio.

Sabía que en ese estado, Izuku se metería con quién sea con tal de sentirse mejor. Y Ochako estaba igual que su amigo, por eso los lobos estaban listos para quitarle a uno de ellos.

Hasta que Izuku se alejo de él para irse a bailar con alguien que lo jalo. Estaba por gritar mil improperios y hasta golpear si era necesario, cuando vio quien era.

- Bro, que bueno que llegaste - expreso feliz de ver a su amigo al fin ahí. Pero en cambio Katsuki estaba con el ceño realmente fruncido.

- Espero que "eso" - dijo al señalar el pene de Kiri, quien hasta ahora noto que se había puesto duro por tanto toqueteo de Izuku y Ochako. - No sea por este idiota - termino de decir al referirse a Izuku.

- No me culpes idiota, aguante lo mejor que pude pero no soy de palo - se defendió de inmediato, escuchando un chasquido de lengua por parte de Katsuki. - Como sea - susurró al poner toda su atención a Ochako, quien seguía en su mundo. Así que sin perder el tiempo, agarro a la castaña de la cintura y empezó a bailar mientras restregaba ahora si su pene en aquel trasero que gustoso lo aceptaba.

Katsuki al ver a Izuku en el mismo estado que la castaña tetona, supo que se metió algo. Por lo que agarro la muñeca del pecoso y lo jalo para salir de aquella pista de baile, dónde había varios que a toda costa deseaban acercarse a Izuku.

- Vaya eres tú de nuevo, hola bombón - susurro Izuku al abrazar a Katsuki del cuello y darle un suave beso en la mandíbula. Para luego sonreírle con sensualidad.

Bakugou se sorprendió de ser reconocido por el pecoso, pero al ver el traje que este tenía, sonrió y sin poder evitarlo, le apretó una nalga, logrando sacarle un gemido a Izuku.

- Con este puto trajecito, no dudo que hayas levantado más de una puta polla - bramó al estar realmente enojado al imaginar eso, y que si no hubiera sido por Kiri lo más probable es que el pecoso estuviera ya en un baño siendo profanado.

Algo que no le pareció nada mal, siempre y cuando fuera él quien lo hiciera.

- ¿Levanté el tuyo? - Fue la pregunta pícara que soltó Izuku al pegar más su cuerpo a ese monumento de hombre, ganándose otro apretón en la nalga.

Bastaron solo unos segundos para que los dos se devorarán la boca con gula y frenesí, tanto que empezó a escurrir saliva por la comisura de sus labios.

- Maldición, me pones realmente duro -gruño el rubio al ver los ojos de Izuku, aquellos que demostraban lujuria y deseo.

Entre ambos había una atmósfera realmente pasional, aquella que fue rota por un borracho. Quien le pellizco la nalga a Izuku y este dió un brinco ante la inesperada acción.

- Demasiada carne para poco pan - dijo en tono burlón aquel borracho al referirse a Katsuki. Quien borro todo rastro de sonrisa de su cara y apretó con fuerza la mandíbula.

Izuku se rió al escuchar eso, antes de agarrar a Katsuki de la cara y plantarle un muy húmedo beso. Para separarse tan rápido como inicio el beso y regresar su mirada al borracho.

- Él es mi esposo - dijo al señalar a Katsuki, quien no se espero escuchar eso, menos el borracho. -Vamos mi amor, vamos a practicar para hacer al bebé -.

Todos los que estaban cerca se hicieron a un lado cuando vieron caminar al peliverde a la salida, siendo seguido por el rubio.

Y aunque Katsuki no lo quería admitir, le gustó ser presentado como el esposo de tal sensualidad como lo era Izuku.

-Porque no me dejaste romperle la cara - dijo al salir del antro y caminar al estacionamiento subterráneo del lugar. Mientras le ponía su gabardina verde oscuro a Izuku para que esté no fuera visto por alguien del exterior y pegará el grito de su vida.

- Porque quiero regresar otro día a ese lugar - soltó como si nada, logrando que Bakugou se enojará por tal comentario.

Enojo que se esfumó cuando vio como Izuku se retiró aquel plug del ano antes de soltar un suspiro de alivio por no tener más esa cosa en su interior.

- Por cierto, a dónde vamos - dijo Katsuki al abrir la puerta de copiloto, y dejar que Izuku se sentará, para luego cerrar la puerta y caminar a la parte del conductor para entrar.

- Vamos a mi casa y ahí te digo que vamos a hacer - susurro al relamer sus labios, acción que dejó a Bakugou con una sonrisa de lado.
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MI JODIDO COMPROMISODonde viven las historias. Descúbrelo ahora