NO CREO QUE SEA BUENA IDEA (28)

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-¿En serio aceptaste toda esa basura aún cuando él te gusta? - la pregunta que hizo Ochako de la nada logro asustar a Izuku, quien estaba tan metido en sus pensamientos que no escucho cuando su amiga se acercó por detrás.

-Tienes que dejar de hacer eso o me dará un paro cardíaco - aviso al mirar a su amiga, quien lo miraba seriamente en espera de una buen respuesta.

-¿Y bien? ¿Me vas a explicar cómo es que ayer estabas con ese sexy bicolor y terminaste desayunando con ese rubio precoz? Y peor aún, porque aceptaste toda esa basura de ser amigos con derecho -.

Izuku camino de nuevo al comedor, siendo seguido por su amiga castaña, quien se sentó frente a él.

Izuku inhaló hondo antes de soltar aquello que quizás haría a su amiga sentirse como basura.

- Lo que pasa es que tuve un ataque de pánico en el antro - de inmediato la expresión de Ochako cambio a una de terror y pánico, pero aún así no dijo nada, algo que agradeció Izuku porque podía seguir hablando - la verdad nunca me sentí tan mal como ayer y cuando estaba por hacer aquello de lo que quizás me iba a arrepentir, Katsuki llegó a ayudarme, me hizo el favor de traerme, platicamos algunas cosas y terminé confesándome -.

-Izuku - susurro Ochako al ver la mirada llena de miseria que tenía su amigo, una que significaba que fue rechazado -lo siento bebé - dijo al pararse y abrazarlo, dónde el pecoso se limpio las lágrimas que querían salir de sus ojos eh intento sonreír. - Perdóname por no haberme dado cuenta de cómo estabas -. Izuku nego varias veces con la cabeza.

- Tranquila, no paso nada, ya estoy bien -susurro al bajar la mirada. - No importa si no podemos estar juntos, es agradable saber que aún podemos ser amigos -.

Ochako abrazo aún más fuerte a Izuku del cuello y lloro, lloro porque ella mejor que nadie sabía que eso de intentar ser amiga de la persona que quieres no es fácil, no lo es cuando la tienes tan cerca y aún así está tan lejos de ti. Pero lo peor era mostrar indiferencia cuando lo único que querías era decirle cuánto la amas.

Izuku al sentir las lágrimas de su amiga en su cuello, no se movió. Solo dejo que ella siguiera.

Era obvio que él también quería llorar, pero no lo hizo, solo se quedó en silencio mientras escuchaba el llanto de su amiga. Quien hipeaba más fuerte cada vez.

-¿Recuerdas la primera vez que nos conocimos? - la pregunta de Izuku calmó un poco el llanto de la castaña.

-Como no voy a recordarlo, si gracias a ti yo no sufrí de ser abusada - susurro con un fuerte nudo en la garganta. -Gracias a tí, ese día que no tenía ni dónde ir, nada que comer, dónde dormir, pude hacerlo, como voy a olvidar a la única persona que me extendió la mano en mi peor momento -.

Izuku sujeto la mano de la castaña y miro sus lindas uñas que estaban pintadas con un hermoso barniz tono rosa suave.

- Yo recuerdo que ese día estaba igual que tú de perdida, había huido de casa por las exigencias de mi padre, ya no soportaba que controlará tanto mi vida, el como debía ser, vivir, comer, portarme, aunque no lo creas, me diste tranquilidad cuando caminabas a mi lado -.

Ochako se rió entre el llanto antes de soltarse de Izuku y sentarse a un lado de él.

-De amor nadie se muere, ¿Verdad? - susurro al mirarla, viendo que Ochako nego con la cabeza.

- No, nadie se muere, si sufres pero con el tiempo ese dolor disminuye o simplemente se vuelve llevadero -. Izuku asintió antes de limpiar las mejillas de su amiga con la manga de su suéter.

-Estoy seguro que allá afuera nos espera la felicidad, solo hay que ser pacientes - susurro Izuku en un intento de alentar a su amiga.

-Yo ya soy feliz estando solo contigo - confeso la castaña al mirar a su amigo - haber dejado entrar a otros en nuestro mundo fue un error -.

Izuku no dijo nada al saber a qué se refería su amiga. Cuando eran ellos dos solamente su vida era más tranquila, siempre estaban riendo, les iba bien en la escuela, tenían un buen trabajo de meseros y rentaban un pequeño departamento que les permitía vivir cómodamente.

Si, todo estaba bien hasta que una azabache entro en la vida de su amiga y la destruyó a un nivel inimaginable. Su dulce, tierna, amable y cariñosa Ochako se había vuelto un manojo de dolor, llanto y traición.

- Hemos salido de cosas peores Ochako, tú te caes y yo te jalo, yo caigo y tú me levantas, así funcionamos, así a sido y esta vez así será -.

- Duele, duele como la mierda, pero se puede, se puede, si podemos - le dijo al pecoso. Quien asintió aún entre lagrimas.

"Creo que fue un error haber aceptado esto, Katsuki" pensó al ver que repetía la misma historia que Ochako y Momo. Ambas habían tenido una historia llena de rosas y espinas.

Había mucho amor pero también demasiado dolor. Y él no se creía soportar todo eso, no podía engañarse. Quería a Katsuki pero debía casarse con alguien más.

Y le daba pavor imaginarse todo lo que el rubio le diría cuando se enterará que solo jugó con él. O peor aún, ver al rubio casándose con alguien más, dejándolo de lado.

Por eso al ver que su amiga se destrozaba en llanto, supo que debía hacer lo correcto. No quería destrozar a alguien tan lindo como Katsuki, no se lo merecía.

Ochako también había tomado una decisión, ya no dejaría que nadie más la lastimara de nuevo. Ya no era la misma mocosa de 14 años que fue sacada de su casa de los cabellos cuando su papá se enteró que era lesbiana por chismes de unas niñas en la escuela.

Ya no se dejaría engañar que Momo estaba ahí para amarla por quién era, porque simplemente había demostrado que siempre fue un capricho de una niña rica por tener juguete nuevo.

Ya no seguiría autodestruyendose por otros, y pagando ella la factura. Ya no podía olvidar a su amigo ni ausentarse cuando esté más la necesitaba. Ya no podía hacer eso con quién siempre le tendió la mano. Nadie merecía nada de ella, solo Izuku quien siempre recogía sus pedazos de corazón y lo armaba para verla sonreír.

Ahora más que nunca cuando su amigo la necesitaba, ahí debía estar ella para él. Porque eso era lo correcto, lo mejor y único que debía improtarle.
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MI JODIDO COMPROMISOHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora