- Vamos a mi casa y ahí te digo que vamos a hacer - ....
Eso es lo que le había dicho Izuku a Bakugou cuando recién salieron del antro.
Lo que el rubio no sabía es que ni bien pisaron el interior de aquella linda casa, Izuku lo abrazo del cuello mientras daba un pequeño salto para enredar sus piernas en la cadera de Katsuki.
Acción que le encantó cabe decir, pero aún así no podían tener sexo en el recibidor, por ahora. Por lo que con toda la fuerza que poseía, camino hasta el sillón que había en la sala.
Dónde ambos rebotaron levemente ante la caída, pero ni eso logro que Izuku dejara esa boca que le respondía con la misma intensidad.
Bakugou tampoco quería hacerse del rogar, por eso al sentir como el trasero de su amante se refregaba con lujuria sobre su pene, no dudo en desabrochar su pantalón y sacar con rapidez su ya rígido pene. Acción que era fácil de hacer al estar él sentado con Izuku sobre sus piernas.
A la mierda los putos juegos previos que siempre hacia para disfrutar más de los gemidos de sus anteriores parejas. Esta vez solo quería sentir esa calidez y humedad rodear su miembro.
Por lo que con un poco de trabajo hizo a un lado la tanga del traje de Izuku y dirigió su pene a aquella entrada ya dilatada gracias al plug que hasta hace nada estaba en aquel ano.
Izuku al estar también ansioso, no dudo en bajar poco a poco su trasero para sentir como la cabeza de aquel pene se abría paso entre sus paredes anales.
- Que caliente está - fue el susurro que soltó Izuku al despegar sus labios de los de Katsuki y verlo directo a los ojos. Quien sonrió al sentir todo su pene dentro de aquel ano, para luego agarrar aquellos pedazos de carne y apretarlos con fuerzas.
Y sin que ninguno dijera nada, las cabalgatas empezaron. Izuku iba de arriba hacia abajo, mientras Katsuki lo seguia sujetando del culo y arremetía con fuerza.
A los pocos minutos ya se escuchaban los jadeos de Izuku, los gruñidos que soltaba Katsuki al sentir como su polla estaba siendo succionada con lujuria. Los besos, el olor del sexo por el lugar, pero sobre todo el sonido obsceno que soltaban los cuerpos al chocar entre si.
Izuku se sentía en las nubes al tener esa boca caliente en su cuello, las arremetidas sin piedad a su ano por ese grueso y palpitante pene y esas manos que amasaban su trasero sin piedad.
Pero Bakugou era otra historia, porque él no solo se sentía en las putas nubes, sino que estaba a punto de culminar. Y no basto más que dos embestidas más para hacerlo en el interior de Izuku.
Quien al sentir esa sustancia caliente ser derramada en su interior, lo hizo quedarse sin habla y quieto. Fueron unos minutos de tensión de lo más incómodo para ambos, hasta que Katsuki susurro un mierda.
Él creía que el haber estado con Nejire antes y no culminar cuando está le hacía la felación, fue que le afecto en su resistencia para esa noche con Deku.
Cuando Izuku sintió como ese pene empezaba a perder dureza dentro de él, se levantó poco a poco, para luego ver cómo se ponía totalmente flácido aquel pene.
Bakugou jamás se sintió tan pero tan humillado en su vida después de tener sexo, y peor aún al dejar a Izuku con ganas de más.
Cualquiera se burlaría, se reiria por su poco aguante, incluso se podría ganar una cachetada y bien merecida. Pero en ves de eso, Izuku le sonrió antes de depositarle un suave beso en sus labios.
- ¿Te parece si nos damos un baño? - la pregunta que le hizo Izuku, lo dejo un poco dislocado. ¿Por qué? Simple, ya estaba acomodando su ropa y listo para ser sacado a patadas de ahí por su fatal rendimiento sexual. Pero no fue así.
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MI JODIDO COMPROMISO
RandomLa amabilidad se paga de muchas maneras, unas de manera buena y otras no tantas, al menos eso lo sabe Masaru Bakugou, quien por confiar en sus empleados de hace muchos años, estos le pagaron de una manera horrible. Le robaron una gran cantidad de di...
