Ochako chasqueaba la lengua una y otra vez al ver que no podía meter la maldita llave en la ranura de la puerta, y lo peor es que llevaba ya más de 5 minutos y parecía que no iba a poder.
Hasta que un click la hizo enderezarse y dar un pequeño saltito en su lugar al ver que la puerta fue abierta, empujó y entro intentando no tropezarse en el camino a la cocina.
Una que estaba limpia y vacía justo como la dejaron la noche anterior. Pero unos zapatos en la entrada le avisaron a la castaña que su amigo estaba en casa, aunque quizás no solo.
Por lo que sonrió con malicia eh intentando no caerse por lo borracha que aún estaba, camino hasta la habitación de su amigo.
Se alegro de ver qué Izuku seguía sin tener la precaución de cerrar la puerta para mayor privacidad. Empujó despacio y entro lo más silenciosa que podía.
En su imaginación tenía mil caras y posiciones en las que su amigo estaría con su amante en la cama. Pero al jalar la sábana y darle un susto a su amigo, se cayó de sentón y hasta la borrachera se le fue al ver quién era.
¿Que estaba viendo Ochako? Simple; a un pecoso con su pijama de All Might y a un rubio casi desnudo, casi porque tenía solamente un boxer negro. Ambos abrazados de una manera tierna eh íntima.
¿Quería saber que había pasado ahí? Es obvio que si, pero prefirió mejor salir así como entro en silencio, sin despertar a su amigo y amante de este.
Aunque en el pasillo se quedó viendo a la nada al recordar que quien le echo el ojo a su amigo en el antro fue un guapísimo bicolor y no el rubio precoz.
—Ay Zuzu — susurro la castaña al saber que todo el asunto del compromiso se estaba complicando.
Pero ya le pediría explicaciones a Izuku cuando esté despertara y no estuviera ese koala con él.
Por lo mientras ella iba a darse un baño y de ahí a dormir hasta la tarde, lastimosamente su teléfono vibró y con ello un mensaje de la persona que menos quería ver.
Ignoró el mensaje y estaba por cumplir su deseo de ir a bañarse cuando el timbre sonó y con ello un mal presentimiento. Quería ignorar el timbre pero este volvió a sonar y prefirió ir a ver quién rayos era.
Pero ni bien abrió la puerta, su ceño se frunció y un asco irremediable le inundó su interior.
- Buenos días Ochako, ¿Puedo pasar? - pregunto Momo con una dulzura que no poseía y Ochako no estaba de humor para responder de la misma forma.
- Momo no creo que sea buen momento para que pases, acabo de regresar de una orgía y creeme que a duras penas y puedo estar de pie -.
Momo al escuchar eso, crujió los dientes con tanta fuerza que parecía que iban a quebrarse.
Ochako creyó que con eso iba a bastar para que la azabache se largara, lo que no se espero fue que Momo la empujara con fuerza al interior de la casa y cerrara de un golpe la puerta.
Ochako solo pudo soltar un quejido de dolor al tocar el frío suelo, se iba a quejar pero no pudo decir nada al ver que mirada le estaba dando Momo.
- ¿Acaso te fuiste de zorra?...¿Tan adicta eres a tener una puta polla entre las piernas? - Ochako sintió un poco de miedo al ver que Momo estaba acercándose de manera intimidante. Intento retroceder pero la azabache no dudo en sujetarle el mentón con fuerza y mirarla fijamente a la cara -¿Acaso debo castigarte? - susurro con voz fría, logrando que Ochako sintiera un nudo en la garganta y pequeñas lágrimas deslizaran por sus mejillas.
-Como, ¿Así como hiciste con Iida? - pregunto con rencor mientras manoteaba la mano de Momo, logrando que está se alejara de ella al escuchar ese nombre. - ¡Me dijiste que ya no habría más, que todo había terminado y mentiste, como siempre lo haces, mientes y yo como imbécil que soy siempre estoy creyendote! -. Momo intento acercarse a Ochako pero está se levantó del suelo y limpio sus lágrimas - lárgate Momo, vete de mi casa ahora -.
La azabache al ver esa mirada llena de odio y las lágrimas recorriendo las mejillas de Ochako, le dieron ganas de limpiarlas y pedir perdón una y otra vez.
Lastimosamente no podía hacer eso, solo retrocedió y camino hasta la puerta.
- No lo entenderías Ochako, aunque te lo explicará jamás podrías - susurró al salir de ahí, dejando a Ochako con un pequeño llanto.
- Ya no te creo, ya no puedo hacerlo - susurró Ochako al estar aún en el suelo mientras lloraba amargamente.
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Momo vio el suelo como si este le enseñará la solución a sus problemas, sentía sus ojos arder ante el llanto que quería soltar, quería gritar de odio a su maldita mala suerte, desgraciadamente estaba en la calle y tenía que guardar las apariencias.
-¿Señorita Momo, todo bien? - no quería responder lo que el chófer le pregunto, pero al ser educada solo asintió con una leve sonrisa -¿Acaso esa mocosa estúpida la ofendió? Porque si es así yo...
-¡Cállate y no le digas así! - no pudo suprimir el grito lleno de enojo que soltó al escuchar como hablaban de Ochako - es la última vez que hablas así de ella o la próxima te corro -.
El chófer frunció el ceño antes de encender el auto y empezar a manejar.
- Las órdenes de su padre son alejarla de esa mala influencia, le guste o no ella es eso y más y si permito que la vea es por sus trabajos de la escuela y del negocio, pero si le digo algo a su padre, él en un chasquido de dedos la aleja de esa zorrita para siempre -.
Momo apretó las manos con fuerza sobre su falda y miro todo lo que pasaba por su vista, odiando haber nacido en esa familia.
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MI JODIDO COMPROMISO
RandomLa amabilidad se paga de muchas maneras, unas de manera buena y otras no tantas, al menos eso lo sabe Masaru Bakugou, quien por confiar en sus empleados de hace muchos años, estos le pagaron de una manera horrible. Le robaron una gran cantidad de di...
