Conforme me iba acercando a él, su expresión entristecida se iba transformando en una sonrisa cálida, una sonrisa sincera y llena de esperanzas de que supuestamente era diferente.
—¿Por qué querías que nos fuéramos juntos? –dije una vez que llegué a su lado y empezamos a caminar sin sentido alguno, yo no le había dicho donde vivía, a no ser de que fuera un loco o un psicópata y me haya investigado y lo haya descubierto.
—Bueno, me pareces hermosa y te quiero conocer más. Me gustaría quedar contigo más a menudo, la verdad –dijo girándose para mirarme, yo no me quise girar, porque sabía que si lo hacía me debilitaría, ¡Aquel chico era muy atractivo! No me culpen. Aún así me sonrojé igualmente–. Sé que alomejor me comporté como un imbécil en la cafetería... Te quería pedir disculpas si te incomodó algo de lo que te pregunté, no era mi intención, Jane –dijo poniendo sus manos en mis brazos para girarme hacia él y que lo mirase directamente a los ojos–. De verdad que no quiero hacerte daño, enserio –se veía muy sincero, pero ya no confiaba en nadie, así que me deshice de su agarre y seguí caminando– ¡Oye! ¡Espérame, Jane!
—Darik, eres muuuy lento –contesté sacándole la lengua para hacerle rabiar y creo que lo conseguí. Vino corriendo hacia mí y me cogió en brazos, poniéndome como un saco en su espalda. ¿Podéis sentir eso? Sí, eso llamado... ¿Calentura? Porque yo sí– ¡Suéltame! –le comencé a gritar, pero como me estaba riendo y mi cerebro no estaba en ese momento para pensar, parecía que no lo decía enserio y él seguía a lo suyo–. Oye, Darik... Suéltame por fa –por fin, logré que me hiciera caso y me dejó en el suelo– Has conseguido que me maree... –dije poniéndome la mano en la frente.
—Pues... Tendré que llevarte yo a casa entonces... –dijo sonriendo y guiñándome el ojo, creo que a este chico le encantaba eso de guiñar el ojo, porque no hacía otra cosa pero no me molestaba, de hecho, me gustaba– Ven, tengo ahí el coche –dijo cogiéndome la mano y guiándome a un coche que había quedado casi desolado porque todos los demás vehículos que se encontraban en el parking del instituto ya se habían marchado.
—¿Este coche es tuyo? –asintió.
—Completamente mío –dijo mientras me abría la puerta de este para que entrara. Yo no entendía mucho de coches, pero Jacob y yo solíamos hacer competiciones de coches en videojuegos cuando éramos más pequeños, y hasta hace poco también, y por lo poco que sé, el coche de Darik era costoso y con muchos caballos, al parecer–. Dime, ¿Dónde vives? –dijo una vez que encendió el coche y salimos del parking. Yo le intenté indicar con mis pésimas explicaciones, aunque él lo entendió todo perfectamente de vez en cuando se reía por cómo me explicaba.
Al cabo de unos 10 minutos, llegamos a la puerta de mi casa, y llega el momento de despedirse, ¿Momento incómodo? No, incomodísimo, a decir verdad.
—Bueno... –pronuncié no muy segura de qué decir– Gracias por traerme, Darik, me lo he pasado muy bien... Y sí, a mí también me gustaría quedar más contigo y conocerte más –dije sonriéndole y empecé a temblar cuando acortó la distancia entre nosotros, dejó un hilo de distancia entre su cara y la mía, yo creo que ni corría por ahí el aire, su aliento y el mío se juntó, mi corazón se volvió loco, él pasaba su mirada de mis ojos a mis labios, alternando la mirada de arriba abajo, hasta que finalicé la conversación– Chao, nos vemos... Mañana –puse la mano en la puerta para salir ya del coche, pero él me agarró la muñeca y me atrajo hasta él de nuevo:
—Adiós, hermosa –dijo y me besó la mejilla, salí disparada de ahí y saqué las llaves de casa lo más rápido que pude, si no entraba ya en casa me daría un infarto, porque encima él no se iría hasta que yo entrara a casa y entonces recordé que la suerte nunca va conmigo: esta mañana sólo cogí el móvil y los auriculares, me olvidé de las llaves por completo.
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Nueva vida
RomanceAdmito que nunca quise vivir en Nueva York, que yo amaba California, que jamás quise estar allí, pero ahora que sé quién está en esta ciudad... No quiero irme jamás. Porque él me ha sacado de algo que nadie en todo este tiempo ha podido. 𝖈 𝖍 𝖆 𝖔...
