—Vamos, vamos, ¡que llegamos tarde! -dijo Steven intentando meternos prisa para irnos cuanto antes al aeropuerto.
Quedaba media hora para coger el avión hacia nuestras pequeñas pero molonas vacaciones. Después de tanto debate y de hacer encuestas, salió como destino de viaje ir a Italia. En concreto, decidimos ir a Roma, su capital.
Ese día nos levantamos muy pronto para no llegar tarde y perder el avión. También decidimos levantarnos más pronto de lo normal porque Lyn siempre se dejaba todo para el último día, y sí: la maleta fue una de esas cosas.
Pero poco a poco y por increíble que sonara, le fuimos haciendo caso a Steven y en cuestión de minutos ya estábamos todos listos. Como éramos 7 personas, Gabi se ofreció para llevarnos y así solo tendría que usar su coche uno de nosotros. Y esa persona fue Aiden. Nos dividimos por grupos para subirnos en uno de los dos coches <<supongo que sabréis donde me subí yo>>
En el coche de Gabriella iban Jacob, Steven y Darikson. No cabía otra persona porque Noah también iba en él. Gabi no quería dejarlo solo en casa aunque el aeropuerto estuviera cerca de donde vivíamos y el tiempo que se hubiera quedado solo iba a ser poco. Era realmente una increíble mujer.
En el coche de Aiden, todos los demás: Lyn, Hank y yo.
En cinco minutos ya habíamos llegado al aeropuerto. Nuestros amigos se despidieron con dos besos de Noh y de Gabi. Estos se adelantaron y nos esperaron en las puertas del aeropuerto mientras Jacob y yo nos despedíamos de nuestra familia.
—Pasároslo muy muy bien chicos, disfrutar y olvidaros de todo un poco. Os lo merecéis -nos confesó Gabriella una vez nos acercamos. Nos sonrió y nos abrazó muy fuerte.
—No os olvidéis de mí... y el próximo viaje que hagáis, ¡llevarnos con vosotros! -reprochó Noah finalmente con una sonrisa. Le abracé muy fuerte y le dejé un beso en la frente. Jacob hizo la misma acción y finalmente nos alejamos de ellos.
Gabriella nos dijo que cualquier impedimento o problema, le avisáramos. Nos prometió que iba a estar muy atenta al móvil por si acaso. Noh se alegró por nuestro viaje pero porque sabía que en 3 días estábamos de nuevo con él. Probablemente, si nos fuéramos por más tiempo, se hubiera enfadado un poco.
—¿Estás bien? -me preguntó Aiden una vez se acercó a mí.
—¡Sí! Estoy genial. Tengo muchas ganas de pasar este finde al lado de todos vosotros... sobre todo de ti -dije esta vez más bajo, casi en un susurro.
—Yo también estoy deseando encerrarnos en la habitación del hotel para... –le corté rápidamente para que no siguiera hablando porque se acercaban los demás. Ambos reímos ante tal situación.
—Bueno, hay que ir haciendo camino ya, quedan 3 minutos para que el avión despegue, ¡vamos a la cola, chicos! -dijo Lyn entusiasmada. Habían unas pantallas enormes donde te indicaban los vuelos que salían ese día, su destino y la hora. En nuestro caso, el vuelo a Italia salía en 3 minutos y nosotros aún no habíamos entregado la debida documentación para poder embarcar en el avión. Es por eso que Lyn nos metió tanta prisa para hacer la cola y subirnos lo antes posible.
En un tiempo récord el cuál no supimos ni cómo lo logramos, nos subimos al avión y nos indicaron dónde nos teníamos que sentar. Los asientos estaban hechos para ir de 2 en 2, pero como éramos siete personas, tres de nosotros se sentarían juntos.
Jacob, Steven y Darikson fueron los primeros en sentarse juntos. Resulta que los aviones tenían algunos asientos de 3 personas por si faltaba sitio en algunos vuelos, pero nos hicieron el favor de dejarnos tres asientos. Después, le siguieron Aiden y Hank. Muchas veces me parecían ser la misma persona, pues eran muy parecidos. Tenían un carácter similar, muy tranquilo y educado. Además, ambos eran muy inteligentes y sabios, realmente hacían muy buen equipo juntos. Y por último, las otras dos que hacíamos muy buen equipo: Lyn y yo. Decidimos sentarnos juntas porque desde que nos conocíamos nunca nos habíamos dejado de lado, y esta ocasión no iba a ser menos.
ESTÁS LEYENDO
Nueva vida
RomanceAdmito que nunca quise vivir en Nueva York, que yo amaba California, que jamás quise estar allí, pero ahora que sé quién está en esta ciudad... No quiero irme jamás. Porque él me ha sacado de algo que nadie en todo este tiempo ha podido. 𝖈 𝖍 𝖆 𝖔...
