XXIV

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En este último mes Tenya y Shōto habían formado una linda amistad, Iida siempre se estaba preocupado por el bicolor y el bicolor se estaba empezando a abrir más hacía Tenya.

Momo había notando la cercanía de eso dos y estaba alegre de que Shōto estuviera siendo como antes, alguien amable y dispuesto a ayudar a quien lo necesitará.

En este último mes Todoroki dejó de pensar tanto en Katsuki, dejó de llorar por la noches y dejó de sentirse culpable por haber confesado su amor. Pero cómo podría estar pensando en Katsuki si Tenya ocupa todo su tiempo, el de lentes se había hecho más cercano a él desde su última conversación, era tranquilízate pasar tiempo con Iida, a veces llegaba a ser un tanto frío, pero suponía que era parte de su personalidad.

Parecía al fin que la vida le estaba sonriendo a Todoroki, todo había ido tan bien en este último mes, Todoroki estaba más tranquilo y ya no sentía tanta tristes, por fin Shōto estaba feliz como cuando entró a Yūei y tuvo amigos por primera vez, tal perece que está vez la felicidad estaba consigo.

Mientras Shōto se hallaba feliz Katsuki estaba viviendo un infierno.

Desde la amenaza que recibió Bakugō por parte de Midoriya todo cambio, el rubio tenía que hacer todo lo que su novio lo decía, tenía que acatar cada orden que salía de su boca, debía complacer todo lo que el pelíverde pedía.

Bakugō se veía fatal, tenía unas ojeras muy notorias, se veía cansado todo el tiempo y se podía observar que su peso había bajado, Katsuki se veía tan demacrado; no sólo estaba cansado físicamente, sino también mentalmente, se hallaba triste todo el tiempo, sentía una ansiedad enorme y lo que más le dolía es que estaba solo, ya no tenía amigos, ya no tenía nadie en quien pudiera confiar o eso pensaba él.

[...]

Otro día de jornada escolar había concluido, todos estaba guardando sus cosas listo para ir a sus respectivos dormitorios puesto que; aquel día se habían cancelado las actividades de club por motivos del clima de nieve.

Katsuki se encontraba recogiendo sus cuadernos y plumas que había usado ese día, se daba prisa pues su «novio» lo esperaba afuera, estaba tan concentrado que se sorprendió cuando alguien tocó su hombro, supuso que era Midoriya pero grande fue su asombro cuando la persona que estaba tocando su hombro era Kirishima.

—¿Kirishima? —Salió con duda ese nombre de sus labios, ya había pasado bastante tiempo desde que había tenido una conversación con él.

—Hola —respondió con un simple saludó.

Kirishima desde hace ya bastante tiempo que se encontraba preocupado por su amigo, no le respondía sus mensajes, no iba a almorzar con él y lo ignoraba todo el tiempo, se había distanciado bastante.

—Bakugō, ¿podemos hablar?

Katsuki lo miró confundí do, ¿por qué se le estaba acercando ahora? A caso ¿Estaba preocupado por él? Pensar aquello hizo que una pequeña luz de esperanza se encendiera dentro de él, tal vez Kirishima pudiera ayudarlo.

—¿De qué quieres hablar? —Intentó no sonar emocionado, pues sentía que Kirishima podría ser su salvador.

—Bakugō, ¿te pasa algo? Has estado muy distante últimamente.

—No... —hizo una pequeña pausa antes de seguir, no sabía como decirle a su amigo que estaba siendo manipulado por su pareja, ¿y si pensaba que era débil?—. Yo n-

Antes de poder concluir su frase la puerta fue abierta bruscamente dejando así ver a Midoriya.

—Kat-chan llevo más de veinte minutos esperándote afuera, ¿qué es lo que te demora tanto? —miró a Kirishima y la rabia se hacía presenté dentro de él, sin embargo tenía que disimular su enojó—, pero si estás hablando con Kirishima, perdón por interrumpir. —Habló mientras fingía una de sus mejores sonrisas.

Cartas para el chico de ojos rubíes [TodoBakuTodo] Donde viven las historias. Descúbrelo ahora