Prólogo

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Mi mente viaja a recuerdos felices en mi pueblo, con mis padres y mi hermano mayor. Recuerdo el olor de la comida casera de mi madre, las tardes con mi padre entre flores y plantas, las charlas con mi hermano... Los extraño tanto.

Pero todos esos bellos recuerdos quedan enterrados y opacados por la violencia de Diego.

Ingenuamente creí que él era el amor de mi vida, creí que él era mi verdadero amor, pero me equivoque. Me equivoqué tanto que lo pagué caro.

La voz furiosa de Diego me saca de mis pensamientos y me traen de nuevo a la realidad. Una realidad dolorosa que no deseo vivir más.

Me sobresalto ante su grito, aunque ya estoy acostumbrada, pero siempre tengo miedo de sus reacciones.

- ¡ESTO ESTÁ ASQUEROSO! - Diego empuja de mala manera su plato con comida lejos de él. - ¡No puedes hacer nada bien. Eres una inútil Julia!

Está borracho como todas las noches, sus ojos negros me miran furiosos y sin previo aviso me golpea en la cara, me da una fuerte cachetada que calienta mi mejilla de inmediato. Acto seguido arroja con furia al suelo todo lo que hay en la mesa, platos con comida, vasos, fuentes, cubiertos, todo se estrella en el piso ruidosamente dejando restos de comida y vidrios por todo el lugar.

Que haga esto no me sorprende, ya nada me sorprende de él. Ya he perdido la cuenta de cuántas veces ha hecho lo mismo a la hora de la cena.

He perdido la cuenta de cuántas veces he comprado platos, vasos y fuentes.

He perdido la cuenta de cuántas veces me ha pegado e insultado.

He perdido la cuenta de cuánto tiempo llevo soportando esto.

Estoy harta de soportar esto.

Mi mirada queda perdida en alguna parte y solo puedo escuchar sus gritos a lo lejos, sólo entiendo que me ordena limpiar todo y me amenaza con castigarme si no lo hago. Sus castigos son horribles, no sólo me golpea sino que me obliga a tener sexo con él, ese es su castigo y el mío.

Necesito huir de aquí, alejarme de él...

Me levantó de repente de la silla, él me mira expectante a ver que voy a hacer, nuestros ojos se desafían, negro contra marrón y sin pensarlo demasiado salgo corriendo hacía la puerta principal para huir. Siento que viene detrás de mí y ruego porque no me alcance pero lo hace. Me toma del hombro y me gira con brusquedad, me golpea fuertemente en el rostro y caigo al suelo.

- ¡¿A dónde piensas que vas hija de puta?! - Grita furioso poniéndose sobre mí, la sensación de pánico invade mi cuerpo porque sé lo que va a pasar a continuación. - ¡Ahora te voy a enseñar quién manda en esta casa! - Grita mientras se coloca entre mis piernas y me las abre.

- No. ¡No, Diego, no! - Grito desesperada y trato de zafarme de él, pero me vuelve a golpear en la cara y me toma de las muñecas para levantarme los brazos sobre mi cabeza y acorralarme con su cuerpo.

- Quédate quieta. Esto es para que aprendas. - Su aliento golpea mi cara y siento asco. Con su mano libre me baja la ropa interior y abusa de mi.

Me penetra con brusquedad, grito del dolor y lloro, las lágrimas caen como cascada por mi mejilla lastimada por los golpes, no puedo hacer nada más que llorar todo el tiempo que dura su ataque, siento asco por este hombre, lo odio. Se corre dentro de mí y me dan ganas de vomitar. Sale de mi todavía sosteniendo mis brazos sobre mi cabeza, se acerca a mi cara y con la otra mano me agarra fuerte del mentón para que lo mire.

- Eres mía, grábate eso en la cabeza. - Me suelta de repente y se levanta del piso, se abrocha el pantalón. - Levántate. - Me ordena firme y me levanto como puedo, me siento sucia. Me acomodo el vestido que me ha obligado a ponerme cuando llego a casa. - Limpia ese desastre. - Me ordena señalando el comedor.

Descubriendo el verdadero amor (Terminada)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora