JULIA
Días después...
Si antes nos costaba estar separados, ahora nos es imposible. Disfrutamos de cada oportunidad que tenemos para estar solos y amarnos. Los fines de semana solemos salir a pasear tomados de la mano o simplemente nos quedamos en casa compartiendo lindos momentos juntos. Durante la semana siempre que podemos, después de llegar del trabajo, nos sentamos en el sillón más grande de la sala y vemos televisión a la vez que hablamos de nuestro día llenándonos de mimos y besos. Amo estos momentos porque no nos vemos durante el día y es increíble lo que nos extrañamos. Todo estaba perfecto, hasta hoy.
Rodrigo y yo nos encontramos sentados en el sillón, él lleva aún su traje negro sólo que sin la corbata ni el saco, algunos botones de su camisa azul están desprendidos, su cabello rubio oscuro esta alborotado gracias a mis manos, sus ojitos celestes brillan y sus labios rosados están algo hinchados de tanto besarnos. Mi novio acaricia con delicadeza mis piernas desnudas que tengo sobre sus piernas, llevo un short negro de pijama y una remera gris enorme que le pertenece a Rodrigo, adoro usar sus remeras, sus caricias llegan hasta mi cintura que acaricia debajo de la tela gris mientras esconde su rostro en mi cuello donde deja tiernos besos en mi ya acalorada piel.
- Amor... por más que hagas eso, la respuesta sigue siendo no. - Mi voz es divertida aunque levemente afectada por sus caricias.
Él sonríe sobre mi piel, me deja un último beso y levanta su cabeza para mirarme. Sus ojos celestes brillan con picardía. Es hermoso, lo amo tanto.
- Por favor amor, dime que sí. - Me pide suplicante mientras sonríe como un niño. - Hazlo por mí.
- No amor. - Trato de ser seria pero se me escapa una sonrisa. - No puedo, no podemos poner las cosas de Rafael en gelatina. Es una broma horrible. - Él suspira.
- Es una broma genial. Nos reímos mucho cuando la vimos en la serie que empezamos a ver. - Me parece super tierno como intenta justificarse.
- Te amo. - Él me sonríe como tanto me gusta.
- Yo te amo más. - Me abraza escondiendo su rostro en mi cuello. Su mano, la misma que estaba acariciando mi cintura debajo de la remera se abre paso hacía mis pechos y ya siento mi cuerpo calentarse.
- Amor no podemos, Fede está por llegar a casa. - Mi voz sale un poco agitada y mis mejillas arden. Mi novio saca su rostro de mi cuello y me mira.
- Eres hermosa cuando te sonrojas. - Baja su mano de nuevo a mi cintura.
En eso se escucha que abren la puerta de casa. Nos separamos y enderezamos un poco, bajo mis piernas de las suyas al momento que Fede entra a la sala vestido con su ambo verde. Nos saluda con un "hola" mientras deja su guardapolvo blanco y su mochila en el sofá más chico. Luce algo emocionado y nervioso, se sienta en la mesita ratona para quedar frente a nosotros, suspira y se prepara para hablar.
- Tengo algo que decirles. - Su voz es firme pero algo nerviosa.
- ¿Qué pasa, necesitas un abogado? - Le pregunta Rodrigo divertido.
- Que gracioso, ¿siempre me vas a preguntar lo mismo? - Le reprocha divertido mi hermano.
- Sólo quiero saber si tengo que protegerte legalmente. Eres mi mejor amigo y mi cuñado. - Mi novio sonríe y me da un beso en la mejilla cuando dice"cuñado".
- No, no es eso. Es otra cosa. - Fede centra sus ojos verdes en mí y presiento que lo que me va a decir no me va a gustar. Contengo la respiración y espero que hable. - Me voy a mudar. - Largo el aire despacio. ¿Cómo qué se muda?
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Descubriendo el verdadero amor (Terminada)
RomanceJulia es una mujer que no la ha pasado bien en el amor, ha estado dos años con un tipo que la maltrataba, pero logra escapar de él para empezar una nueva vida. Rodrigo es un hombre al que no le interesa el amor, sus padres nunca le demostraron el...
