Cap 4 - "PARAÍSO"

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JULIA

Todo se complicó cuando me tocó atender una mesa donde había varios hombres molestos y ruidosos, entre ellos resalta un tipo corpulento, de cabello negro y ojos negros inyectados en sangre por el alcohol, es más que evidente su estado de ebriedad.

Cada vez que me acerco a su mesa me miran descaradamente y eso me hace sentir incómoda. Sus comentarios son tan desagradables que me revuelven el estómago. No quiero atenderlos más.

- Queremos más cervezas muñeca. - Me pide uno de ellos que parece el menos borracho hasta ahora. 

Cuando estoy por irme, un comentario del tipo más borracho me hace detenerme.

- Que buenas que están las mozas de este lugar. - Dice el tipo más borracho arrastrando las palabras.

Respiro profundo y sigo mi camino hasta la barra donde pido las cervezas y sin ganas de volver a esa mesa llevó las bebidas. Los ojos negros del tipo más borracho se clavan en mi mirándome con deseo. Qué asco. Dejó las bebidas en la mesa y cuando quiero irme, el tipo de ojos negros vuelve a desubicarse con otro comentario que me hace querer vomitar.

- Estas buenísima muñeca. Estoy seguro que podría hacer maravillas con ese trasero y hacerte ver las estrellas, preciosa. - Arrastra las palabras y trata de sonar seductor, pero lo único que consigue es que sienta asco por sus palabras.

Miró con repugnancia al tipo y me doy vuelta para irme pero él no me deja. En un rápido movimiento se levanta de su silla y me agarra del brazo, me gira y mi cuerpo impacta con el suyo. El miedo y el pánico se hacen presente en mi cuerpo, siento asco de su cercanía, de su aliento asqueroso a alcohol. Mi respiración se acelera y me siento desesperada.

- Te estoy hablando zorra. - Su voz es dura a pesar de estar ebrio y aprieta su agarre.

- Suéltame. - Le pido entrando en pánico. De repente la cara de Diego se viene a mi mente y ya no miro al tipo borracho sino a mi ex. El miedo se apodera de mi cuerpo. - ¡Déjame, no me toques! - Le grito desesperada.

No me importa estar llamando la atención de todos. Luchó por zafarme de su agarre pero él pone su otra mano sobre mi cintura manteniéndome prisionera en sus brazos. Sus amigos se ríen y festejan la actitud del tipo. Me desespero más y empiezo a pedir ayuda a los gritos, eso no parece gustarle porque empieza a mirar a todos lados, ya que la gente se está acercando a nosotros.

El borracho me suelta bruscamente, tambaleo pero unas manos grandes y fuertes impiden que me caiga, me estabiliza y sin llegar a ver su cara se interpone entre nosotros enfrentando al borracho. Es un hombre alto de espalda ancha. Él toma al borracho del cuello de la camisa, veo que le habla muy bajo, no logro escuchar lo que le dice y después le da un puñetazo en el abdomen que manda al borracho al piso.

Ahí soy consciente de la gente a mi alrededor. El personal de seguridad y los chicos de la barra sacan a empujones a los amigos del borracho. Uno de seguridad alza como si nada al borracho llevárselo fuera del local. Mi pulso está acelerado, puedo sentir las miradas de las personas a mi alrededor y no me gusta eso. Intento calmarme pero no funciona, en eso el tipo alto y fuerte que me ayudó se gira hacía mí revelando su rostro.

Rodrigo.

¿Qué hace Rodrigo aquí?

Todavía falta mucho para que me venga a buscar.

Todavía falta mucho para que me venga a buscar

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Descubriendo el verdadero amor (Terminada)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora