Deslizando entre mis plumas tus dedos
entre tus labios mi nombre;
quise echar el vuelo
pero como un perro, no pude marcharme,
pues de mis alas eres dueño,
de mí,
de mis vuelos,
y de todo lo que queda de mis cenizas
Y reposando en tus caricias mi conciencia,
canto sonatas apagadas
apagadas por tus besos,
besos, cruel veneno, que me impide el vuelo.
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' —Nunca vi a alguien odiar y amar tanto a una persona solo por su muerte.
—El Bosque. —'
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