Tus besos calmarán mi sangre,
y tus ojos mi furia
que camine sosegada
a tu lado en la penumbra.
Cuidado con ambos corazones,
porque el mío se hizo de espino,
y tus palabras alicates
que con dulzura desenredan mi pecho,
calmando los gruñidos
de este corazón maltrecho.
' Cuando tenía miedo de pequeño, me abrazaba con fuerza a mi tío... Y, por extraño que parezca.
Cuando crecí, me abrazaba a su recuerdo.
— Teira.—
