Capítulo 3

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Sentada en una de las largas bancas de aquella bonita capilla. Hange observaba a la multitud de gente que se encontraba allí, y aquellas que iban llegando. La mayoría era gente que reconocía pero no precisamente por haber establecido alguna conexión con ellos, sino que eran personas de gran importancia en sociedad y conocidos empresarios que llegaban por compromiso, además de varios reporteros, dispuestos a sacar un buen artículo de todo eso... y vaya que si se llevarán una gran noticia de allí.

— Iré a ver a Levi —avisó Hange mientras se ponía de pie.

Nanaba se giró hacia su amiga y le mostró dos pulgares arriba junto a una amplia sonrisa. La castaña rodó los ojos decidiendo ignorarla y se fue rápidamente. Sabía cómo estaban diseñados ese tipo de lugares y había una habitación para la pareja a casarse.

— ¡Hange! —la llamó una voz que reconocía muy bien.

Se giró y observó a una linda azabache vestida formalmente, acorde a la ocasión. Sonrió abiertamente, Mikasa se había convertido en una señorita muy bonita, debía de tener dieciséis años ya. ¡Cómo pasaba el tiempo! La recordaba siendo una niña pequeña que visitaba a menudo a su primo Levi.

— ¡Mika! —saludó de vuelta— Cuánto tiempo... —la abrazó con efusividad.

Mikasa estaba bastante acostumbrada a la forma de ser de aquella castaña, por lo que aceptó su cariño sin rechistar. Ella era como una hermana mayor y, para ser honesta, la había extrañado.

— Debo suponer que viniste por la boda de ese enano gruñón —adivinó la de ojos achocolatados.

— Si, vine con mis padres... —afirmó— No puedo creer que se vaya a casar... —se debatía internamente esa posibilidad.

— ¿Celos de prima? —le bromeó.

— ¿Celosa yo? ¿Por ese enano? —mostró un gesto de desagrado a lo que Hange soltó una carcajada.

— No era para que hicieses esa cara —seguía riendo.

— No son celos —aclaró—. Se me hace extraño, es todo —se cruzó de brazos—. Siempre creí que serías tú con quien se casaría mi primo.

Eso logró callar su risa y el nerviosismo volvió a ella.

— No bromees así, linda —trató de aparentar tranquilidad—. Mi vida de soltera es indefinida —determinó.

— Está bien Hange, no te molestaré con eso —decidió, ella sabía cuándo parar al sentir que era incómodo para alguien más—. ¿Venías a ver a Levi?

— Sí, necesito decirle algunas cosas...

— Nos vemos luego, entonces —la ojigris sonrió levemente y se dirigió a donde se encontraban sus padres esperándola.

Hange ingresó a la habitación de donde había salido Mikasa y quería hablar muy seriamente con Levi y Petra. Empezaba a arrepentirse al ver a la cantidad de reporteros por lo que esperaba poder llegar a un acuerdo con la pelirroja, que ella pudiese hacer algo en esa ocasión pese a saber que ella estaba siendo obligada a casarse de igual forma, o peor aún, que Levi.

— Enano, tenemos que... —se interrumpió abruptamente al ver que la pareja a casarse no estaba sola sino que Kuchel se encontraba con ellos.

— Hange —llamó la madre de Levi—, ¿sucede algo?

— Eh... yo, solo... —ella no sabía qué decir, podía salir con cualquier excusa pero le era muy difícil mentirle a aquella mujer— pensé que Levi estaría nervioso y quería gastarle alguna broma.

Operación: Arruinar una boda [Levihan]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora