El viernes, de la primera semana de clases, Rosier nos había citado a todos en el patio de la Torre del reloj.
—Tenemos que pensar en un lugar donde reunirnos de ahora en adelante —dijo.
Había traído con él a una Gryffindor. Sí, en serio. Se llamaba Marlene McKinnon, estaba en mi año y la conocía solo de vista. Me saludó muy alegremente, diciendo que debíamos de ser amigas, ya que éramos de las pocas mujeres del grupo.
«Ajá...»
—Podemos quedar en el baño de chicas del segundo piso —sugirió Marlene.
—¿El de Myrtle la Llorona? Antes muerto —le dijo Mulciber.
—Exactamente por eso, nadie quiere entrar allí.
—Ese fantasma solo será una molestia. Le contará a todo el mundo lo que escuche —aseguró Rosier.
—¿No puedes convencerla de no hacerlo? —le pregunté medio en broma.
—Tal vez..., pero preferiría no llegar a eso —me dijo poniendo cara de desagrado.
Me lo imaginé coqueteando con Myrtle, y me escondí detrás de Snape para no reírme frente a Rosier. Severus levantó una ceja.
A pesar de que dijo que no quería que nadie supiera que éramos novios, casi no se me había despegado en toda la semana. Claro que Lily también se unía a nosotros, pero no sospechaba nada. Igual que cualquiera que nos viera, es más, hasta podrían jurar que ni nos llevábamos bien.
—Podemos quedar aquí y lanzarle un Muffliato a quien se acerque —nos sugirió Avery, claramente más emocionado por hechizar gente que por la reunión.
—No vas a usar mi encantamiento tan estúpidamente —le advirtió Snape.
Avery miró a Rosier, esperanzado.
—Snape tiene razón, Avery.
La carita que puso Avery me dio ganas de ir a abrazarlo. Lo hubiera hecho, si él no fuera un demente.
—Evan, tal vez solo debamos usar una aula en desuso. Sabes que pueden pasar horas hasta que alguien siquiera se acerque —le dijo Marlene sonriéndole.
¿Fui yo o lo hizo sonar de forma sugerente?
Rosier le sonrió de vuelta.
OMG.
Los miré con una expresión entre la sorpresa y el asco. Vi que Regulus también los veía de forma parecida. Notó que me fijé en él, señaló a Rosier y a Marlene con la mirada, apuntó su sien con un dedo y gesticuló "Obliviate".
Afortunadamente pude hacer pasar mi risa como una tos a tiempo.
—¿Algo que aportar, Isabelle? —me preguntó Rosier.
—Eh... no. Aunque... podemos usar la Sala de los Menesteres.
Todos me miraron confundidos. ¿En serio nadie la conocía?
—Es una sala que está en el séptimo piso, se transforma según lo que uno necesite en ese momento.
La mayoría me miró con escepticismo.
—Creo que escuché sobre eso —intervino Wilkes—. Es la sala que viene y va. No pensé que fuera real.
—Dudo que lo sea —dijo Rosier— Si existe, llévanos. —Me ordenó.
No debí haberles hablado de la sala...
En serio que no.
Caminamos hasta donde se suponía que estaba la entrada a la sala.
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Realidad no tan deseada (Era de los merodeadores)
RandomAquí iré contando anécdotas, en orden cronológico, que me pasaron en la realidad deseada a la que fui por accidente (Hogwarts en los 70's) hace unos meses. Iré actualizando según pase el tiempo allá. Aún no estoy al día :')
