McGonagall no solo me había quitado cien puntos, sino que también me había puesto en detención todas las tardes, durante una semana. Y, para horror de Emma Vanity, me había prohibido participar en el partido de Quidditch.
—¿Y bien? ¿Cómo piensas solucionar esto? —me preguntó Emma, mientras me sujetaba por los brazos al borde del estanque de la sala de Slytherin.
—Sé que harás que el equipo gane..., aún con un miembro menos... Confío en ti —le respondí.
—Me da igual que casi hayas matado a un prefecto, te mataré yo, justo ahora.
—Emma... —le advirtió Shafiq, en tono de regaño.
—Haciendo esto no conseguirás que McGonagall la deje jugar. Suéltala —añadió Regulus.
—Como quieras —respondió Emma, soltándome.
Caí al agua, salpicándola alrededor.
Bulstrode se reía desde el sofá donde estaba sentado, mientras Regulus me ayudaba a salir, y Shafiq alejaba a Emma de mí, para que no intentara ahogarme. Ya que era muy capaz de hacerlo.
—Tenemos una semana para modificar nuestra estrategia y tú estás aquí, perdiendo el tiempo —le reclamó Lucinda a Emma.
—Tengo varias estrategias en mente. Pero necesitaba hacer esto antes —dijo Emma, señalándome—. Pediré un permiso especial para entrenar, ya vuelvo.
No quería darle la oportunidad a nadie más para que me intentara ahogar o algo similar, así que me apresuré en ir a mi dormitorio para cambiarme y desaparecer hasta que se fueran.
—Espera... ¿Qué fue lo que en realidad pasó? Escuché diez versiones diferentes hasta ahora —me dijo Regulus, siguiéndome.
—Te lo cuento luego...
Me metí a los dormitorios pensando que debí haberme quedado con Severus, después de que McGonagall me pusiera la detención.
***
Justo después de la cena empezaba mi castigo, así que salí hacia la sala de detención, sin muchas ganas de vivir. Esperaba que Rosier ya se hubiera ido de regreso a su casa, mansión, palacio, o donde carajos viviera; así no tendría que volver a pensar en él, al menos el resto de la semana.
McGonagall me tuvo hasta un cuarto de hora antes del toque de queda en la sala de detención, y yo volví casi sin vida a la sala común. Tuve que transcribir las normas de Hogwarts a mano, varias veces.
—¿Y bien? —Regulus apareció frente a mí, apenas entré.
—¿Consiguieron entrenar?
—Sí. Nos dieron permiso para usar el campo de entrenamiento.
—Al menos...
—¿Tú le hiciste eso al patio de transformaciones?
—Sí... ¿Aún no lo arreglaron?
—McGonagall ya lo hizo. ¿Qué pasó?
—Rosier me dio Amortentia cuando estábamos en Hogsmeade... —Su expresión me recordó a la de Emma antes de soltarme al agua— Luego... me dejó inconsciente en la sala de los menesteres. Me desperté dándome cuenta de lo que había pasado y quise matarlo.
Solo Severus y Lily podían saber los detalles, pero ellos tampoco lo sabrían si lo hubiera podido evitar.
—¿Y qué fue lo que había pasado?... —me preguntó.
—Nada importante.
—¿Y por nada importante quisiste matarlo?
—Nada que merezca la pena recordar.
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Realidad no tan deseada (Era de los merodeadores)
РазноеAquí iré contando anécdotas, en orden cronológico, que me pasaron en la realidad deseada a la que fui por accidente (Hogwarts en los 70's) hace unos meses. Iré actualizando según pase el tiempo allá. Aún no estoy al día :')
