6. Ahora voy en serio

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Pasé unos felices y despreocupados días sin recordar lo mal que me caía Snape.

Solo pensé, una vez, en ir al futuro de esa realidad, cuando Snape se arrepentía de haberse involucrado con Voldemort; para decir: "te lo dije", reírme en su cara y desaparecer otra vez. Pero no sabía si algo así podría hacerse, así que lo dejé de lado.

Ya era febrero y faltaba poco para San Valentín, que cáncer de fecha, y me puse a leer mi guion antes de quemarlo.

Eran solo dos hojas. ¿Qué exactamente ponía la gente en sus guiones para hacerlos largos e interesantes? Yo lo dejé prácticamente todo a la suerte.

Solo pensé en cosas básicas de seguridad, como no morir accidentalmente o por una enfermedad, tener una alta tolerancia al dolor, tener dinero, que Dumbledore no pueda leer mi mente, (básico para que no te descubra, ni te pueda manipular jaja).

Y entre las cosas más banales: ser buena en quidditch, no tener notas desastrosas y ser la reencarnación de Merlín, en cuestión de poder, claro.

Esas eran las cosas más resaltantes, aunque también estaba allí lo que agregué después. Eso sobre ser inmune a las maldiciones imperdonables, básico si vas a involucrarte con futuros mortífagos, y ser amiga de uno de ellos... Mala idea. Tiré el guion a la basura.

Pero me arrepentí unas horas después, me dije que no debía tirar lo que había conseguido a la basura, literalmente, por una mala experiencia; sobre todo si se veía venir por involucrarme con la gente equivocada.

Me gustaba esa "realidad", aunque yo no la había planeado. Pensé que, tal vez, en algún lugar de mi cabeza, sentía curiosidad por ella y de alguna forma hice posible ir allí sin quererlo de forma consciente.

Me decidí. Cogí un lapicero y escribí que la próxima vez que fuera a mi R.D. un minuto equivaldría a un día. Cogí la calculadora para saber el tiempo promedio que podría pasar ahí, un año ¿tal vez?, según mis horas de sueño. Dudé un poco, pero me convencí de que no habría problema, ya que podía volver a usar mi palabra clave en cualquier momento.

Luego añadí que nadie, bajo ningún motivo, podría leer mi mente y que también sería inmune al Veritaserum. Y al final, por los loles, escribí que sería la novia de Sirius Black antes que cualquier otra chica. Esta vez iba a volver a lo grande.

Ahora venía la parte difícil, regresar a mi R.D. Pasé días mentalizando lo que había escrito y antes de ir a la cama empecé a visualizar Hogwarts, mi tiempo allí, las experiencias buenas y malas; lo último fue una mala idea, porque luego me costaba concentrarme por el enojo y solo conseguía desvelarme.

Tuve claro que no iba a ser tan fácil como la segunda vez que lo conseguí. Intenté usar ASMR, pero me concentraba más en como sonaba la voz que en mis pensamientos, así que dejé ese método. Volví a lo de siempre, ya que antes había funcionado: hidratarse, para los ejercicios de relajación usaba sonidos ambientales de Hogwarts, luego escuchaba sonidos binaurales basados en ondas theta, visualización y todo eso siguiendo el método Raven.

Cuando llegué a ese estado que se sentía como estar en un limbo entre dormida y despierta, siento que me tocan la mano... Abro los ojos en shock. Nunca antes me había pasado algo así sin estar completamente dentro. Me tocaron cuando aún podía escuchar la música de mis audífonos, no voy a negar que me asusté un poco.

* * *

Al día siguiente, lo intenté con más ganas, ya que estuve muy cerca.

La última visualización que recordé era sobre una tarde que estuve en la biblioteca, cuando abro los ojos lentamente y me veo de día en una cama de la enfermería. Remus estaba en una silla, a mi lado.

Realidad no tan deseada (Era de los merodeadores)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora