30. Mentiras, todo era mentira/Parte I

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Aunque Remus no podía negarse a nada que le pidieran sus amigos, el más chismoso de todos seguía siendo Peter.

Era el que se enteraba primero de los rumores y también el primero en esparcirlos por ahí.

Me contó que Sirius y Regulus se irían el fin de semana a la boda de Narcissa y Lucius.

—Sirius dijo que iban a casarse entrada la primavera, pero por alguna razón lo adelantaron. Tal vez esté embarazada... —me dijo Peter, cuando nos encontramos en la biblioteca.

Alta vieja chismosa que tengo delante.

Pero Narcissa no podía estar embarazada, se suponía que Draco nacía unos cinco años después y era hijo único. Puede que simplemente quisieran casarse para estar juntos, porque había una guerra, y Lucius podía morir en cualquier momento.

Luego de eso, fui a la sala común, tenía que darle su tarea a Amycus. Lo encontré allí sentado, solo, en una mesa llena de enormes libros. Después de sacar el pergamino de mi baúl, con algo de miedo por si fallaba otra vez, salí a entregárselo.

—Dibuja mi árbol genealógico —me pidió, mientras lo veía intentando darle sentido a una lista de nombres y fechas que estaban en los libros.

—¿Es otra tarea de historia? —le pregunté.

—Es para la reunión después de pascua.

«Mierda...»

Travers había dicho algo de probar tu ascendencia o una fumada similar de sangre pura fanático.

—Solo hago tus tareas de historia de la magia, no las de mortífago. Pídeselo a tu hermana.

—¿Por qué crees que estoy haciendo esto? —preguntó enojado—. Perdí la apuesta contra ella. Ahora mismo debe estar frotándose con Regulus por ahí. Y seguramente hizo trampa...

—Dudo que estén haciendo eso —dije sin poder creer que hubiera alguna posibilidad de que fuera cierto.

Solo estaban en tercero.

Me miró como si fuera muy ingenua.

—¿Apostamos? —me preguntó.

—¿Cómo estás tan seguro?

—Alecto me lo dijo.

—Puede haber mentido.

Era Alecto, yo no le creería nada. ¿Y se suponía que él la conocía?

Me pareció que no había pensado en esa posibilidad. Y, luego de eso, su estado de ánimo mejoró, pero seguía frunciendo el ceño al intentar ordenar los nombres de sus antepasados. Me quedé allí, mirándolo con diversión.

—Deben haber muchos nombres que se repiten... —dije en broma.

Me lanzó una mirada antes de volver a su árbol.

—¿Crees que somos como los Gaunt, los Lestrange o los Black? Nuestro árbol familiar no es un círculo.

—No exageres, se supone que con el tiempo dejaron atrás esas... costumbres.

Los Black al menos.

—A veces las viejas costumbres regresan.

Debió decirlo por Orion y Walburga. Lo dijo por Orion y Walburga, me tuve que repetir a mí misma.

—¡Bah! —exclamó, hartándose, y lanzando la pluma sobre la mesa —Solo tomaré fotos en vacaciones. ¿Tú ya tienes listo tu árbol?

—Mi familia no tiene un árbol familiar grabado en ninguna parte.

Realidad no tan deseada (Era de los merodeadores)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora