—¿Cómo es que llegaste a tercer año? —preguntó ya irritado.
—Con mucha suerte —le respondí a Snape.
—La vas a seguir necesitando si no quieres reprobar Transformaciones.
Estábamos en una especie de almacén casi vacío. Snape estaba sentado en el suelo, preparando una poción, al mismo tiempo que perdía la paciencia conmigo.
Tenía la "Guía de transformación para principiantes", que él me había prestado, sobre mis piernas; mientras practicaba transfiguración de primer y segundo año. Trataba de convertir un escarabajo en un botón.
—Primero debes visualizar en que vas a convertirlo, concéntrate en eso, luego mueve la varita con precisión y pronuncia el conjuro correctamente. Y por tercera vez, ¡el escarabajo no siente dolor! Si dudas puede que solo lo transformes parcialmente... Y para ti eso sería mucho peor, ¿no? —dijo lo último burlándose.
Le di de comer al escarabajo, para que estuviera quieto, e intenté transformarlo. Esa vez lo hice en serio y lo conseguí. Y luego de sentir horror, por haberlo logrado, volví a apuntarlo inmediatamente con mi varita y lo destransfiguré.
—Ahora tienes que conseguir que McGonagall vea que puedes transformar un animal por dos segundos —me dijo Snape.
—Puedo mostrarle que sé destransformar perfectamente.
—Necesitas mucha más suerte para que la materia pase a llamarse destransformación.
«No me retes, tengo un guion».
—¿Qué poción estás preparando? —le pregunté.
—No te importa.
—Uso mi pregunta.
Habíamos acordado que él podría hacerme una pregunta sobre mí y yo tendría que responderle "con la verdad"; y para hacer el trato justo, yo podría hacer lo mismo con él.
—¿En serio vas a usarla en saber que poción estoy preparando? —Sonaba incrédulo.
—Sí.
—Una poción de amor...
—¿Vas a dársela a Lily?...
—¡Claro que no!
—¿Entonces?
—Solo puedes hacer una pregunta al día, y es mi turno. ¿Qué fue lo que pasó exactamente que hizo que te expulsaran?
Era fácil contarle eso, porque no todo me lo estaba inventando. Experiencias de la vida real...
—Bueno... Había una chica que me odiaba. Ella siempre quería ser la mejor de la clase, porque le gustaba mucho la atención de la gente... A mí no me interesan ese tipo de cosas, ni suelo tener muchos amigos, pero le caía mal porque solía tener buenas notas... Aunque no creas eso último.
A Snape le gustaba dudar de mi inteligencia.
—Y se hizo amiga de un chico al que había rechazado y que me odiaba por eso. Terminaron aliándose para intimidarme "porque me creía mejor que ellos", o eso decían. Así que un día no pude controlarme y el chico terminó en la enfermería.
—¿Le lanzaste una maldición o hiciste magia accidental?
Lo empujé de las escaleras. (En mi R.D. no estaba segura de lo que pasó exactamente).
—Le lancé una maldición.
—¿Cuál?
Shit. Pensé en decirle Cruciatus, pero tal vez no me creería y sugeriría que debía estar presa y no solo expulsada.
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Realidad no tan deseada (Era de los merodeadores)
De TodoAquí iré contando anécdotas, en orden cronológico, que me pasaron en la realidad deseada a la que fui por accidente (Hogwarts en los 70's) hace unos meses. Iré actualizando según pase el tiempo allá. Aún no estoy al día :')
