32. Drama, drama everywhere

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Al salir, todos se fueron por su lado. Severus y yo nos alejamos de la taberna. Vi que Lily estaba con Mary, Marlene y Dorcas, cerca de allí. Regulus, por ninguna parte.

Pensé que seguramente habría regresado al castillo. Y no podía sacar lo que pasó con Bellatrix de mi cabeza.

Lily se fijó en nosotros, pero no hizo ningún ademán de acercarse.

—Deberías hablar con ella o pensará que estás evitándola —le dije a Severus.

—Eso es lo que precisamente quiero hacer..., y lo que últimamente ella también hace. ¿No lo has notado?

Lo miré confundida. Lily actuaba un poco rara, pero yo creía que se debía a que Severus también la estaba evitando.

De pronto, se nos acercaron un trío de alumnos de Hufflepuff.

—Hola. Eres Snape, ¿verdad? —preguntó uno de ellos—. Lamentamos tener que molestarte, pero ¿podrías darnos unas cuantas lecciones de pociones?, por favor... Te pagaremos —añadió al ver que él no le respondía nada.

—¿Por qué yo?

—Porque ganaste el campeonato de pociones y porque eres nuestra última salvación o reprobaremos los TIMOs.

Yo no tenía ni idea de que había ganado eso. Tal vez sucedió en algún momento luego de cortar. Severus los miró aburrido, pero le suplicaron tanto que al final aceptó.

—¿Nos acompañarías a comprar ingredientes ahora? No tenemos idea de como hacerlo bien.

Deduje por la expresión de Severus que se preguntaba cómo habían llegado a quinto año.

—Acompáñalos. Volveré al castillo. Regreso luego —le dije.

No esperé a que contestara nada, di media vuelta y me alejé de ellos. Aproveché todo eso para buscar a Regulus, lo sentía como una necesidad.

Al llegar al castillo, pensé que él debía de estar en su dormitorio. Toqué la puerta, pero nadie me respondió. Lo llamé a través de esta y tampoco respondieron nada, así que solo entré.

Regulus estaba acostado en su cama. Se veía igual que siempre, pero algo se sentía diferente.

Me quedé en silencio. No sabía qué decirle, ni porque había ido a buscarlo siquiera.

—No te di permiso para entrar. —Hablaba sin mirarme. Decidí ignorar lo que dijo.

—Al final no tuve que enseñarle el pergamino... Tanto para nada, ¿no? —Se me ocurrió decir.

—Sí...

—Me ignoró todo el tiempo. Imagino que así deben sentirse los alumnos que no captan el interés de Slughorn.

—Tal vez...

—Siempre me ha dado un poco de miedo. Que me ignore es una suerte...

—¿Qué haces aquí?

—Quería saber si todo estaba bien contigo... ¿Quieres que me vaya?

Suspiró.

—No. Ven aquí —dijo y le dio palmadas a un lado de la cama.

Obedientemente me acerqué y me senté en esta.

No quería simplemente sacar el tema del que había hablado con Bellatrix, tal vez solo lo incomodaría; así que me quedé en silencio otra vez, pensando de qué más poder hablar.

—Ehm... ¿Qué tal está Barty? —le pregunté.

—¿Barty?

—Sí.

Realidad no tan deseada (Era de los merodeadores)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora