Salimos de las Tres Escobas porque Rosier quiso hacerlo. Las ex amigas de Lily nos siguieron con la mirada.
Un grupo de chicos que iban a entrar, se hicieron a un lado cuando vieron que Rosier salía junto conmigo. Me di cuenta de que no se fijaron realmente en mí, aunque me llevaba agarrada de la mano.
Caminamos juntos, y yo flotaba junto a las nubes. No podía creer que estaba con Evan Rosier. Sentía que había estado enamorada de él desde siempre, pero era tan tonta que nunca me había dado cuenta.
—¿Quieres entrar ahí? —me preguntó señalando un local con ventanas pintadas de rosa.
Resultó ser la Tienda de té de Madame Tudipié.
—Si tú quieres —le respondí. Por mí entraría a la cámara secreta si él me lo pidiera.
—En realidad no, pero ya que estamos haciendo esto...
El lugar era pequeño y estaba decorado con cursilería. Nos sentamos en la única mesa para dos que estaba desocupada.
Aunque en las Tres Escobas también había parejas, el ambiente en esa tienda era diferente, ahí entraban a besuquearse directamente.
Se acercó una bruja regordeta como un moño a atendernos. Cuando ella se fue, Evan soltó:
—Este lugar es horrible. ¿Por qué la gente viene aquí?
—¿Nos vamos?
—No, da igual...
Me miró por un rato. Noté que no se veía del todo contento y hasta parecía preocupado.
—¿Pasa algo? —le pregunté.
«¿Hice algo mal? ¿Lo arruiné, como siempre?»
—No importa. Ya da igual de todas formas. Solo tengamos esta cita con normalidad.
—Bien...
No entendí de qué hablaba, pero sí quería hacer eso, yo lo haría.
Estar bajo los efectos de la amortentia se sentía extraño pero jodidamente bien.
No podía despegar mis ojos de Rosier, lo rodeaba como una extraña aura invisible, veía cada pequeño gesto como si estuviera en cámara lenta.
Me fijé en cada detalle de su cara al que no había prestado atención antes, y todo en él parecía más perfecto que de costumbre.
Recuerdo que en ese momento, en lugar de pensar en la Amortentia, creía que tal vez solo pudo haberse tomado una poción embellecedora para ir a nuestra cita... No tengo arreglo, es duro.
Trajeron el té y los pasteles, que iba a comer aunque odiara el dulce, pero la perfección de Rosier me impedía prestarles atención.
Él tenía una mano apoyada sobre la mesa y yo muchas ganas de tocarla. Nada me lo impedía. Y, cuando lo hice, me dijo:
—Actúas muy diferente.
«¿No quería una cita normal?»
—¿Te molesta?...
—No. Solo es extraño.
De pronto, miró a su izquierda, yo también miré hacia allí y vi a otra pareja besándose.
Las mesas eran pequeñas, perfectas para que la gente se besara sin tener que levantarse de su silla. Volvió a mirarme, dudando, y yo me incliné hacia él, cortando la distancia entre nosotros.
La suavidad de sus labios me recordaron a alguien más, pero en ese momento no quería pensar en quién. No le veía sentido a recordar experiencias con otros chicos teniendo al amor de mi vida delante.
Al separarnos, me sonrió como nunca lo había visto hacerlo. Parecía verdaderamente feliz, no vi falsedad, burla, o arrogancia; simplemente sonrió.
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Realidad no tan deseada (Era de los merodeadores)
DiversosAquí iré contando anécdotas, en orden cronológico, que me pasaron en la realidad deseada a la que fui por accidente (Hogwarts en los 70's) hace unos meses. Iré actualizando según pase el tiempo allá. Aún no estoy al día :')
