El partido contra Ravenclaw no salió como Emma Vanity esperaba.
Al comienzo íbamos bien, teníamos anotados 40 puntos y ellos cero. Pero cuando Regulus iba a coger la snitch, el golpeador de Ravenclaw le mandó una bludger directo a la mano. Hasta a mí me dolió la mía al ver aquello. Aún así, continuó jugando.
Cuando el buscador de Ravenclaw salió de su estupor y empezó a perseguir la snitch. Regulus y él se pusieron a competir codo a codo, pero su mano herida no pudo atrapar la snitch, que pasó entre sus dedos; cosa que aprovechó el otro buscador, y Ravenclaw ganó con 150 puntos.
—Cosas que pasan —le dije a Regulus en los vestidores.
—Pude haberla cogido con la otra mano. Si me soltaba de la escoba... —dijo frustrado.
—Entonces corrías el riesgo de caer.
—Pero ganábamos.
—Si no te importa "festejar" en la enfermería...
Hizo un gesto de dolor al tocarse la mano.
—Déjame ver —dije extendiendo mi mano, para tomar la suya.
Me la dio con algo de recelo, estaba amoratada.
No sabía si podría curar aquello. No recordaba cuántos huesos había en la mano. Se me hacía que muchos.
—Mejor que te la revise Pomfrey...
—¡Reggie! ¡¿Cómo estás?! —Sirius entró en los vestidores. Regulus inmediatamente alejó su mano de mí, haciéndose daño.
Luego de quejarse de dolor, le dijo a Sirius que no debía estar allí y se fue a las duchas.
—¿Perderá la mano? —me preguntó Sirius, bromeando.
—Lo dudo.
Intentó darme un beso, pero le dije que tenía que bañarme antes, y lo saqué de los vestidores cuando quiso meterse junto conmigo, en broma.
* * *
Unos días después, estaba con Remus en el patio empedrado, cada uno leía sobre la tarea de Estudios Muggles.
—¿Qué tal van las cosas entre Sirius y tú? —me preguntó, sin quitar la vista de su libro.
—Bien —respondí intentando no sonreír.
—Él también se ve feliz —dijo echándome una mirada.
No le respondí. Todo con Sirius iba perfecto, aunque solo llevábamos juntos tres semanas. Pero durante esos días, el mundo se había vuelto rosa y feliz. ¿La guerra contra Voldemort? ¿A quién le importaba eso? Ver a Sirius caminar por los corredores y sonreír al verme era más importante, para mí, que un psicópata intentando controlar el mundo mágico; y verlo acercarse para besarme, valía más que toda la fortuna de los mortífagos sangre pura junta.
—Cualquiera diría que salir con Sirius era tu más grande anhelo —dijo Remus, sonriendo de vuelta.
—Tal vez. —No precisamente, pero sí.
—Sabes... qué debes ponerle límites, ¿no?
—¿A qué te refieres?
—Dejar todo claro. Qué hay cosas que no debe hacer.
—¿Te refieres a...? —Lo miré detenidamente, intentado descifrar si se refería a lo que yo pensaba, ¿sexo o algo así?
—Oh... no. Bueno, en parte... Eso también, imagino... —dijo sonrojándose, cuando entendió a lo que me refería.
—Creo que tenemos límites claros, nunca me ha tratado groseramente. Y sobre lo otro... creo nisiquiera lo dice en serio. Solo actúa como si tuviera experiencia, pero es tan virgen como yo.
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Realidad no tan deseada (Era de los merodeadores)
De TodoAquí iré contando anécdotas, en orden cronológico, que me pasaron en la realidad deseada a la que fui por accidente (Hogwarts en los 70's) hace unos meses. Iré actualizando según pase el tiempo allá. Aún no estoy al día :')
