¿Iba a volver? Por supuesto que iba a volver. Algún día.
Tuve tiempo de sobra para convencerme de que deprimirme por esa tontería no valía la pena. Me sentía muy avergonzada de haber llorado frente a Snape.
Los días pasaban, y cada nuevo día me imaginaba todas las posibilidades que podrían ocurrir al día siguiente de lo sucedido en la sala común. Me preparé para todo, pero no intenté volver ni una sola vez.
Me sentía cansada y le eché la culpa al shifting. En parte, pasar tanto tiempo dentro de mi R.D. me dejó agotada. Me dolía la cabeza y un par de veces me dió mareos. Así que pensé que por el bien de mi salud debía parar por un tiempo. Lo que pasó podía esperarme.
Pasaron semanas, ya era marzo e iba a empezar mis clases. Me concentré en eso. Pero después de unos días, estaba procrastinando, como siempre.
Me quedé jugando un juego de teléfono hasta tarde. El juego era más que todo relajante, y en algún momento empecé a quedarme dormida.
Intenté no hacerlo, ya que quería terminar una parte antes del reinicio diario, pero cerré los ojos un momento.
No estoy segura si me dormí completamente. Dejé de escuchar la música del juego, y empecé a oír voces.
¿Qué decían? Ni idea, se oían lejanas. También escuché pasos, como tacones, y luego claramente la voz de una mujer, pero no entendí lo que decía.
Me desperté por pura fuerza de voluntad. Yo no quería volver allí aún, si es que eso fue lo que casi sucedió.
Unos días después de aquello, estaba semi acostada en mi cama, leyendo algo en la tablet, sin concentrarme del todo, y escuché como un cristal rompiéndose. No hallé de dónde vino ese sonido por más que lo busqué. Luego solo dejaron de pasar ese tipo de cosas raras.
Llegó el día donde por fin extrañé a mi R.D. Últimamente me había sentido como si estuviera perdida. Tenía miedo de haberme apegado mucho a esa realidad, pero fue algo que no pude evitar.
No quise usar ningún método. No estaba completamente segura de si quería volver justo en ese momento, pero pasar más tiempo lejos se me estaba complicando también.
Pasé un par de días escuchando sonidos para shifting, cada vez que podía. Me puse a escribir notas en mi diario, para estar al día con el que tenía en mi realidad deseada; y, una tarde, solo me recosté en mi cama esperando que pasara algo. Intenté estar lo más cómoda que pude y, luego de un rato, sentí como me relajaba cada vez más. De un momento a otro sentí que caía. Como cuando estás dormido y de pronto tienes la sensación de que estás cayéndote, y luego despertándote con un casi infarto, pues así.
Abrí los ojos inmediatamente y vi la enfermería de Hogwarts a oscuras. Me levanto con algo de dificultad, camino hacia la puerta de la oficina de Pomfrey, y toco.
Una Pomfrey sorprendida y asustada me recibe. Me pregunta cómo me siento, me ordena volver a recostarme y me dice que llamará al director inmediatamente.
¿Por qué tanto drama? Me sentía débil pero no era para tanto, solo acababa de despertar.
Esperé tranquilamente en la cama, hasta que veo a todo el personal de Hogwarts entrar junto a Dumbledore.
«¿Hola? ¿Qué está pasando?»
—Isabelle, me alegra que hayas decidido regresar con nosotros —dijo Dumbledore.
«Este tipo sabe algo...»
Una McGonagall, al borde del ataque de ansiedad, me preguntó qué fue lo que pasó antes de desmayarme. Me dijo que ya había interrogado a todos los presentes y castigado por montar esa fiesta a los responsables, pero nadie le supo explicar exactamente porque me "desmayé".
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Realidad no tan deseada (Era de los merodeadores)
CasualeAquí iré contando anécdotas, en orden cronológico, que me pasaron en la realidad deseada a la que fui por accidente (Hogwarts en los 70's) hace unos meses. Iré actualizando según pase el tiempo allá. Aún no estoy al día :')
