Un Lago en el Cielo (Parte 2)

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Simeon estaba caminando hacia su habitación, pero su mente aún estaba en el pasado recordando su último viaje a Devildom. Había pasado muchísimo tiempo y las cosas podrían ser muy diferentes entre Asmo y él, es decir, no pudieron comunicarse por cientos de años, claro que las cosas serian diferentes. En este momento uno de sus miedos era bajar y no reconocer a Asmo o peor, que Asmo lo resienta por no haber sabido el contenido de los documentos que fue a entregar ese día. Él mismo se culpaba, si hubiera sabido podría haber intentado hacer que Michael cambie de opinión o postponerlo por unos años, lo que sea para no romper relaciones diplomáticas entre los reinos tan abruptamente.

En cualquier caso, no había nada que pueda hacer a esta altura más allá de empacar sus valijas para formar parte del programa de intercambio y hacer su mejor esfuerzo para que todo salga de maravilla para que Michael no tenga razones para no enmendar las relaciones entre Devildom y Celestial Realm.

-Todo va a salir bien- susurro intentando subir su ánimo y no preocuparse de más.

-Que va a estar bien?

-Me estabas siguiendo? - Preguntó desanimado sin voltearse a ver a Raphael quien caminaba unos pasos detrás de él. Su relación con Raphael jamás había sido positiva ya que el ángel tenía la costumbre de hacer cualquier cosa que Michael le decía sin importar que. Meticuloso, metódico y fanático de las reglas, ese era Raphael.

-Claro que no. Solo da la casualidad de que caminamos en la misma dirección- Simeon se quedó callado y pretendió que no había nadie a su lado- Hey, no vas a pretender que no existo ¿o sí? ¿No podríamos conversar como hermanos que se quieren?

-Si, somos hermanos en eso no te equivocas, pero no pienses que por eso te voy a querer. Ya cometí el error de hablar con vos- Raphael al ser estricto con las reglas siempre intentaba estar al tanto de las acciones de los demás ángeles para asegurarse de que nadie estaba infligiendo ninguna regla. En el caso de que alguien este haciendo algo que no debe él y Michel eran los encargados de proporcionar un castigo acorde.

-Si hablar conmigo es un error seguramente no te va a interesar lo que estaba por contarte...- hizo una pausa para que Simeon analice con cuidado sus palabras.

-Vas a pedir algo a cambio por esa información. Prefiero deberle un favor a un demonio antes que a vos.

-Muy interesante, supongo que hablas por experiencia

Simeon se alejó caminando rápidamente en dirección a su hogar. En el reino celestial los ángeles viven en edificios de departamentos divididos por rango. Estos departamentos tienen todas las comodidades necesarias para una vida alegre y se puede decorar a gusto mientras que no se hagan cambios estructurales. A su vez si se necesitaba espacio extra, los edificios contaban con lugar de almacenamiento en el subsuelo el cual se compartía entre todos los residentes ya que era imposible que alguien tome sin permiso algo que no le pertenece.

Antes de llegar a la puerta del edificio un pálido ángel con ropa de chef corrió hacia él -Simeon, por favor tienes que ayudarnos ¡En la cocina están peleando! ¡Todo es un desastre y nadie me escucha!

-Esta bien, voy a ayudar, pero no me voy a quedar. Tengo algunas cosas que buscar.

-Gracias, gracias, gracias! - el pequeño ángel lo guio a la cocina dejando un rastro de harina que caía de su ropa y cabello. Al principio pensó que era pálido, pero en realidad estaba cubierto de la cabeza a los pies.

Al llegar a la cocina Simeon se encontró con dos grupos de ángeles discutiendo y arrojándose ingredientes. Por los gritos se podía deducir que un grupo quería cocinar comida dulce y otro comida salada. El ángel mayor tocó el marco de la puerta para llamar la atención de todos, su presencia causó que se congelen en sus lugares deteniendo la pelea.

Obey Me!/ OneshotsHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora