Un Lago en el Cielo (Parte 3)

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En el reino celestial, frente al portal que los llevaría a Devildom, los dos ángeles estaban revisando sus listas para asegurarse de que no olvidaban nada.

-Cepillo de dientes, peine, ropa abrigada, traje de baño- el ángel más pequeño respondía positivamente con rápidos "mmju" ya que le era imposible hablar. A Luke le daba terror Devildom y los demonios en general debido al tipo de historias que se contaban en el reino celestial. Los demonios eran pintados como bárbaros inmorales y los ángeles caídos como peligrosos seres que por venganza tomarían tus virtudes para que no vuelvas al reino celestial. Obviamente, estas historias de terror sólo funcionaban con los ángeles más jóvenes que no recordaban o no habían estado presentes en la época donde ángeles, demonios y humanos estaban en buenos términos.

-Parece que no falta nada. Nos vamos- Simeon tomó su equipaje y una de las valijas de Luke y se acercó al portal, sin embargo, caminaba solo porque Luke no se había movido de donde estaba parado- Luke, es hora de irnos, vamos- su tono era dulce y reconfortante como un haz de luz entre negras nubes de tormenta.

-No quiero... No voy a durar ni un segundo- las palabras escaparon temerosas de su garganta.

Con un suspiro Simeon se acercó y arrodilló para estar a la altura de Luke- No va a pasar nada, siempre voy a estar para cuidarte. Lo prometo

-Y si estas ocupado o nos separamos? - Luke lo miraba con grandes ojos brillosos, parecía un cachorrito olvidado en la lluvia.

Simeon busco algo en su bolsillo y se lo entregó al pequeño- Este es un amuleto protector, si alguna vez nos separamos y algo pasa, te va a mantener a salvo. No hay nada de qué preocuparse.

Luke tomó el amuleto en forma de estrella, lo observó con atención y luego lo guardó en un lugar seguro. Su actitud cambió en el segundo que tomó el amuleto, ahora hasta caminaba sin mirar al suelo, irradiaba valentía.

- ¡Ahora ningún sucio demonio me va a molestar!

Simeon se limitó a sonreír. "Solo le di esa estrella para que no se niegue a entrar al portal, es solo una pieza que se le rompió a un llavero no tiene magia... Cuando lleguemos tendré que convertirlo en un amuleto real"

Se adentraron en la cegadora luz del portal y unos segundos después ya estaban en la sala de juntas de RAD donde Lord Diavolo y Barbatos los esperaban. Ellos explicaron donde vivirían este año, que clases tomarían, las reglas que debían seguir, entre otras cuestiones importantes.

La ceremonia de bienvenida se haría en la academia al día siguiente así que tenían un poco de tiempo para ponerse cómodos.

En Purgatory Hall conocieron a uno de los estudiantes humanos, Solomon, quien los esperaba con un almuerzo de bienvenida.

-Deben tener hambre, les preparé mi especialidad. Usé los mejores ingredientes que pude encontrar y los más frescos también- Solomon parecía muy feliz con el resultado de su aventura culinaria, sin embargo, los ángeles rogaban por sus vidas. Simeon hasta se había persignado.

-Oh gracias, Solomon. Se nota que usaste ingredientes frescos-al decir eso, algo pareció moverse en la olla que contenía el grumoso guiso violeta brillante

Luke también había visto esa cosa moverse y también pudo haber jurado que el ojo que estaba flotando le parpadeó- ¡No tenemos hambre! podríamos dejarlo para la noche?

-No no, sabe mucho mejor cuando esta recién sacado del fuego. Aunque sea coman un poco- Sin esperar un no como respuesta sirvió tres porciones- ¡Bon Appétit!

Los dos se sentaron con la misma pesadez de un condenado a muerte mientras que Solomon sonreía y comenzaba a comer sin pensarlo dos veces.

Al ver a Solomon disfrutar la comida Simeon pensó "No puede ser tan malo". Tomó una cucharada del líquido gelatinoso y se arrepintió en el segundo que tocó su lengua. Era picante, amargo y ácido, todo al mismo tiempo y en la misma cantidad haciendo que no se pueda distinguir ningún ingrediente. Incluso después de tragar quedaba una sensación horrible en la boca similar a una quemadura.

-Solomon en serio te gusta eso? - estaba sorprendido que el humano no parecía darse cuenta del atentado culinario que había creado.

-Claro que sí, es mi propia receta original. Está hecho con todo mi amor

-T-Tu amor es amargo y ácido- Susurró el más pequeño en un ataque de tos.

De una forma u otra los ángeles terminaron de comer y ahora comenzaban a sentir los primeros síntomas de un severo caso de intoxicación por alimentos que no se podía resolver con magia.

La ceremonia tuvo que hacerse rápido ya que ambos ángeles continuaban con vómito, dolor estomacal y corporal. Solo luego de tres días Simeon pudo sentirse lo suficientemente bien para salir de su habitación, la cual había sido una enfermería desde el fatídico día.

Por otra parte, Luke aún se sentía mal, pero sus síntomas eran diferentes. Parecía tener un caso de intoxicación por magia, una condición que se daba cuando un individuo de bajo nivel mágico era expuesto a altos niveles mágicos repentinamente. Devildom tenía más carga mágica que el reino celestial explicando el cuadro. Los padres adoptivos de Luke, como habían comenzado a llamarlos, se turnaban para cuidarlo. Por la tarde y noche Simeon estaba de guardia y durante el día Solomon lo vigilaba.

Aprovechando su poco tiempo libre, Simeon le pidió a Solomon el contacto de Asmodeus quien era uno de los 72 demonios con quien tenía pactos y le dejó un mensaje preguntando si podían hablar. Había tantas cosas que quería decirle que harían falta horas en el día para decirlas todas. Asmo aceptó luego de unas horas de mandado el mensaje.

-Madam Scream's a las cinco... Tres horas, luego tengo que volver para cuidar a Luke.

Obey Me!/ OneshotsHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora