─✧ 𝑗𝑢𝑠𝑡 𝑎 𝑚𝑜𝑚𝑒𝑛𝑡'-
❛ Solo compartí un refresco y una
bolsita de gomitas en la banqueta
con ese chico solitario... O tal vez
fue un solo ratito que los sentimientos
crecieron con ambos. ❜
QUÉ CARAJOS ESTÁS HACIENDO *sticker de sufrición* 😭😭 3:00
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Minutos atrás...
—¿QUÉ DICES? —El chico de cabello gris espetó, su voz cargada de incredulidad y rabia contenida.
El mayor hizo una mueca, su expresión vacía, como si la conversación fuera una repetición más de esas que ya conocía demasiado bien. Escuchó la misma excusa tonta de siempre, las mismas palabras vacías que no le decían nada. No podía responder más, porque no había nada nuevo que decir. Era lo mismo. Todo el tiempo. Repetitivo, aburrido, como una herida que nunca cicatriza, un eco que retumbaba en su cabeza. Ya no le dolía. No le desgarraba ver esos ojos negros, una vez tan brillantes, ahora apagados, vacíos de vida. Su corazón ya no latía más rápido al verlo. Ya no sentía ese cosquilleo estúpido en el estómago al cruzarse con él.
—Lo que escuchaste —dijo el mayor, su voz más baja ahora, pero firme—. No puedo más. ¿Por qué sigues aferrado a mí? Sabes lo que siento. Y aún así me pides quedarme a tu lado... ¿Cuándo me vas a preguntar a mí cómo me siento?
El chico de cabello gris apretó los dientes, mordiendo el labio con fuerza, mientras su mirada caía al suelo. Sentía como si lo estuvieran aplastando. Esa sensación de arrepentimiento lo ahogaba. Vio los ojos de su compañero, caídos, como los de un cachorro abandonado, y le dolió más que cualquier palabra. ¿Por qué había dejado que llegaran hasta este punto? Tres años. Tres años en los que se dieron todo el uno al otro. Tres años en los que todo parecía perfecto. Pero ya no. Ya no sentía lo mismo. Algo dentro de él, algo profundo, le decía que tenía que seguir adelante, pero le costaba tanto.
—Jake... —Susurró el chico, su voz tan suave que casi se perdió en el aire.
Jake lo miró con ojos cansados, mientras su mente se debatía entre lo que sabía que debía hacer y lo que su corazón le decía que no quería. Cada vez que se veían, el chico parecía cada vez más distante. Cada vez que intentaba acercarse, él era cortante, frío. Se había convertido en alguien difícil de amar, alguien que no se dejaba querer. Y Jake... Jake necesitaba algo más, algo que ya no estaba allí. La duda lo envolvía, le ahogaba. ¿Realmente lo amaba todavía? ¿O se había quedado ahí porque no sabía cómo irse?