Heeseung miraba alrededor con ansiedad, buscando la figura familiar de Niki. La emoción en su pecho era palpable, pero eran sus manos las que delataban su nerviosismo, moviéndolas de un lado a otro, apretándolas contra sus costados. Jay, notando la tensión, se acercó a él y le apoyó suavemente el dorso de la mano en el hombro. Heeseung lo miró, cerrando los ojos con un suspiro pesado, liberando todo el aire que había estado conteniendo.
—¡Chicos!
La voz aguda de Niki rompió el silencio, y Heeseung, como si fuera un resorte, giró rápidamente en su dirección. Corrió hacia él y lo abrazó con una mezcla de alivio y emoción.
—¿Cómo has estado, mocoso? —preguntó, su tono suave pero cargado de cariño.
—He estado bien —respondió Niki, alzando una ceja, confundido—. ¿Por qué?
—¿A quién nos vas a presentar? —interrumpió Jay, notando que Heeseung parecía tragarse las palabras que tanto quería soltar.
Niki sonrió tímidamente, mirando a su alrededor antes de susurrar:
—Es mi novio —dijo, casi avergonzado, mientras una sonrisa diminuta asomaba en sus labios—. Es lindo, de verdad... Pero, por favor, no empiecen.
Jay negó con la cabeza. Sabían lo que Niki había pasado, y no querían hacerle sentir más incómodo. De todos modos, no podían dejar de estar protectores con él. Cambiaron de tema, como era habitual, para aligerar el ambiente. Niki les contó sobre sus exámenes para la universidad y la noticia de que sus padres pensaban regresar a Japón. Jay y Heeseung, por su parte, compartieron los altibajos de su semana, incluyendo la ruptura de Heeseung con la hermana de Jay.
Finalmente, llegaron a un pequeño puesto, que parecía un remanso de paz. Las mesas pequeñas estaban decoradas con manteles blancos salpicados de manchas verdes, y en el centro de cada una, pequeñas macetas con cactus y claveles morados daban un toque de elegancia. El aire estaba impregnado del aroma a pan recién horneado, creando una atmósfera acogedora y tranquila. Un joven con el cabello azul los saludó amablemente y los condujo a su mesa.
Niki se sentó junto a la ventana, mientras Jay y Heeseung tomaron asiento frente a él. Mientras esperaban, Niki se dedicó a observar el lugar, fijándose en los extraños objetos que adornaban las estanterías: figuras de dioses, cuarzos, inciensos de vainilla y canela... olores que se mezclaban en el aire. Los camareros, jóvenes de cabello largo, bromeaban entre ellos, uno de ellos, con un mullet y mechas blancas, parecía tener una relación amigable con un chico de cabello rojo, riendo juntos mientras el camarero de cabello azul les lanzaba trapos juguetonamente. La campana de la puerta sonó cada vez que alguien entraba o salía, y entre el bullicio, Jay vio cómo Niki levantaba la mirada. Algo en sus ojos brilló, un destello que Jay no pudo identificar, pero que captó rápidamente su atención. Y entonces, vio al chico.
El mismo chico de las gomitas, el famoso artista del instituto.
—Bebé —la voz suave de un joven de cabello negro se dirigió a Niki, quien le sonrió y palmeó la silla a su lado, invitándolo a sentarse—. ¿Ellos son tus mejores amigos?
—Sí, amor... —Niki hizo un gesto con el mentón hacia Jay y Heeseung, que se miraron entre sí, un tanto incómodos—. Él es Jay —dijo, señalando a su derecha— y él es Heeseung.
El joven sonrió, su expresión relajada.
—Oh, soy Kim Sunoo, voy en el mismo instituto que él, de hecho... Él es mi mejor amigo —Sunoo le dio un golpecito en el brazo a su compañero, que se limitó a carraspear, mostrando desinterés.
—¿No es obvio? Ustedes ya saben quiénes somos, ¿por qué perder el tiempo con presentaciones? —dijo Jungwon, con una expresión fría que dejó a Jay sintiendo un nudo en el estómago.
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𝒔𝒐𝒍𝒐 𝒖𝒏 𝒓𝒂𝒕𝒊𝒕𝒐 🌧️ 𝒋𝒂𝒚𝒘𝒐𝒏
Fanfiction─✧ 𝑗𝑢𝑠𝑡 𝑎 𝑚𝑜𝑚𝑒𝑛𝑡'- ❛ Solo compartí un refresco y una bolsita de gomitas en la banqueta con ese chico solitario... O tal vez fue un solo ratito que los sentimientos crecieron con ambos. ❜
