GARGANTILLA (Thorki)

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Los primeros rayos de sol entraban a su habitación, calando sobre sus ojos haciendo que despertara. Su cuerpo estaba solo un poco cansado, la noche anterior había utilizado demasiada energía en ese omega, pero se encontraba satisfecho en más de una manera. Su cuerpo aún se encontraba extasiado tras el maravilloso sexo que había tenido con ese omega pelinegro, de igual manera su paladar y su hambre se encontraban satisfectos, por el deleite que habían provado. La sangre de aquel pelinegro ciertamente era un manjar que nunca antes había tenido la dicha de probar. En todos sus años de vida, nunca había probado algo tan delicioso.

Podía recordar como sus colmillos se hundieron es la piel porcelana del omega, tan suave y apetecible. Había mordido cada parte de su cuerpo, bebido su sangre siendo esta su droga. Había escuchado las quejas de este al sentir como su cuerpo se sentía cada vez más débil por la pérdida de sangre, pero simplemente no podía parar de beber aquel líquido escarlata. Se puso de pie y cubrió su desnudez con su camisa que se encontraba en el suelo, cuando termino de cubrirse miro hacía la desastrosa cama, en el otro lado de la gran cama se encontraba el cuerpo del pelinegro, no le sorprendía el hecho de que posiblemente estuviese muerto, pues había bebido gran parte de su sangre. Creía haber sido capaz de haber bebido hasta la última gota, claro esperaba que no fuera así, pues estaría en serios problemas. Pues el veneno de sus colmillos se transmitiría al cuerpo del pelinegro y ello lo haría ser un monstruo como él.

Se acercó con cautela a la cama, al lado del pelinegro y pasó su mano por su mejilla sintiendo su piel fría, sus labios se encontraban ligeramente azulados y un par de ojeras comenzaban a pintarse bajo sus ojos. Su cuello estaba lleno de sus marcas, profundas y enrojecidas, la sangre coagulada en los orificios y las manchas de esta pintando su piel, se relamió los labios y los colmillos logrando sentir su sabor. Delicioso.

— Tendré que deshacerme de tí después — volvió a acariciar la fría piel y movió un par de mechones del sedoso cabello — es una pena, era demasiado bueno Loki. Sabías tan bien en todos los aspectos posibles.

Alejo su mano del rostro del omega para dirigirse a la ducha y limpiar su cuerpo. Sus músculos se hallaban cansados, pero su cuerpo entero satisfecho. Hacía ya décadas de no ser centenares en que no probaba algo tan delicioso, la sangre ya se había mezclado demasiado y el sabor solo empeoraba conforme pasaban las generaciones. Se arrepentía de haber sido voz con aquel manjar que había encontrado, su hambre fue insaciable y tomo todo lo que ese omega le ofreció y es que no fue como si pusiera mucha resistencia al sentir como sus colmillos perforaban la piel, el veneno lo mantenía aturdido y con una falsa sensación de placer cada que sus colmillos entraban.

Pasó una mano por su rostro llevando varios mechones rubios hacía atrás, el agua de la ducha limpiaba su cuerpo y lo relajaba. Estaba por comenzar a lavar su cabello cuando

escucho la puerta del baño ser abierta.

— No requiero de tu presencia Sif, hablaremos luego — dijo sabiendo que posiblemente aquella sirviente y concubina que lo ayudaba había entrado, no sería la primera vez.

— Después de todo lo que hicimos anoche, no fue suficiente para ti — aquella no era la voz de Sif, pero sabía de quién era. Su cuerpo se estremeció y congeló al escucharlo, volteo a ver en su dirección y ahí estaba, de pie, completamente desnudo.

— Es imposible que sigas vivo, seguramente debo estar alucinando por haber comido demasiado — no podía ser el omega, estaba seguro de que este estaba muerto.

— Entonces supongo que necesitas una prueba, no es así — lo vio acercarse en dirección a la ducha, contoneando sus delgadas caderas donde podía ver la marca de sus manos. Todo su cuerpo estaba lleno de marcas y mordidas. Había sido un completo salvaje.

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