CAPÍTULO 5

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MORGAN

¿Cómo resumir mi primera mañana de clases? Horrible, penosa, agobiante, espantosa, horrenda, estresante, desagradable... Y podría seguir con más sinónimos.

Para empezar, no me acordaba el nombre ni de las asignaturas. Y para seguir, muchos profesores habían comenzado a explicar temario y no pude concentrarme en casi ninguna clase. Vamos, en ninguna.

Antes de ir a mi habitación, cogí comida del restaurante de la residencia y me lo llevé a mi cuarto para estar más tranquila. El menú tampoco era muy original, macarrones a la carbonara y de postre un yogur de coco, por supuesto.

El resto del tiempo lo que hice fue dormir, intentar entender lo que había dado hoy en clase (pista, seguí sin entender nada) y leer.

Estaba leyendo Peter Pan cuando mi móvil sonó. Mi madre me había mandado un mensaje preguntándome qué tal el primer día de clases. Le mentí diciendo que bien. Luego me mandó dos mensajes diciendo que ese día no me llamaría porque habían quedado con unos amigos. Ellos más activos y sociables que yo. Quién lo diría.

Le respondí con un simple sticker de un gatito y volví a apagar mi móvil.

Solo buscaba minutos de silencio para poder concentrarme en mi lectura, pero había ruido por todos lados. Y el destino terminó diciéndome que sería imposible porque "alguien" comenzó a aporrear la puerta.

Ya reconocía los golpes de Gabi en mi puerta. Un poco escandalosa la verdad. Tomándome mi tiempo, me levanté de mi cama y abrí la puerta.

-¿No puedes quitarte ni siquiera un día el escudo antisocial o qué? -se lanzó y entró con Olivia detrás suya.

-Le quitaría la gracia al juego. -respondí irónicamente.

-Pues se te acabaron las tonterías, el viernes te vienes con nosotras a una fiesta. -exclamó Olivia con la cabeza bien alta señalándome con el dedo.

-¿¡QUÉ!? Ni de broma.

-Oh sí que vienes, como si tengo que sacarte de tu habitación tirándote de los pelos. Pero hazme caso que tu vienes obligadísima. -me amenazó Gabi.

-¡Pero no quiero! Además, tengo que ir a comprar. -mentí

-Mentira, si lo único de lo que te alimentas son de yogures de coco. -dijo Liv.

Me encogí de hombros y les fulminé con la mirada. Se me acababan las opciones. ¿Cómo les podía explicar que prefería mil veces quedarme en mi cama relajada leyendo un libro a ir a una fiesta?

-Mira, hacemos un trato. -propuso Gabi mientras se sentaba al lado mía en la cama. No dejaba de sonreír, así que algo malo tramaba. – Danos una oportunidad, si conseguimos que te lo pases bien en la fiesta, bien por nosotras y vendrás a más. Pero...

-¿Pero qué? -dije impaciente.

-Pero si no te diviertes, no te obligaremos a ir a ninguna fiesta más en toda tu vida. -le siguió Liv.

-¿En toda mi vida? -repetí.

-En toda tu vida. -afirmaron ambas.

-¿Nunca nunca?

-Jamás.

Sonreí y ellas también. Les extendí la mano para hacer el trato.

-Hecho. -chocamos nuestras manos. -Ya veo vuestra derrota.

-Que te lo crees tú, tenemos nuestra arma secreta. -confesó Olivia.

-¿Arma secreta?

-Jane. -dijeron solamente y ya no me quisieron decir nada más.

Todo el tiempo que viví sin ti [Terminada]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora