CAPÍTULO 37

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MORGAN

En todos los libros que leí a lo largo de mi vida, definían el amor como el final feliz de una historia. En cierto modo, pensé que ese era mi destino también.

Durante las dos semanas que regresé a mi casa con mis padres, siempre tuve la misma rutina.

Me despertaba por las mañanas temprano, acudía a clases online, comía con mis padres, por las tardes iba a terapia con Miriam, y al final de la noche, cogía el coche de mi padre para dar una vuelta y despejarme.

Daryl. Pensaba mucho en él.

Todos los días. Lo echaba de menos. Su risa. Sus bromas. Las salidas juntos. Las películas con él. Los debates acerca de libros. Todo.

When you said your last goodbye

I died a little bit inside

I lay in tears in bed all night

Alone without you by my side

But if you loved me

Why did you leave me

Take my body

Take my body

All I want is

All I need is

To find somebody

I'll find somebody

La letra de All I Want de Kodaline sonaba en la radio. Nunca mi identifiqué tanto con una canción como aquella. Sabía que Daryl me había estado llamando y enviando mensajes en ese periodo de tiempo.

Hasta entonces, no me sentí suficientemente preparada para escuchar sus audios. Sin embargo, esa canción desprendió en mí un sentimiento de añoranza.

Quizás fue cosa del destino que llegara una llamada de Daryl. No la podía coger, estaba conduciendo y el móvil estaba en el asiente de copiloto. Observé de reojo la foto que tenía de perfil. Era yo, tumbada en la arena de la playa por la noche. Fue aquel día que le apeteció hacerme fotos. Sin duda, tenía la galería llena de mí. Yo solía decirle que salía horrible, pero él siempre acababa convenciéndome de lo contrario.

Una vez que el móvil terminó de vibrar, llegó un mensaje de voz. Y lo necesitaba. Necesitaba escuchar su voz de nuevo. Oír su risa. Necesitaba tenerlo cerca.

Con cuidado, alargué la mano para encender el teléfono. Al instante, su voz sonó por el altavoz. Era él.

Lágrimas de dolor bajaron por mi rostro al escuchar cada una de sus palabras. Él me quería. Quería formar una familia conmigo.

Solo hasta entonces, entendí por qué lo había hecho. Y yo me negaba a estar bien. Siempre lo negué.

Una pequeña lágrima salió de mi alma. Desvié la atención del móvil a la carretera de nuevo. Sin embargo, una brillante luz procedente de un coche de en frente destelló mis ojos, por lo que tuve que cubrirme con el antebrazo.

Lo sentí. Lo sentí todo. Pero agradecí que en pocos segundos mi cuerpo dejara de reaccionar ante los estímulos externos y mis ojos se cerraran poco a poco. Mientras tanto, mi móvil estropeado reproducía una y otra vez el mismo mensaje.

Y yo supe que era cosa del destino. De un hada quizás, porque vi aquel brillo característico.

"Te quiero Morgan Preston. Siempre lo he hecho".

Todo el tiempo que viví sin ti [Terminada]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora